Un cuaderno de bitácora para navegar por la historia del arte. Cada entrada está relacionada con algunos de los estadios de la creación artística a lo largo de la Historia. Desde la Prehistoria hasta la más rabiosa actualidad. Todo un curso al ritmo pausado del calendario. Para aquellos que consideran que el arte existe porque la vida no es suficiente.
Mostrando entradas con la etiqueta ARTE ROMÁNICO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ARTE ROMÁNICO. Mostrar todas las entradas
12/12/2019
UNA PORTADA ROMÁNICA: EL PÓRTICO DE SAN PEDRO DE MOISSAC (FRANCIA)
LA ESCULTURA ROMÁNICA:
ANÁLISIS DEL PÓRTICO DE LA ABADÍA DE SAN PEDRO DE MOISSAC (1130).
LANGUEDOC (FRANCIA)
Técnica: Piedra tallada (relieve). UBICACIÓN: TÍMPANO DEL PÓRTICO.
EL TEMA
El tímpano representa el Apocalipsis de San Juan.
El tímpano representa el Apocalipsis de San Juan, es decir, la venida de Cristo a la tierra para juzgar a los vivos y a los muertos. Los laterales de la portada refuerzan el mensaje a través de bajorrelieves con escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento y representaciones alegóricas de la avaricia y la lujuria (quienes estén dominados por los vicios no accederán al cielo). En la jamba izquierda aparece el profeta Isaías; en la derecha, San Pedro. En el parteluz destacan las seis leonas de la Revelación, esculpidas con gran detalle.
LA COMPOSICIÓN
Preside el tímpano un gigantesco Cristo (Pantocrator), rodeado por el Tetramorfo (águila, Juan; león, Marcos; toro, Lucas; y ángel, Mateo) y flanqueado por dos arcángeles que llevan rollos de plegarias.
El conjunto se completa con los 24 ancianos del Apocalipsis ubicados en registros paralelos, que llenan el espacio restante adaptándose a la forma circular del tímpano; en la base forman un friso continuo. Las hileras de ancianos, que portan instrumentos musicales o copas del ofertorio, están separadas por las olas del mar de cristal mencionadas en el Apocalipsis y presentes también en las jambas. Los rosetones del dintel tienen esculpidas ruedas de fuego infernal.
Las figuras se adaptan a las limitaciones del marco arquitectónico: los miembros se estiran o deforman según convenga, se alargan y estilizan, como los arcángeles, hasta su práctica deshumanización. Se distribuye el espacio según criterios de simetría (expresión simbólica del orden divino) y jerarquía (localización preestablecida según su importancia). La unidad compositiva de la escena, sin embargo, se construye a partir de las miradas de todos los personajes, que convergen en la figura de Cristo. Más allá de la evidente subordinación del Tetramorfo y los arcángeles, Los rostros de los ancianos, sin excepción, miran a la figura central, aunque para verla sus cuerpos deban retorcerse en violentos y forzados escorzos. La ejecución escultórica sorprende por la minuciosidad del detalle. El personaje de Cristo, de mayores proporciones que el resto de las figuras, está voluntariamente tallado de forma tosca, plana y frontal para potenciar su solemne hieratismo, en claro contraste con la riqueza gestual que exhiben los ancianos, esculpidos en bulto redondo y de tamaño inferior.
EL SIGNIFICADO SIMBÓLICO (ICONOLOGÍA)El Apocalipsis, tema muy frecuente en las portadas románicas, basado en el último libro del Nuevo Testamento, riquísimo en alegorías y simbolismos, se reveló muy eficaz para los objetivos de la iglesia medieval. De forma hermética y terrible, preconizaba el último acto de la Humanidad, el momento en que aparecía Cristo como juez supremo para juzgar a los vivos y a los muertos. Era el argumento ideal para convencer a unos hombres que subsistían precariamente, constreñidos por rigurosos límites morales, de que en el más allá tendrían su premio o castigo.
En un contexto como éste, la subordinación escultórica de las figuras secundarias a la de Cristo era fácilmente extrapolable a la necesaria subordinación, para mantener el orden establecido, del hombre Medieval a su señor feudal.
El Cristo en Majestad central, en su papel de Juez Supremo (la mano derecha señala al cielo, y la izquierda, el infierno), se revela como figura de poder y justicia. Manifiestan su carácter sagrado el hieratismo y la monumentalidad, la mandorla, símbolo del esplendor divino, las ricas vestiduras orientalizadas, que realzan su condición de Dios y lo alejan de la visión humana.
Las miniaturas mozárabes (especialmente los manuscritos ilustrados del Beato de Liébana) suministraron a Occidente la iconografía para plasmar el Apocalipsis. Así, el románico sacrificó la representación realista a favor de un antinaturalismo y una simplificación que hacían más claro el mensaje que querían difundir. Las figuras, toscas y deformadas, resultaban siempre expresivas. Su función principal no era adornar sino adoctrinar.
También puedes revisar el análisis del pórtico en este enlace de ARTECREHA:
http://www.artecreha.com/Miradas_CREHA/portada-de-saint-pierre-de-moissac.html
EL PANTOCRÁTOR DEL ÁBSIDE DE LA IGLESIA DE SAN CLIMENT DE TAHULL, LÉRIDA
Pinturas del ábside central.
Iglesia de Sant Climent de Taüll. Lleida.
Iglesia de Sant Climent de Taüll. Lleida.
Frescos originales en el MNAC. Barcelona. S. XII.
El siguiente comentario procede de la web de ARTECREHA:
Pantocrátor.
Ábside central. Iglesia de Sant Climent de Taüll. Lleida.
MNAC. Barcelona. S. XII.
La
pintura románica tiene como objetivo principal ilustrar a los creyentes
sobre el contenido de las sagradas escrituras, convirtiéndose la imagen
en vehículo de comunicación intelectual. Por ello la pintura cuenta con
dos características que son consustanciales a su estilo: su carácter
simbólico y su sentido narrativo. El primero responde a su contenido
religioso, que persigue una representación antinaturalista de la
realidad. El segundo procede de su propia intencionalidad divulgativa y
busca en la narración representada de los hechos, la explicación
sencilla de la palabra sagrada. Asimismo, desde el punto de vista de la
representación gestual es el fuerte contenido religioso el que provoca
representaciones de gran fuerza expresiva.
En
base a estos principios básicos se desprenden las demás características
que definen la pintura románica: de su sentido narrativo se deducen
algunas, como el perfilado de las figuras por medio de trazos muy
gruesos, la simplicidad en los detalles, la esquematización de las
formas o la utilización de una serie de convencionalismos que permiten
una lectura clara de las imágenes, como la superposición de registros,
los pies en forma de "V" o la perspectiva de líneas divergentes.
De
su componenda religiosa se derivan el resto de características
formales: la simetría compositiva, la rigidez, su hieratismo expresivo,
la frontalidad de las imágenes, y la intensidad del color, cuya
luminosidad es reflejo de una espiritualidad simbólica.
Los
elementos iconográfcios resultan imprescindibles en la pintura románica
pues se trata al fin y al cabo de un texto en imágenes. Se presentan en
una rígida jerarquización espacial y en una reiteración temática en la
que son recurrentes los temas del Pantocrátor o la Virgen, y narraciones
del Antiguo y el Nuevo testamento.
Original de la pequeña iglesia de San Climent de Taüll y hoy trasladado al Museo de Arte de Cataluña, el Pantocrator
que presidía su ábside es una de las pinturas románicas más conocidas
del arte español, y lo es tanto por la calidad excepcional de sus
soluciones plásticas, como por constiuir uno de los ejemplos
paradigmatícos de los aspectos formales e iconográficos de la pintura
románica que acabamos de comentar.
Todos
los rasgos generales de la plástica románica se manifiestan aquí, con
el objetivo principal de plasmar una imagen de la divinidad igualmente
propia de la época, autoritaria y severa en su actitud.
Desde el punto de vista iconográfico Cristo aparece como Juez, enmarcado en una mandorla donde se inscriben las letras alfa y omega,
símbolos del principio y fin de todas las cosas. Situado en lo alto del
ábside, preside un entorno que repoduce la imagen de la Jerusalén Celeste, que vendría a representar a la Iglesia triunfante.
La
actitud del Pantocrátor es la habitual, bendiciendo con una mano y
portando en la otra el libro sagrado con las palabras de Juan: "Ego sum lux mundi" ("yo soy la luz del mundo").
Alrededor de Cristo aparecen los cuatro Tetramorfos
(el León de San Marcos; el Hombre de San Mateo; el Toro de San Lucas y
el Águila de San Juan), cuyos símbolos son sostenidos por ángeles.
Completan el espacio un serafín y un querubín. Ya en
la parte inferior se representan enmaracados por una arquería la Virgen y
cinco apóstoles. Todo lo cual deja patente la jerarquización temática
que preside la composición de este ábside, así como una composición
simétrica y ordenada, característica también de la plástica románica que
se apoya en ella para simplificar su contemplación y lectura.
Desde
el punto de vista estético se trata de impactar al espectador sobre la
fuerza y el poder de la divinidad. La obra por ello es un perfecto
ejemplo de expresionismo pictórico medieval. En este sentido destaca en
primer lugar el tratamiento cromático, dominado en el entorno de Cristo
por un azul pleno y luminoso que rompe además la unida cromática
(predominantemente cálida) del entorno. Aunque son los rasgos del rostro
y el tratamiento de los pliegues los que rubrican la fuerza y el vigor
expresivo de este tremebundo Pantocrátor, en un perfecto ejercicio
además de esquematización visual para que su impacto expresivo sea más
directo sobre quien lo contempla. Así, los ojos son dos severos círculos
negros; la nariz, dos líneas paralelas que dividen el rostro y se
prolongan en unas cejas altas y abiertas que agrandan el gesto de la
cara; la barba y el pelo, un alarde de simetría compositiva y de
esquematismo lineal; y los pliegues del vestido, una suerte de trazos
paralelos que marcan el ritmo de líneas gruesas y contrastadas.
Todo
ello reduce la imagen a una estructura geométrica de la figura, con lo
que se consigue una abstracción de la realidad, representación perfecta
de una divinidad sobrenatural que "no es de este mundo". Otros
convencionalismos propios del estilo contribuyen asmismo a la concepción
abstracta de esta figura antinatural, así los pies en "V"; la
composición simétrica y la utilización de colores planos.
Pero
es además una divinidad que ha de infundir temor, temor de Dios, y es
la profunda expresión del rostro y el vigor de sus trazos, los que
transmiten esta sensación. Además, el canon mayor en la figura le otorga
un evidente carácter monumental. También contribuye a ello el efecto de
las rodillas, grandes y simétricas, o el gesto de la mano derecha, que
no solo traspasa la mandorla, sino que destaca también por contraste
cromático.
Este
sentido icónico, impregnado de fuerte hieratismo, encuentra al parecer
referencias de influencia bizantina, que también alcanzan a otras
representaciones románicas del entorno catalán.
12/11/2019
LA PINTURA ROMÁMICA, DOCUMENTOS.
12/10/2019
CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA ESCULTURA ROMÁNICA
La PPT sobre la escultura románica:
LA ESCULTURA ROMÁNICA
1. Los precedentes históricos:
LA ESCULTURA ROMÁNICA no surge por generación espontánea,; hay que buscar sus antecedentes en los ensayos prerrománicos de los pueblos bárbaros: joyas, marfiles, iluminación de códices, etc., en la estatuaria bizantina: la herencia grecolatina mediatizada por la espirtualidad cristiana (hieratismo, simbolismo y carácter sobrenatural) y en la escultura tardorromana y los sarcófagos paleocristianos, que aportaron rasgos formales e iconografía.
2. La subordinación al marco arquitectónico: el concepto de espacio-límite.· La portada y el capitel son el soporte específico de la escultura. Estos espacios constituyen el límite natural de la escultura monumental y el relieve; tales manifestaciones están obligadas a adaptarse al marco arquitectónico.
3. Características formales:
· Antinaturalismo: desconexión de lo representado con el mundo real. Carácter simbólico y alegórico. Se busca a expresión del contenido religioso.
· Las figuras se deforman intencionadamente buscando el impacto emocional.
· Simplicidad y estilización. Geometrismo y abstracción.
· Rehusa la representación del cuerpo humano desnudo, todas las figuras se cubren con vestiduras. No hay canon de proporcionalidad, ni equilibrio entre masa y peso.
· Las figuras son rígidas, hieráticas. Solemnes y alargadas, para acentuar su carácter espiritual. Técnicamente aparecen como primitivas, con un cierto aire arcaico.
· Ausencia general de movimiento.
· Las composiciones y escenas se yuxtaponen en un mismo plano, sin formar grupos.
· Falta volumen, las composiciones son planas y simétricas, con un claro predominio de la frontalidad.
· Es una plástica que se dirige a la mente, de una gran carga intelectual, dado que transmite contenidos ideográficos con una evidente afán didáctico.
4. TEMÁTICA E ICONOGRAFÍA·
La temática está inspirada y determinada por la Iglesia así como el conjunto de imágenes que articulan su expresión (iconografía). La jerarquización de los temas es una constante en cuanto a qué espacios ocupan y qué relevancia visual tienen.
· La inspiración para las imágenes procede de las miniaturas prerrománicas y los marfiles bizantinos, que sugieren modelos, actitudes y composiciones.
· La temática se extrae del Antiguo y del Nuevo Testamento, o de las hagiografías (vidas de santos y mártires) más significativas.
· La catequesis pétrea se completaba con alegorías sobre los pecados, vicios y virtudes, etc. intentando llevar a la plástica ideas o conceptos que impresionaran la conciencia popular.
· La Portada es el espacio elegido para la escena principal;
En el tímpano podemos hallar:
· El Pantocrátor o Cristo en Majestad, envuelto en la “mandorla mística” y rodeado de los cuatro evangelistas (el tetramorfos: el león representa a San Marcos; el ángel a San Mateo; el toro a San Lucas; y el águila a San Juan).
· El Juicio Final, a cuyos pies aparecen los 24 ancianos citados en el Apocalipsis de San Juan.
· La Virgen.
· La crucifixión
· El Crismón que representa a la Santísima Trinidad
Las jambas (los elementos verticales que sustentan el dintel de un vano o un arco) a veces podemos hallar también figuras de santos u otros motivos.
Las arquivoltas se decoran con motivos geométricos o figuras humanas, que se adaptan al arco de la moldura.
Además de los grandes programas escultóricos que decoran las portadas de las iglesias y los capiteles de los claustros, podemos encontrar ESCULTURA EXENTA DE PEQUEÑAS TALLAS EN MADERA policromada O MARFIL. En esta tipología destacan dos temas muy comunes en el estilo románico:
· Los CRISTOS (majestas domini) que representan la imagen de Jesús crucificado. Caracterizados por su rigidez hierática, su composición y disposición geométrica, cuatro clavos, ojos muy abiertos y en actitud serena, alejado de cualquier expresión de dolor o sufrimiento.
· La VIRGEN CON EL NIÑO, de similares características formales. Puede aparecer como THEOTOCOS (como Madre de Dios con el niño, que adopta gestos y actitudes de adulto); la Virgen puede ser utilizada como TRONO o asiento de Dios (THEOTRONOS) o también como KIRIOTISSA (modelo de tradición bizantina de Virgen entronizada, rígida, y con el niño sobre sus rodillas dándole la espalda.
EN CONCLUSIÓN:
Hemos de valorar el aspecto significativo de la plástica románica, su carácter alegórico y fuerte expresividad. El predominio de lo didáctico sobre cualquier otro aspecto, de ahí su aparente simplicidad técnica y primitivismo formal. El papel determinante de la Iglesia y, por tanto, del contenido religioso y místico por lo que se aleja e toda preocupación por la belleza formal. El mundo sobrenatural es el ámbito expresivo del románico, se aleja por tanto de la representación del mundo terrenal y natural. El hieratismo solemne se justifica como expresión de la inmutabilidad de la fe cristiana.
Técnicamente la escultura románica evolucionará hacia un mayor naturalismo y dinamismo compositivo, por lo que la nueva expresividad se corresponderá con un nuevo contexto social, económico y cultural; el gótico será su cauce.
ANEXO
EL SIMBOLISMO EN LAS ARTES PLÁSTICAS ROMÁNICAS
El Bestiario real y fantástico Procedente del mundo grecorromano, bizantino y persa, el bestiario fantástico se apodera del mundo románico no sin resistencias y críticas por pensadores de la época. Pero el románico sacraliza esta estética pagana convirtiendo a los animales -tanto reales como imaginarios- en portadores de virtudes o perversiones por lo que su aparición en capiteles, canecillos, tímpanos, etc. es reinventada y usada con sentido de enseñanza y advertencia.
Quizás es el bestiario fantástico el motivo escultórico que más interés genera entre nosotros y el que mayor efecto de intimidación provocaría en el hombre medieval. Generado por combinación de partes de animales diferentes, su estampa, en ocasiones atroz, se reforzaba mediante lucha con hombres indefensos, con el objetivo de conmover para renegar del pecado.
Aunque cualquier símbolo tiene dualidad de significados, incluso completamente opuestos, el románico usó ciertos animales con predilección para manifestar el bien y otros como formas del mal y del diablo.
Entre los primeros se encuentran fundamentalmente las aves en general, a menudo por comparación con el alma, ya que pueden ascender y alejarse de lo terrenal en busca del cielo, y en ocasiones se les representa picando sus patas para poder despegar de la tierra y poder volar hacia las alturas. Un ave especialmente representada como ejemplo del bien es la cigüeña, por su carácter de ave de buen agüero, además de ser monógama y comer serpientes (se le representa a menudo con una serpiente en su pico). También el león o el águila, por su fuerza y nobleza, suelen representar valores positivos, inclusive al propio Cristo. Es frecuente encontrar leones, águilas y grifos en las enjutas de las portadas, como guardianes del templo.
En la nómina de los animales frecuentemente relacionados con el mal solemos encontrar al mono, como caricatura grotesca del hombre, la serpiente, símbolo por antonomasia del pecado y del demonio, la liebre y el conejo asociados con la lujuria por su fertilidad, el jabalí y el cerdo por ser lujuriosos, sucios y perezosos, la cabra, el macho cabrío, etc.
Dentro del bestiario fantástico existen animales empleados con carácter positivo, como los grifos (cabeza y alas de águila con cuerpo de león) que dada su combinación de partes de animales nobles se usan, como se ha indicado, como guardianes en las entradas (puertas y ventanas) de las iglesias.
Sin embargo, la nómina de animales fantásticos maléficos es mucho más amplia. Los dragones son los más genuinos enemigos de Dios y el hombre. Su representación en el románico se aleja de las formas que las leyendas nórdicas de siglos posteriores han hecho llegar hasta nuestros días. El dragón románico es una ave con cabeza perruna de grandes ojos y cuencas profundas, con orejas puntiagudas y alargadas fauces amenazantes. Su cola es de serpiente y en ocasiones en lugar de patas de ave muestra pezuñas.
Otros animales maléficos son la arpía (cuerpo de rapaz, busto femenino -aunque en ocasiones también masculino- y con frecuencia, cola de serpiente) y la sirena (cuerpo femenino y cola o colas de pez), ambas representando la seducción y atrapamiento por los placeres carnales.
Los basiliscos (cabeza monstruosa con cresta de gallo con cuerpo y cola de serpiente) son los encargados de transportar las almas de los condenados al infierno. Los centauros (cabeza y tronco humanos y resto de caballo o equino) simbolizan la brutalidad y lujuria y con frecuencia se les representa con arco y flecha disparando a sirenas.
Simbolismo vegetal y geométrico
Para la mayoría de los autores, diversos elementos aparentemente decorativos fitomórficos y geométricos, tales como ajedrezados, puntas de diamante, rosetas, dientes de sierra, también pueden encerrar valor simbólico. Las representaciones circulares, como bezantes, rosetas, etc., tendrían valor solar y eucarístico y sobre ellos se añadirá nueva carga simbólica en función del número de pétalos o partes de que se compone (ver simbología numérica). Los zigzagueados y dientes de sierra, tan presentes en todo nuestro románico, especialmente en las portadas del románico asturiano y segoviano, sugeriría -al igual que en el anglonormando de donde procede- la fuerza purificadora de las aguas y los altibajos continuos que supone toda progresión espiritual. Es frecuente encontrar esta figuración también en las pilas bautismales.
El taqueado y ajedrezado, muy difundido en diversas versiones en el románico español y que arranca de la catedral de Jaca, induce a pensar en la alternancia y elección constante entre la dualidad bien-mal.
Representación de Dios
Dios es ampliamente representado en el románico como un anciano venerable y solemne, pero son más interesantes otras representaciones más abstractas, como, por ejemplo, la mano de Dios. La mano ha sido desde muy antiguo símbolo de poder protector y en el románico suele aparecer en acto de bendecir rodeada por un limbo entre nubes y situada por encima del resto de las escenas.
La principal representación de Cristo es el "Cristo Pantocrátor", es decir como sumo señor del tiempo y de todas las cosas. Se halla especialmente ubicado en los tímpanos de las portadas y en la bóveda de horno del ábside. Cristo se encuentra inscrito en la mandorla mística y alrededor de él se desparrama el resto de símbolos terrenales y divinos: Tetramorfos, ángeles, profetas, ancianos, apóstoles, condenados, salvados, etc. Otra forma en que Cristo aparece esculpido o pintado en el románico es en la cruz, como glorioso triunfador de la muerte.
El crismón es el anagrama de Cristo formado por las letras griegas "rho" y "xi" que son las dos iniciales del nombre en griego. Suele ir acompañadas del "alfa" y "omega". Los llamados crismones trinitarios añaden una "S" del Espíritu Santo, al querer expresar la Santísima Trinidad (ya que se confunde la "P" o "rho" griega con la "P" latina). Por último citaremos que Cristo puede ser representado de manera teriomórfica, por ejemplo en forma de pez, cordero, león, etc.
Constantes bíblicas
Algunas de las representaciones más comunes del románico son episodios bíblicos que además suelen estar cargados de denso simbolismo, como los episodios del Génesis, con la creación del hombre, el pecado original y la expulsión del paraíso, donde Eva es a la vez tentadora y fecunda o Dios aparece como justo e implacable pero a la vez benévolo.
Daniel en el foso de los leones también es ampliamente esculpido en capiteles. Es la victoria del débil e indefenso hombre que halla su fuerza en la confianza en Dios.
La visión de la gloria apocalíptica y juicio final son representaciones muy prolíficas en el románico de todos los ámbitos geográficos con su mensaje de esperanza de lo que nos espera después del combate con la bestia feroz: el Mal. A medida que el románico madura es más frecuente la representación de episodios de las vida de Cristo, en especial la Anunciación, el Nacimiento, la Adoración de los Reyes Magos, los milagros y el ciclo de la Pasión.
Escatología
La manera en que el románico representa la muerte es con la salida del alma del cuerpo. El alma suele ser representada como un niño o una cabecita. El infierno aparece como un lugar caótico con todo tipo de suplicios a manos de demonios o bestias deformes, también como una caldera sobre una hoguera avivada por los demonios. El Cielo, por su parte, es un lugar ordenado y sereno donde los salvados aparecen vestidos bajo las arquerías de la perfecta ciudad, la Jerusalén Celeste.
Los ángeles nunca tuvieron tanta relevancia como en el periodo artístico románico. Su representación es de bellos personajes de cabellos largos y bien peinados, con rostros suaves y agradables y grandes alas. Son una de las delicias que el románico nos regala.
Los demonios, sin embargo, son esculpidos y pintados con enorme variedad de formas. La mayoría son figuras grotescas, deformes y feroces, con ánimo de espantar al observador.
El número y su simbología
Para Pitágoras, los números definen y explican la armonía cósmica, en la medida en que expresan las fuerzas que regulan la relación del hombre con la Unidad y Divinidad. El románico también toma de tradiciones y culturas anteriores el valor del número para expresar mensajes transcendentes. En este sentido diversos elementos arquitectónicos, escultóricos y pictóricos, como canecillos, arquivoltas, cenefas, rosáceas, bolas, estrellas, etc., muestran series numéricas específicas cargadas de simbolismo por descifrar.
El "uno" es el numero de la unidad y el Principio Creador. EL "dos" es símbolo de ambivalencia y conflicto. La dualidad de la condición humana en constante lucha entre bien y mal. El "tres" es el número de lo celeste y la Santísima Trinidad. El "cuatro" es el número por excelencia de lo terrenal y lo proteico. El "siete" es la suma perfecta, el ciclo completo de lo terrestre (4) y lo celestial (3) y por tanto de la creación, que se llevó a cabo en siete días. Esta carga simbólica le confiere gran valor mágico. El carácter de culminación y obra perfecta se percibe en los siete arcos de muchas galerías porticadas, como la de la Virgen de la Vega de Segovia. El "ocho" es el número de la regeneración, por ello se talló en las cenefas de numerosas pilas bautismales. El "doce" es el símbolo de orden cósmico y de Cristo como Cronocrátor, dominador del tiempo (12 meses del año). La Jerusalén Celeste tiene 12 puertas e igual número tiene el Colegio Apostólico.
11/30/2019
PANORÁMICA DE LA ARQUITECTURA ROMÁNICA EUROPEA
11/29/2019
LA ARQUITECTURA ROMÁNICA: GENERALIDADES.

Un esquema visual para abarcar con una mirada los rasgos generales de la arquitectura románica.
La PPT:
LA ARQUITECTURA ROMÁNICA
CARACTERÍSTICAS GENERALES
La arquitectura románica presenta una gran variedad regional que viene determinada, entre otras cosas, por las distintas tradiciones artísticas de cada territorio de Europa occidental. Sobre el viejo sustrato de la antigüedad romana se van desarrollando algunas experiencias regionales muiy influidas por la nueva mentalidad de los pueblos germánicos. Estas primeras experiencias posteriores a la caída del Imperio Romano las hemos llamado Prerrománico. Pero a partir del s. XI se produce una cierta unificación estilística al amparo de las circunstancias que ya han sido explicadas en entradas anteriores. veamos ahora cuáles son los rasgos que, a pesar de la variedad regional, definen este estilo.
Al tratarse de una arquitectura básicamente religiosa (aunque no sólo: castillos y palacios, también), el templo sobresale como edificio arquetípico. Siendo la Iglesia cristiana una institución con vocación de perdurar, sus construcciones estaran determinadas por dos valores que buscan dar a la arquitectura solidez y duración:
· la monumentalidad: responde al interés por imitar a los grandes edificios romanos, cuya grandeza sería un buen vehículo propagandístico para la Iglesia. Los templos tienden, desde su primera sencillez, a la grandiosidad.
· la perdurabilidad: dado el carácter “eterno” de la religión cristiana, se rechazan los materiales pobres o livianos; su apuesta por la duración exige el uso de materiales robustos y duraderos como la piedra, bien cortada en sillares y perfectamente aparejada.
Veamos cuáles son sus principales aportaciones:
LA PLANTA DEL TEMPLO· Ver planta-esquema y distribución de los elementos espaciales (lámina de trabajo)
Prototipo de planta en cruz latina:
· La planta basilical, con crucero, cabecera con ábsides semicirculares y, en ocasiones, pórticos en la entrada.
· La planta en cruz latina (evolución de la anterior: engrandecimiento del crucero). En ambos modelos se trata de un cuerpo central, de una o varias naves, longitudinal y una nave transversal, el llamado crucero.
· Cuando el ábside central es muy grande presenta capillas radiales que sobresalen al exterior.
· En las iglesias de peregrinación el ábside central suele estar rodeado por una nave semicircular llamada deambulatorio o girola, que da la vuelta al altar mayor.
· Las torres son otro elemento destacado del templo románico. El campanario se incorpora al cuerpo de la iglesia. Pero, además, tiene un claro significado simbólico del vínculo entre los hombres y dios, así como testimonio enhiesto del poder de la iglesia, visible desde cualquier punto del entorno. Suele situarse preferentemente flanqueando la fachada, pero también en el centro del crucero, en los extremos del crucero, etc. Sus formas son variadas: octogonales, circulares, etc.
· A los pies de la nave central suele situarse una nave transversal a manera de vestíbulo, llamada nartex, y si, además, sobresale de la fachada, atrio.
Prototipo de planta centralizada:
· Planta circular u octogonal, que sigue los modelos paleocristianos o bizantinos (San Vital, Rávena, por ejemplo).
EL ALZADO DEL TEMPLO
· Ver alzado de la lámina de trabajo.
· La nave central suele ser más alta que las laterales. De este modo se consiguen dos cosas: la construcción de vanos que posibilitan la iluminación del templo y que las naves laterales actúen como refuerzo o entibo de la nave central.
· Cuando la nave central tiene dos pisos, al segundo se le llama tribuna y al conjunto de aperturas de la tribuna sobre la nave central, se le llama triforio.
· En el crucero se levanta, con frecuencia, un cuerpo poligonal llamado cimborrio, que sobresale sobre el conjunto del edificio, coronándose, a veces, por una linterna.
· Las construcciones románicas suelen tener una cimentación profunda y robusta, dado que la pesadez del edificio (cubiertas abovedadas de piedra) lo exige. Esto posibilita la construcción de criptas subterráneas.
· Los muros, que son los verdaderos elementos de sustentación del edificio, son gruesos, construidos a doble pared rellena de ripio. Los muros se refuerzan exteriormente por medio de contrafuertes. La necesidad de dotar de robustez al muro impide la apertura de grandes vanos en el mismo; por esta razón, en la arquitectura románica predomina el macizo sobre el vano.
· La existencia de un gran muro desnudo, obliga a los arquitectos a introducir numerosos elementos decorativos que lo animen exteriormente. Así, encontramos: pilastras, arquillos ciegos, canecillos, modillones de rollo, ajedrezado o taqueado jaqués, etc.
· Las tribunas del piso superior, al estar cubiertas con ½ bóvedas de cañón, actúan como arcos que trasladan el peso de la bóveda que cubre la nave central hacia el exterior.
LOS SISTEMAS DE CUBIERTAS
· El sistema de cubiertas característico evoluciona desde las primeras techumbres de madera hacia las bóvedas de piedra. El tipo más empleado es la bóveda de cañón reforzada por arcos fajones, utilizada especialmente en la nave central. La bóveda se va construyendo por tramos, de tal forma que el defecto o la ruina de uno de ellos no afecte al conjunto de la iglesia. En las naves laterales y en la girola, se emplea más frecuentemente la bóveda de arista. La evolución constructiva del románico supone, al final, la aparición de la bóveda de cañón apuntado, reforzada por arcos fajones igualmente apuntados.
· Los ábsides se cubren con bóvedas de ¼ de esfera.
· El cubrimiento de las iglesias de planta centralizada o de los cimborrios de muchas iglesias basilicales, se realiza con frecuencia en España con cúpulas de arcos entrecruzados de clara tradición musulmana.
· También se emplean las cúpulas, bien sobre trompas (arcos que se sitúan en los ángulos) o bien sobre pechinas (triángulos esféricos),
EL SISTEMA DE SOPORTES INTERNOS
· Las pesadas techumbres de piedra se soportan por medio de: gruesos muros, reforzados en su exterior por contrafuertes, gruesos pilares y columnas.
· El típico pilar románico tiene el núcleo de sección cuadrada o rectangular, en cuyos frentes se adosan semicolumnas que recogen el peso de los arcos fajones que sostienen la bóveda y de los arcos formeros. Los primeros volteados en sentido transversal al eje de la nave, y los segundos en sentido longitudinal. Exteriormente los pilares se corresponden con los contrafuertes. Hubo, no obstante, algunas variaciones.
· En ocasiones se combinó el pilar y la columna en otras se utilizaron grandes columnas, sobre todo cuando la cubierta era menos pesada.
· La evolución natural del pilar románico tendió a la complejidad a medida que se le iban adosando columnas o pilastras. Aparecerán pilares cruciformes, poligonales, etc.
· Los capiteles se utilizan como soporte para narrar mediante relieves escultóricos pasajes evangélicos.
LAS FACHADAS O PORTADAS· Las fachadas, tanto a los pies de las naves como en los extremos de los brazos del crucero, suelen estar enmarcadas por las torres, y concentran los principales programas ornamentales del edificio.
· En general, las portadas, sobre todo las de acceso a las naves, reflejan en su estructura y disposición la propia organización del espacio interior del templo (el número de naves, la mayor altura de la nave central, sus divisiones en altura, etc.).
· Suelen tener formas abocinadas (rehundimiento progresivo del arco que las conforma), al igual que los vanos del edificio. Ello es debido al grosor de los muros.
· Cada uno de los tramos rehundidos del arco recibe el nombre de arquivolta (arcos concéntricos con molduras que van reduciendo el ancho de la abertura del vano).
· La decoración (de la que hablaremos al analizar la plástica románica) suele ser antropomórfica y geométrica.
· Sobre la puerta suele haber un tímpano con decoración escultórica.
· La puerta puede estar dividida por un pilar central, llamado parteluz.
· En los aleros suele haber decoración animal o vegetal.
· Se suelen decorar con arcadas ciegas que simulan elementos de sustentación.
LOS CLAUSTROS· Son muy característicos los claustros: patios adosados al templo en torno a los cuales se construye una galeria cubierta y sostenida por arcos de medio punto que descasan en columnas generalmente pareadas.Y otro esquema visual dinámico:
11/26/2019
EL ARTE ROMÁNICO: EL TRIUNFO DE LA IGLESIA MILITANTE
La construcción de la catedral de Speyer empezó en 1030 bajo el Emperador Conrad II. La catedral fue consagrada en 1061 y se convirtió en el lugar de los entierros reales durante 300 años. La división de la planta tuvo gran influencia sobre el desarrollo de la arquitectura románica en los siglos XI y XII y es considerada como la obra más importante de esa época en Alemania.
TEXTOS COMPLEMENTARIOS
“La diferencia más notoria entre la arquitectura románica y la de los siglos que la precedieron es el enorme incremento de la construcción de edificios. Un monje del siglo XI, Raoul Glaber, resumió el fenómeno al decir, en tono triunfal, que el mundo se estaba revistiendo de “un blanco manto de iglesias”. Estas iglesias no sólo eran más numerosas que las de la Alta Edad Media, sino que eran, además, en general, mayores, más ricamente articuladas y de aspecto “más romano”, ya que sus naves estaban cubiertas por bóvedas en vez de por tejados de madera, y sus exteriores, al contrario de los templos paleocristianos, bizantinos, carolingios y otonianos, exhibían al mismo tiempo ornamentaciones arquitectónicas y escultóricas.”Historia general del arte. La Edad Media. H.W. Janson.1986.
“La Edad de las Tinieblas no había borrado en modo alguno de su memoria el recuerdo de las primeras iglesias, las basílicas y las formas que utilizaron los romanos en sus construcciones. La planta generalmente era la misma: una nave central que llevaba a un ábside o a un coro y dos o cuatro naves laterales. (...) Algunos arquitectos preferían la idea de construir iglesias en forma de cruz y, así, agregaron lo que recibe el nombre de crucero entre el coro y la nave. La impresión general que producen estas iglesias románicas es, sin embargo, muy distinta de la de las antiguas basílicas. En las más primitivas se emplearon columnas clásicas que sostenían cornisas rectas. En las iglesias románicas generalmente hallamos arcos semicirculares que descansan sobre pilares robustos. La impresión de conjunto que estas iglesias producen, tanto desde dentro como desde fuera, es de compacta solidez. Hay en ellas escasa ornamentación, incluso pocas ventanas, pero sí firmes y continuas paredes y torres, que nos recuerdan las fortalezas medievales. Estos poderosos y casi retadores cúmulos de piedra levantados por la Iglesia,(...) parecen expresar la idea misma de la Iglesia militante, esto es, la idea de que aquí, sobre la Tierra, la misión de la Iglesia es la de combatir las fuerzas de las tinieblas hasta que la hora del triunfo suene en el día del Juicio Final.”Historia del Arte. E. H. Gombrich. 15ª edición. 1989.
“La diferencia más notoria entre la arquitectura románica y la de los siglos que la precedieron es el enorme incremento de la construcción de edificios. Un monje del siglo XI, Raoul Glaber, resumió el fenómeno al decir, en tono triunfal, que el mundo se estaba revistiendo de “un blanco manto de iglesias”. Estas iglesias no sólo eran más numerosas que las de la Alta Edad Media, sino que eran, además, en general, mayores, más ricamente articuladas y de aspecto “más romano”, ya que sus naves estaban cubiertas por bóvedas en vez de por tejados de madera, y sus exteriores, al contrario de los templos paleocristianos, bizantinos, carolingios y otonianos, exhibían al mismo tiempo ornamentaciones arquitectónicas y escultóricas.”Historia general del arte. La Edad Media. H.W. Janson.1986.
“La Edad de las Tinieblas no había borrado en modo alguno de su memoria el recuerdo de las primeras iglesias, las basílicas y las formas que utilizaron los romanos en sus construcciones. La planta generalmente era la misma: una nave central que llevaba a un ábside o a un coro y dos o cuatro naves laterales. (...) Algunos arquitectos preferían la idea de construir iglesias en forma de cruz y, así, agregaron lo que recibe el nombre de crucero entre el coro y la nave. La impresión general que producen estas iglesias románicas es, sin embargo, muy distinta de la de las antiguas basílicas. En las más primitivas se emplearon columnas clásicas que sostenían cornisas rectas. En las iglesias románicas generalmente hallamos arcos semicirculares que descansan sobre pilares robustos. La impresión de conjunto que estas iglesias producen, tanto desde dentro como desde fuera, es de compacta solidez. Hay en ellas escasa ornamentación, incluso pocas ventanas, pero sí firmes y continuas paredes y torres, que nos recuerdan las fortalezas medievales. Estos poderosos y casi retadores cúmulos de piedra levantados por la Iglesia,(...) parecen expresar la idea misma de la Iglesia militante, esto es, la idea de que aquí, sobre la Tierra, la misión de la Iglesia es la de combatir las fuerzas de las tinieblas hasta que la hora del triunfo suene en el día del Juicio Final.”Historia del Arte. E. H. Gombrich. 15ª edición. 1989.
11/25/2019
EL ARTE ROMÁNICO: CONDICIONANTES HISTÓRICOS

.
Un par de esquemas para contextualizar el origen y desarrollo del Románico. La presentación permite profundizar en los hechos a los que se hace referencia en estos esquemas.Aquí os dejo, además, una introducción escrita que aborda los principales condicionantes históricos de este estilo.
¿Qué
entendemos por estilo o arte Románico? Algunas precisiones en torno al término y al espacio-tiempo en que se desarrolló.
·
Denominación.
Lenguas romances o románicas (s. XVIII), continuación y renovación de las
soluciones arquitectónicas romanas, todo lo que fuera anterior al Gótico, etc.
·
Cronología:
siglos XI (formación) - XII (Plenitud) y XIII (coexistencia con el primer
gótico).
· Ámbito
geográfico: primer estilo internacional (la cristiandad
occidental) de Europa occidental.
Circunstancias
históricas coincidentes que posibilitan y explican su desarrollo:
·
El final
de las invasiones normandas (vikingos) y la estabilización del Imperio
árabe en occidente (desintegración del Califato de Córdoba y aparición de las
Taifas, expansión cristiana hacia el sur de la península Ibérica), hará posible
el restablecimiento de la paz en el
mundo cristiano occidental, necesaria para una cierta revitalización
económica. La roturación de nuevas tierras, el crecimiento demográfico y la
superación de los “Terrores del año Mil”
(la llegada del fin del mundo), van a facilitar esta nueva eclosión
constructora y artística a partir del siglo XI.
·
El desarrollo
del sistema feudal: el mecenazgo
artístico de la Iglesia y de la Nobleza. Si la tierra es la principal
fuente de riqueza, sus poseedores son el verdadero poder económico y político
de la época. Por eso el románico es un arte
rural.
·
La expansión
de las órdenes religiosas (Orden
Benedictina (Ora et Labora,
Abadía de Cluny): expresión del poder económico de los monasterios y cauce para
la difusión de las nuevas soluciones arquitectónicas y plásticas. La Iglesia
monopolizará la mayor parte de la cultura. Es fácil deducir que la fe estaba
por encima de cualquier pensamiento racional y que los centros culturales
estaban vinculados a ella. Éstos eran fundamentalmente los monasterios, ya que las primeras universidades no aparecerán hasta
el siglo XII.
·
El auge
de los caminos de peregrinación y de las peregrinaciones: relacionados con
el culto a las reliquias y la difusión del nuevo estilo y la cultura románica.
Peregrinaciones a Tierra Santa,
pasando por Italia (Roma); la de Santiago de Compostela, para rendir culto a
las reliquias. Esta fe en las reliquias de los santos ayudaba a la gente a
liberarse, a veces, de su triste existencia y a ganarse un puesto en el más
allá , previo pago del precio establecido. En estos caminos se situaban
multitud de iglesias y monasterios que conservaban como un preciado tesoro
restos de los cuerpos de los santos que satisfacían el “hambre de reliquias” padecida por las personas de aquellos tiempos.
Los ensayos y formas de una región pasan pronto a otra a través de las
cuadrillas de canteros volantes, lo
que explicará la unidad estilística a pesar de las notables diferencias
regionales.
·
Las
cruzadas, que permiten entrar en contacto con las culturas del Mediterráneo
oriental (arte bizantino,
islámico, etc.). Impulsadas por la Iglesia, pero medio para ampliar el poder de
los reinos cristianos sobre oriente.
·
La
reforma Gregoriana que impuso un mismo criterio litúrgico en toda la
Cristiandad occidental. Desde el año
1054, en que se produce el cisma de
la Iglesia, la Cristiandad se fractura. Occidente y su capital, Roma, se
convierten en el núcleo político y espiritual del papado y de la Iglesia
Católica. Constantinopla y el Imperio Bizantino serán el ámbito de la Iglesia
Ortodoxa.
El Románico brotó en Europa occidental
aproximadamente por el mismo tiempo; consta de gran variedad de estilos
regionales, distintos pero todos emparentados de múltiples maneras, y sin una
fuente central. Incluye elementos de los estilos cortesanos que lo habían
precedido (prerrománicos), del clasicismo tardío, del Paleocristiano y del arte
bizantino, así como influencias islámicas y del legado celta-germánico.
Lo que amalgamó todos estos componentes dispares en un estilo
coherente durante la segunda mitad del siglo XI no fue una fuerza única, sino
una diversidad de factores que contribuyeron
a provocar un nuevo brote de vitalidad
de todo occidente. Al fin, el cristianismo
había triunfado en todos los territorios de Europa occidental. Los vikingos se habían convertido al
catolicismo, después de haber aterrorizado a los habitantes de las Islas
Británicas y el continente durante los siglos IX y X. En 1031, el califato de
Córdoba se había desintegrado, para dar paso a numerosos pequeños reinos
musulmanes y despejar el camino para la expansión de los reinos cristianos
peninsulares hacia el sur; y los magiares
se habían establecido en Hungría. Europa se hallaba, después de muchos siglos,
en paz.
Notábase un creciente entusiasmo
religioso que se reflejaba en el movimiento
de peregrinos, más creciente cada día, hacia los Santos Lugares, y que, desde 1095, culminó en las Cruzadas, para liberar Tierra Santa del
dominio musulmán. No menos importante fue la reapertura de las rutas
comerciales del Mediterráneo por las naves venecianas, genovesas y pisanas; el resurgimiento del comercio y la industria,
y el incremento consiguiente de la vida
urbana en algunas regiones de Europa. Durante el caos de los comienzos de
la Edad Media, las ciudades del Imperio Romano de occidente habían menguado
considerablemente (la población de Roma, que era de un millón en el año 300,
llegó a descender hasta los 50.000 habitantes); algunas ciudades habían sido
abandonadas completamente. Desde el siglo XI comenzaron a recuperar su antigua
importancia, mientras por doquier se fundaban otras nuevas, y una burguesía de
artesanos y comerciantes formaba una nueva clase entre el campesinado y la
nobleza feudal, una clase media, la burguesía, que constituyó un factor
decisivo en el desarrollo de la sociedad del Medievo.
Así pues, en múltiples aspectos, la Europa occidental, entre 1050 y
1200, pasó a ser mucho más semejante a la romana de lo que había sido desde el
siglo VI al recuperar algunos e los modelos del comercio internacional, la vida
urbana (aunque reducida) y la potencia militar de las antiguas épocas
imperiales. Faltaba la autoridad
política central, pero la soberanía
espiritual del Papa vino a reemplazarla, hasta cierto punto, como fuerza unificadora.
En esta época se construyeron
castillos, monasterios e iglesias. Edificios todos ellos con una fuerte carga simbólica, acentuada por el mundo
estático y trascendente que representaban sus pinturas y relieves, sobre todo
en los religiosos. Las ideas de premio,
castigo o sacrificio también estaban presentes en este mundo ruralizado, donde el
poder se ejercía no sólo a través de la fuerza, sino también del
adoctrinamiento de las gentes.
En este contexto hay que
entender la estética y la ética del
románico, que adquiere una función didáctico-cristiana
de glorificación o temor a Dios. Un arte que habla de las verdades eternas de
la fe y de la esperanza en el más allá, puesto que en el más acá la vida era
muy dura para la mayor parte de la población.
11/25/2016
EL SIMBOLISMO EN EL ARTE ROMÁNICO: EL SIMBOLISMO EN LA ARQUITECTURA.
EL ARTE ROMÁNICO: SIMBOLISMO."El románico habla al corazón del hombre y a su inteligencia más profunda"
Cuando se estudia el románico frecuentemente se admiran los aspectos estéticos que indudablemente tiene. Un autor francés dijo de este arte algo parecido a que el románico nos deslumbra por la armonía de sus volúmenes y la fantástica imaginación de su escultura.Un acercamiento que parece opuesto es el de aquellos estudiosos que analizan el románico y el arte medieval desde el punto de vista fundamentalmente simbólico. Es decir, ven en él el esfuerzo por crear verdaderos espacios sagrados donde revelar al alma humana lo transcendental, lo no manifiesto, mediante el símbolo.
Ambas perspectivas, en realidad, coinciden. De hecho la admiración y hechizo que este arte causa en el hombre moderno, por encima de cualquier otro estilo artístico, se debe a que el románico es un arte unitario. Empleando unas formas artísticas sencillas logra transmitir un mensaje de armonía intelectual en quien lo percibe.
Simbolismo de la arquitectura románicaLa arquitectura románica es ya, por sí misma, profundamente simbólica. En frase de María Ángeles Curro:
"Todo el conjunto románico guarda una concepción unitaria. La temática decorativa [...] está insertada en esa unidad constructiva. La escultura está supeditada como la pintura a la construcción arquitectónica, por eso la iglesia románica ya es objeto de interés, porque es ya simbólica."
Es lógico que se desease diferenciar el templo, que es la "casa de Dios", del resto de edificios profanos y que su arquitectura fuese más allá de lo meramente funcional adquiriendo carácter simbólico. El símbolo que subyace en la arquitectura del templo románico es el de la fusión de la profunda dualidad de lo que existe, es decir, lo divino con lo humano, y lo celeste con lo terrestre.
Al igual que en otras religiones celestes, la morada de Dios está en lo alto (en el cristianismo, a Dios también se invoca como "El Altísimo") Por ello, lo primero que se eligió para su construcción es una ubicación en alto. Normalmente la iglesia de la población se sitúa sobre el monte que domina la aldea, o si ello no es posible, por la horizontalidad del terreno, se elevan sus muros -dentro de lo que permitía la tecnología arquitectónica del románico- y se alzaban dominadores campanarios. En muchos casos, se hacían ambas cosas, como en la conocida iglesia de El Salvador de Sepúlveda, encaramada en lo alto de la villa y con una potente torre que se alza hacia el cielo.a su vez de profundo simbolismo. Dado que los tres elementos esenciales de una iglesia románica son la cabecera, nave y torre, veremos cómo esos "módulos" se refuerzan sinérgicamente para simbolizar la unión de dos mundos, el del hombre y el de Dios. Para empezar, la nave es de estructura cuadrada o rectangular lo cual simboliza, con sus cuatro lados, la Tierra. El "4" es el símbolo terrestre por definición (4 elementos, 4 estaciones, 4 puntos cardinales...). La cabecera es normalmente de perfil semicircular pues representa el Cielo, tanto por su forma (lo perfecto es circular, amén de representar al sol) como con su bóveda de horno que simboliza la esfera celestial. También las cúpulas son símbolo de lo celeste. La unión de la nave con la cabecera representa, de esta forma, la unión de lo terrenal con lo celestial. Otro símbolo de la comunión de lo terrestre con lo divino es la torre románica que, bien asentada y cimentada en el suelo, se alza gloriosa apuntado al cielo que quiere alcanzar.
Por si esto fuera poco, las iglesias románicas de mayor complejidad desarrollan una estructura en cruz latina adquiriendo la "forma" de Cristo. De ahí que en el vocabulario arquitectónico habitual se siga usando los términos "cabecera", "brazos del tansepto" y "pies de la iglesia" en total equivalencia con las partes del cuerpo de Cristo.El simbolismo arquitectónico del templo románico va mucho más allá y se relaciona con la luz. Toda iglesia medieval tiene su cabecera orientada hacia oriente. El simbolismo subyacente es que el altar, situado en la cabecera, debe estar del lado donde aparecen los primeros rayos de luz del alba. En el altar está Cristo y Cristo es la luz del mundo que ilumina al hombre y le saca de sus tinieblas. El hombre permanece en "su noche" hasta que la luz de Cristo le ilumina espiritualmente, como hace la luz solar desplazando la noche al amanecer.
Cuando se estudia el románico frecuentemente se admiran los aspectos estéticos que indudablemente tiene. Un autor francés dijo de este arte algo parecido a que el románico nos deslumbra por la armonía de sus volúmenes y la fantástica imaginación de su escultura.Un acercamiento que parece opuesto es el de aquellos estudiosos que analizan el románico y el arte medieval desde el punto de vista fundamentalmente simbólico. Es decir, ven en él el esfuerzo por crear verdaderos espacios sagrados donde revelar al alma humana lo transcendental, lo no manifiesto, mediante el símbolo.
Ambas perspectivas, en realidad, coinciden. De hecho la admiración y hechizo que este arte causa en el hombre moderno, por encima de cualquier otro estilo artístico, se debe a que el románico es un arte unitario. Empleando unas formas artísticas sencillas logra transmitir un mensaje de armonía intelectual en quien lo percibe.
Simbolismo de la arquitectura románicaLa arquitectura románica es ya, por sí misma, profundamente simbólica. En frase de María Ángeles Curro:
"Todo el conjunto románico guarda una concepción unitaria. La temática decorativa [...] está insertada en esa unidad constructiva. La escultura está supeditada como la pintura a la construcción arquitectónica, por eso la iglesia románica ya es objeto de interés, porque es ya simbólica."
Es lógico que se desease diferenciar el templo, que es la "casa de Dios", del resto de edificios profanos y que su arquitectura fuese más allá de lo meramente funcional adquiriendo carácter simbólico. El símbolo que subyace en la arquitectura del templo románico es el de la fusión de la profunda dualidad de lo que existe, es decir, lo divino con lo humano, y lo celeste con lo terrestre.
Al igual que en otras religiones celestes, la morada de Dios está en lo alto (en el cristianismo, a Dios también se invoca como "El Altísimo") Por ello, lo primero que se eligió para su construcción es una ubicación en alto. Normalmente la iglesia de la población se sitúa sobre el monte que domina la aldea, o si ello no es posible, por la horizontalidad del terreno, se elevan sus muros -dentro de lo que permitía la tecnología arquitectónica del románico- y se alzaban dominadores campanarios. En muchos casos, se hacían ambas cosas, como en la conocida iglesia de El Salvador de Sepúlveda, encaramada en lo alto de la villa y con una potente torre que se alza hacia el cielo.a su vez de profundo simbolismo. Dado que los tres elementos esenciales de una iglesia románica son la cabecera, nave y torre, veremos cómo esos "módulos" se refuerzan sinérgicamente para simbolizar la unión de dos mundos, el del hombre y el de Dios. Para empezar, la nave es de estructura cuadrada o rectangular lo cual simboliza, con sus cuatro lados, la Tierra. El "4" es el símbolo terrestre por definición (4 elementos, 4 estaciones, 4 puntos cardinales...). La cabecera es normalmente de perfil semicircular pues representa el Cielo, tanto por su forma (lo perfecto es circular, amén de representar al sol) como con su bóveda de horno que simboliza la esfera celestial. También las cúpulas son símbolo de lo celeste. La unión de la nave con la cabecera representa, de esta forma, la unión de lo terrenal con lo celestial. Otro símbolo de la comunión de lo terrestre con lo divino es la torre románica que, bien asentada y cimentada en el suelo, se alza gloriosa apuntado al cielo que quiere alcanzar.
Por si esto fuera poco, las iglesias románicas de mayor complejidad desarrollan una estructura en cruz latina adquiriendo la "forma" de Cristo. De ahí que en el vocabulario arquitectónico habitual se siga usando los términos "cabecera", "brazos del tansepto" y "pies de la iglesia" en total equivalencia con las partes del cuerpo de Cristo.El simbolismo arquitectónico del templo románico va mucho más allá y se relaciona con la luz. Toda iglesia medieval tiene su cabecera orientada hacia oriente. El simbolismo subyacente es que el altar, situado en la cabecera, debe estar del lado donde aparecen los primeros rayos de luz del alba. En el altar está Cristo y Cristo es la luz del mundo que ilumina al hombre y le saca de sus tinieblas. El hombre permanece en "su noche" hasta que la luz de Cristo le ilumina espiritualmente, como hace la luz solar desplazando la noche al amanecer.
11/24/2014
LA ESCULTURA ROMÁNICA: EL PÓRTICO DE SANTA FE DE CONQUES (FRANCIA)

Tímpano de la portada oeste de Santa Fe de Conques, construida entre 1120 y 1135. A partir del siglo XII, la escultura invadió todo el edificio y grandes representaciones iconográficas pasaron a ocupar los tímpanos de las portadas. En Conques, el Juicio Final recibe al creyente que se dispone a entrar en la casa de Dios. Si te interesa profundizar en el conocimiento de las fuentes que inspiran el tema y el tratamiento iconográfico que se hace del mismo... En el siguiente enlace podéis profundizar (y jugar, si os apetece) en la escultura románica a través del magnífico pórtico de Santa Fe de Conques.http://www.xtec.net/recursos/
11/28/2011
EL ARTE ROMÁNICO
CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS
que determinan el desarrollo y consolidación de estilo románico:
· ¿Qué entendemos por estilo o arte Románico?· Denominación. Lenguas romances o románicas (s. XVIII), continuación y renovación de las soluciones arquitectónicas romanas, todo lo que fuera anterior al Gótico, etc.
· Cronología: siglos XI (formación) - XII (Plenitud) y XIII (coexistencia con el primer gótico).
· Ámbito geográfico: primer estilo internacional (la cristiandad occidental) de Europa occidental.
· Circunstancias históricas coincidentes que posibilitan y explican su desarrollo:· El final de las invasiones normandas (vikingos) y la estabilización del Imperio árabe en occidente (desintegración del Califato de Córdoba y aparición de las Taifas, expansión cristiana hacia el sur de la península Ibérica), hará posible el restablecimiento de la paz en el mundo cristiano occidental, necesaria para una cierta revitalización económica. La roturación de nuevas tierras, el crecimiento demográfico y la superación de los “Terrores del año Mil” (la llegada del fin del mundo), van a facilitar esta nueva eclosión constructora y artística a partir del siglo XI.
· El desarrollo del sistema feudal: el mecenazgo artístico de la Iglesia y de la Nobleza. Si la tierra es la principal fuente de riqueza, sus poseedores son el verdadero poder económico y político de la época. Por eso el románico es un arte rural.
· La expansión de las órdenes religiosas, como la Orden Benedictina (Ora et Labora, Abadía de Cluny): expresión del poder económico de los monasterios y cauce para la difusión de las nuevas soluciones arquitectónicas y plásticas. La Iglesia católica monopolizará la mayor parte de la cultura. Es fácil deducir que la fe estaba por encima de cualquier pensamiento racional y que los centros culturales estaban vinculados a ella. Éstos eran fundamentalmente los monasterios, ya que las primeras universidades no aparecerán hasta el siglo XII.
· El auge de los caminos de peregrinación y de las peregrinaciones: relacionados con el culto a las reliquias y la difusión del nuevo estilo y la cultura románica. Peregrinaciones a Tierra Santa, pasando por Italia (Roma); la de Santiago de Compostela, para rendir culto a las reliquias. Esta fe en las reliquias de los santos ayudaba a la gente a liberarse, a veces, de su triste existencia y a ganarse un puesto en el más allá , previo pago del precio establecido. En estos caminos se situaban multitud de iglesias y monasterios que conservaban como un preciado tesoro restos de los cuerpos de los santos que satisfacían el “hambre de reliquias” padecida por las personas de aquellos tiempos. Los ensayos y formas de una región pasan pronto a otra a través de las cuadrillas de canteros volantes, lo que explicará la unidad estilística a pesar de las notables diferencias regionales.
· Las cruzadas, que permiten entrar en contacto con las culturas del Mediterráneo oriental (arte bizantino, islámico, etc.). Impulsadas por la Iglesia, pero medio para ampliar el poder de los reinos cristianos sobre oriente.
· La reforma Gregoriana que impuso un mismo criterio litúrgico en toda la Cristiandad occidental. Desde el año 1054, en que se produce el cisma de la Iglesia, la Cristiandad se fractura. Occidente y su capital, Roma, se convierten en el núcleo político y espiritual del papado y de la Iglesia Católica. Constantinopla y el Imperio Bizantino serán el ámbito de la Iglesia Ortodoxa.
El Románico brotó en Europa occidental aproximadamente por el mismo tiempo; consta de gran variedad de estilos regionales, distintos pero todos emparentados de múltiples maneras, y sin una fuente central. Incluye elementos de los estilos cortesanos que lo habían precedido (prerrománicos), del clasicismo tardío, del Paleocristiano y del arte bizantino, así como influencias islámicas y del legado celta-germánico.
En conclusión:
Lo que amalgamó todos estos componentes dispares en un estilo coherente durante la segunda mitad del siglo XI no fue una fuerza única, sino una diversidad de factores que contribuyeron a provocar un nuevo brote de vitalidad de todo occidente. Al fin, el cristianismo había triunfado en todos los territorios de Europa occidental. Los vikingos se habían convertido al catolicismo, después de haber aterrorizado a los habitantes de las Islas Británicas y el continente durante los siglos IX y X. En 1031, el califato de Córdoba se había desintegrado, para dar paso a numerosos pequeños reinos musulmanes y despejar el camino para la expansión de los reinos cristianos peninsulares hacia el sur; y los magiares se habían establecido en Hungría. Europa se hallaba, después de muchos siglos, en paz.
Notábase un creciente entusiasmo religioso que se reflejaba en el movimiento de peregrinos, más creciente cada día, hacia los Santos Lugares, y que, desde 1095, culminó en las Cruzadas, para liberar Tierra Santa del dominio musulmán. No menos importante fue la reapertura de las rutas comerciales del Mediterráneo por las naves venecianas, genovesas y pisanas; el resurgimiento del comercio y la industria, y el incremento consiguiente de la vida urbana en algunas regiones de Europa. Durante el caos de los comienzos de la Edad Media, las ciudades del Imperio Romano de occidente habían menguado considerablemente (la población de Roma, que era de un millón en el año 300, llegó a descender hasta los 50.000 habitantes); algunas ciudades habían sido abandonadas completamente. Desde el siglo XI comenzaron a recuperar su antigua importancia, mientras por doquier se fundaban otras nuevas, y una burguesía de artesanos y comerciantes formaba una nueva clase entre el campesinado y la nobleza feudal, una clase media, la burguesía, que constituyó un factor decisivo en el desarrollo de la sociedad del Medievo.
Así pues, en múltiples aspectos, la Europa occidental, entre 1050 y 1200, pasó a ser mucho más semejante a la romana de lo que había sido desde el siglo VI al recuperar algunos e los modelos del comercio internacional, la vida urbana (aunque reducida) y la potencia militar de las antiguas épocas imperiales. Faltaba la autoridad política central, pero la soberanía espiritual del Papa vino a reemplazarla, hasta cierto punto, como fuerza unificadora.
En esta época se construyeron castillos, monasterios e iglesias. Edificios todos ellos con una fuerte carga simbólica, acentuada por el mundo estático y trascendente que representaban sus pinturas y relieves, sobre todo en los religiosos. Las ideas de premio, castigo o sacrificio también estaban presentes en este mundo ruralizado, donde el poder se ejercía no sólo a través de la fuerza, sino también del adoctrinamiento de las gentes.
En este contexto hay que entender la estética y la ética del románico, que adquiere una función didáctico-cristiana de glorificación o temor a Dios. Un arte que habla de las verdades eternas de la fe y de la esperanza en el más allá, puesto que en el más acá la vida era muy dura para la mayor parte de la población.
que determinan el desarrollo y consolidación de estilo románico:
· ¿Qué entendemos por estilo o arte Románico?· Denominación. Lenguas romances o románicas (s. XVIII), continuación y renovación de las soluciones arquitectónicas romanas, todo lo que fuera anterior al Gótico, etc.
· Cronología: siglos XI (formación) - XII (Plenitud) y XIII (coexistencia con el primer gótico).
· Ámbito geográfico: primer estilo internacional (la cristiandad occidental) de Europa occidental.
· Circunstancias históricas coincidentes que posibilitan y explican su desarrollo:· El final de las invasiones normandas (vikingos) y la estabilización del Imperio árabe en occidente (desintegración del Califato de Córdoba y aparición de las Taifas, expansión cristiana hacia el sur de la península Ibérica), hará posible el restablecimiento de la paz en el mundo cristiano occidental, necesaria para una cierta revitalización económica. La roturación de nuevas tierras, el crecimiento demográfico y la superación de los “Terrores del año Mil” (la llegada del fin del mundo), van a facilitar esta nueva eclosión constructora y artística a partir del siglo XI.
· El desarrollo del sistema feudal: el mecenazgo artístico de la Iglesia y de la Nobleza. Si la tierra es la principal fuente de riqueza, sus poseedores son el verdadero poder económico y político de la época. Por eso el románico es un arte rural.
· La expansión de las órdenes religiosas, como la Orden Benedictina (Ora et Labora, Abadía de Cluny): expresión del poder económico de los monasterios y cauce para la difusión de las nuevas soluciones arquitectónicas y plásticas. La Iglesia católica monopolizará la mayor parte de la cultura. Es fácil deducir que la fe estaba por encima de cualquier pensamiento racional y que los centros culturales estaban vinculados a ella. Éstos eran fundamentalmente los monasterios, ya que las primeras universidades no aparecerán hasta el siglo XII.
· El auge de los caminos de peregrinación y de las peregrinaciones: relacionados con el culto a las reliquias y la difusión del nuevo estilo y la cultura románica. Peregrinaciones a Tierra Santa, pasando por Italia (Roma); la de Santiago de Compostela, para rendir culto a las reliquias. Esta fe en las reliquias de los santos ayudaba a la gente a liberarse, a veces, de su triste existencia y a ganarse un puesto en el más allá , previo pago del precio establecido. En estos caminos se situaban multitud de iglesias y monasterios que conservaban como un preciado tesoro restos de los cuerpos de los santos que satisfacían el “hambre de reliquias” padecida por las personas de aquellos tiempos. Los ensayos y formas de una región pasan pronto a otra a través de las cuadrillas de canteros volantes, lo que explicará la unidad estilística a pesar de las notables diferencias regionales.
· Las cruzadas, que permiten entrar en contacto con las culturas del Mediterráneo oriental (arte bizantino, islámico, etc.). Impulsadas por la Iglesia, pero medio para ampliar el poder de los reinos cristianos sobre oriente.
· La reforma Gregoriana que impuso un mismo criterio litúrgico en toda la Cristiandad occidental. Desde el año 1054, en que se produce el cisma de la Iglesia, la Cristiandad se fractura. Occidente y su capital, Roma, se convierten en el núcleo político y espiritual del papado y de la Iglesia Católica. Constantinopla y el Imperio Bizantino serán el ámbito de la Iglesia Ortodoxa.
El Románico brotó en Europa occidental aproximadamente por el mismo tiempo; consta de gran variedad de estilos regionales, distintos pero todos emparentados de múltiples maneras, y sin una fuente central. Incluye elementos de los estilos cortesanos que lo habían precedido (prerrománicos), del clasicismo tardío, del Paleocristiano y del arte bizantino, así como influencias islámicas y del legado celta-germánico.
En conclusión:
Lo que amalgamó todos estos componentes dispares en un estilo coherente durante la segunda mitad del siglo XI no fue una fuerza única, sino una diversidad de factores que contribuyeron a provocar un nuevo brote de vitalidad de todo occidente. Al fin, el cristianismo había triunfado en todos los territorios de Europa occidental. Los vikingos se habían convertido al catolicismo, después de haber aterrorizado a los habitantes de las Islas Británicas y el continente durante los siglos IX y X. En 1031, el califato de Córdoba se había desintegrado, para dar paso a numerosos pequeños reinos musulmanes y despejar el camino para la expansión de los reinos cristianos peninsulares hacia el sur; y los magiares se habían establecido en Hungría. Europa se hallaba, después de muchos siglos, en paz.
Notábase un creciente entusiasmo religioso que se reflejaba en el movimiento de peregrinos, más creciente cada día, hacia los Santos Lugares, y que, desde 1095, culminó en las Cruzadas, para liberar Tierra Santa del dominio musulmán. No menos importante fue la reapertura de las rutas comerciales del Mediterráneo por las naves venecianas, genovesas y pisanas; el resurgimiento del comercio y la industria, y el incremento consiguiente de la vida urbana en algunas regiones de Europa. Durante el caos de los comienzos de la Edad Media, las ciudades del Imperio Romano de occidente habían menguado considerablemente (la población de Roma, que era de un millón en el año 300, llegó a descender hasta los 50.000 habitantes); algunas ciudades habían sido abandonadas completamente. Desde el siglo XI comenzaron a recuperar su antigua importancia, mientras por doquier se fundaban otras nuevas, y una burguesía de artesanos y comerciantes formaba una nueva clase entre el campesinado y la nobleza feudal, una clase media, la burguesía, que constituyó un factor decisivo en el desarrollo de la sociedad del Medievo.
Así pues, en múltiples aspectos, la Europa occidental, entre 1050 y 1200, pasó a ser mucho más semejante a la romana de lo que había sido desde el siglo VI al recuperar algunos e los modelos del comercio internacional, la vida urbana (aunque reducida) y la potencia militar de las antiguas épocas imperiales. Faltaba la autoridad política central, pero la soberanía espiritual del Papa vino a reemplazarla, hasta cierto punto, como fuerza unificadora.
En esta época se construyeron castillos, monasterios e iglesias. Edificios todos ellos con una fuerte carga simbólica, acentuada por el mundo estático y trascendente que representaban sus pinturas y relieves, sobre todo en los religiosos. Las ideas de premio, castigo o sacrificio también estaban presentes en este mundo ruralizado, donde el poder se ejercía no sólo a través de la fuerza, sino también del adoctrinamiento de las gentes.
En este contexto hay que entender la estética y la ética del románico, que adquiere una función didáctico-cristiana de glorificación o temor a Dios. Un arte que habla de las verdades eternas de la fe y de la esperanza en el más allá, puesto que en el más acá la vida era muy dura para la mayor parte de la población.
12/09/2010
LOS BESTIARIOS MEDIEVALES
En el diario INFORMACIÓN de hoy domingo (fue en 2009), Tomás Martínez Blasco, venerable arquitecto ilicitano y ensayista sobre las más variadas cuestiones artísticas, publica un interesante artículo sobre los Bestiarios medievales, esas inagotables y fértiles fantasías animadas y morales, que inspiraron a los artistas medievales en su didáctica misión moralizante. Lo cito literalmente:
"Me seduce hoy recrearme en los bestiarios medievales. Me parecen de pesadilla. Porque, cuando contemplamos los ornamentos esculpidos en piedra o miramos los libros miniados del arte gótico, parece como si se removieran, hinchándose de gritona fauna, los paneles decorados. Me los figuro como si sus miles de animales extraños los hubiese traído un viento salvaje. ¿Qué significan, pues, semejantes seres que animan fuentes o arboledas en los códices medievales? ¿Qué misterio nos traen esas fieras sañudas que trepan por los elementos arquitectónicos?
Dichos animales provienen de una literatura con temas y lugares poblados de leyendas y mitos; pero significaban, a su vez, vicios o virtudes perdurables. Digo más: representaban un equipaje ideológico donde cabían leyes morales que, a través del bestiario, eran expuestas al pueblo llano, el cual venía adoctrinado previamente, en su significado. Así, muchísimos animales fantásticos se extendieron por frontis, dinteles, gárgolas, archivoltas, capiteles y claves. El espacio constructivo convocó a una fauna vigorosa, creando vida en el ornamento románico, trayendo una energía sin freno tocada de sangre exótica.
No resulta fácil -contemplando estas imágenes intranquilizantes- entender sus claves explicatorias. Ya San Isidoro en sus Etimologías nos entrega alguno de tales significados. Del "grifo" nos dice: "Animal alado, cuadrúpedo. Esta clase de animal vivía en los montes hiperbóreos; tiene cuerpo de león y rostro de águila; son muy dañinos para los caballos y despedazan a los hombres que ven". Otros autores añaden más: su tamaño gigante es como de ocho leones y mantienen la fuerza de cien águilas. Pero aquí viene lo afirmativo: habitan en las fantásticas tierras del Preste Juan.
¿Qué nos evocan, pues, todas estas creencias? Que los fantásticos animales de los bestiarios fueron clasificados en positivos y negativos, de acuerdo a su capacidad de hacer daño o beneficiar al hombre. La Edad Media, sobre todo la relativa al tiempo románico, la sabemos poseída de un dualismo casi maniqueo. Nuestro mundo se convierte en campo de batalla en el que se dilucida el triunfo del Bien y el Mal. Y el personaje puesto en juego será el ser humano. Un hombre que allá en el fondo, tiene la ayuda de Dios y que podrá vencer al fin, siempre que sepa luchar tenazmente y sin desfallecimiento. Por eso, dentro de tan radical dualismo, habremos de sintetizar las representaciones halladas en los monasterios románicos: un bestiario, donde los animales son buenos o malos.
"La Clave", atribuida a Melitón de Sardes, apologista del siglo II fue una de las obras más usadas por los artistas; un tratado que daba explicación del bestiario, en lo referente a plantear imágenes del Bien y del Mal. Luego, Honorio de Autun, Felipe Thaon y otros escritores, completaron con compendios posteriores, este resumen de la fauna mítica. Y como tales obras circularon por toda Europa, se comprende que fueran sus historias bien aprovechadas por los artistas. Nunca el bestiario jugó un papel tan sustancialmente religioso en el arte del Medioevo.
En Silos encontramos capiteles donde luchan animales fantásticos de todo tipo: leones y dragones; águilas con cabeza leonina; aves con cuellos muy largos que se retuercen sobre sus patas; arpías con cabeza femenina cuerpo de ave y garras poderosas; seres positivos y negativos que brotan de unos posos de cultura cristiana o pagana; es decir que han sido decantados de soluciones ideológicas anteriores.
Pongo un ejemplo de dos animales semejantes, sacados del bestiario tradicional: las "arpías" y las "lamias". Ante ambas especies, cabe promover la siguiente pregunta: ¿Cómo se distinguen si son aparentemente iguales en su carácter maligno? Las "arpías" ya eran aves negativas situadas por Virgilio -uno de los autores clásicos más leído en este tiempo- a la entrada de los Infiernos. Su maldad consistía en ser raptoras de niños y de almas. Igualmente la "lamia" era otra ave que atraía cantando a los incautos a quienes devoraba (Religiosamente equivalía a la imagen de la tentación). Por eso en sus trazas, "arpías" y "lamias" se representaban con cuerpo de ave y cara de mujer. ¿Dónde encontrar, pues, la diferencia en tan ambigua identidad? Esta es la nota: la "lamia" tiene cuernecillos en la frente y le sale de la boca una serpiente -manera de recordarnos el diálogo tentador del Paraíso- lugar donde el demonio, con aspecto de culebra, engañó a la primera pareja.
No exagero, por tanto, si escribo que el secreto de los bestiarios se ha perdido entre la doctrina -hoy ignorada- del cristianismo que los impuso. Por lo cual, apenas puede el pueblo de nuestros días, reconstruir las claves de ese mapamundi medieval, donde pululan animales tan simbólicos. Paradójicamente muchos comentaristas sólo aplican, a estas especies fantásticas, el objetivo del terror. Así que se ha perdido el abolengo de aquella Iglesia naciente, peregrinante, porque se llamó a la época de los bestiarios con un despego supremo. ¡La edad de las tinieblas! ¡Una etapa de carnes hechas al dolor y con estampa de sociedad doliente! ¡Un mundo sin luces! "
Espero que pueda servir, también, de inspiración a aquellos que deseen profundizar en los bestiarios. No obstante, para refrescar he actualizado parte de los contenidos de una entrada antigua sobre el simbolismo en las artes plásticas del románico. Ahí va..
EL SIMBOLISMO EN LAS ARTES PLÁSTICAS ROMÁNICAS
El Bestiario real y fantástico
Procedente del mundo grecorromano, bizantino y persa, el bestiario fantástico se apodera del mundo románico no sin resistencias y críticas por pensadores de la época. Pero el románico sacraliza esta estética pagana convirtiendo a los animales -tanto reales como imaginarios- en portadores de virtudes o perversiones por lo que su aparición en capiteles, canecillos, tímpanos, etc. es reinventada y usada con sentido de enseñanza y advertencia.
Quizás es el bestiario fantástico el motivo escultórico que más interés genera entre nosotros y el que mayor efecto de intimidación provocaría en el hombre medieval. Generado por combinación de partes de animales diferentes, su estampa, en ocasiones atroz, se reforzaba mediante lucha con hombres indefensos, con el objetivo de conmover para renegar del pecado.
Aunque cualquier símbolo tiene dualidad de significados, incluso completamente opuestos, el románico usó ciertos animales con predilección para manifestar el bien y otros como formas del mal y del diablo.
Entre los primeros se encuentran fundamentalmente las aves en general, a menudo por comparación con el alma, ya que pueden ascender y alejarse de lo terrenal en busca del cielo, y en ocasiones se les representa picando sus patas para poder despegar de la tierra y poder volar hacia las alturas. Un ave especialmente representada como ejemplo del bien es la cigüeña, por su carácter de ave de buen agüero, además de ser monógama y comer serpientes (se le representa a menudo con una serpiente en su pico). También el león o el águila, por su fuerza y nobleza, suelen representar valores positivos, inclusive al propio Cristo. Es frecuente encontrar leones, águilas y grifos en las enjutas de las portadas, como guardianes del templo.
En la nómina de los animales frecuentemente relacionados con el mal solemos encontrar al mono, como caricatura grotesca del hombre, la serpiente, símbolo por antonomasia del pecado y del demonio, la liebre y el conejo asociados con la lujuria por su fertilidad, el jabalí y el cerdo por ser lujuriosos, sucios y perezosos, la cabra, el macho cabrío, etc.
Dentro del bestiario fantástico existen animales empleados con carácter positivo, como los grifos (cabeza y alas de águila con cuerpo de león) que dada su combinación de partes de animales nobles se usan, como se ha indicado, como guardianes en las entradas (puertas y ventanas) de las iglesias. Sin embargo, la nómina de animales fantásticos maléficos es mucho más amplia. Los dragones son los más genuinos enemigos de Dios y el hombre. Su representación en el románico se aleja de las formas que las leyendas nórdicas de siglos posteriores han hecho llegar hasta nuestros días. El dragón románico es una ave con cabeza perruna de grandes ojos y cuencas profundas, con orejas puntiagudas y alargadas fauces amenazantes. Su cola es de serpiente y en ocasiones en lugar de patas de ave muestra pezuñas.
Otros animales maléficos son la arpía (cuerpo de rapaz, busto femenino -aunque en ocasiones también masculino- y con frecuencia, cola de serpiente) y la sirena (cuerpo femenino y cola o colas de pez), ambas representando la seducción y atrapamiento por los placeres carnales.
Los basiliscos (cabeza monstruosa con cresta de gallo con cuerpo y cola de serpiente) son los encargados de transportar las almas de los condenados al infierno. Los centauros (cabeza y tronco humanos y resto de caballo o equino) simbolizan la brutalidad y lujuria y con frecuencia se les representa con arco y flecha disparando a sirenas.
"Me seduce hoy recrearme en los bestiarios medievales. Me parecen de pesadilla. Porque, cuando contemplamos los ornamentos esculpidos en piedra o miramos los libros miniados del arte gótico, parece como si se removieran, hinchándose de gritona fauna, los paneles decorados. Me los figuro como si sus miles de animales extraños los hubiese traído un viento salvaje. ¿Qué significan, pues, semejantes seres que animan fuentes o arboledas en los códices medievales? ¿Qué misterio nos traen esas fieras sañudas que trepan por los elementos arquitectónicos?
Dichos animales provienen de una literatura con temas y lugares poblados de leyendas y mitos; pero significaban, a su vez, vicios o virtudes perdurables. Digo más: representaban un equipaje ideológico donde cabían leyes morales que, a través del bestiario, eran expuestas al pueblo llano, el cual venía adoctrinado previamente, en su significado. Así, muchísimos animales fantásticos se extendieron por frontis, dinteles, gárgolas, archivoltas, capiteles y claves. El espacio constructivo convocó a una fauna vigorosa, creando vida en el ornamento románico, trayendo una energía sin freno tocada de sangre exótica.
No resulta fácil -contemplando estas imágenes intranquilizantes- entender sus claves explicatorias. Ya San Isidoro en sus Etimologías nos entrega alguno de tales significados. Del "grifo" nos dice: "Animal alado, cuadrúpedo. Esta clase de animal vivía en los montes hiperbóreos; tiene cuerpo de león y rostro de águila; son muy dañinos para los caballos y despedazan a los hombres que ven". Otros autores añaden más: su tamaño gigante es como de ocho leones y mantienen la fuerza de cien águilas. Pero aquí viene lo afirmativo: habitan en las fantásticas tierras del Preste Juan.
¿Qué nos evocan, pues, todas estas creencias? Que los fantásticos animales de los bestiarios fueron clasificados en positivos y negativos, de acuerdo a su capacidad de hacer daño o beneficiar al hombre. La Edad Media, sobre todo la relativa al tiempo románico, la sabemos poseída de un dualismo casi maniqueo. Nuestro mundo se convierte en campo de batalla en el que se dilucida el triunfo del Bien y el Mal. Y el personaje puesto en juego será el ser humano. Un hombre que allá en el fondo, tiene la ayuda de Dios y que podrá vencer al fin, siempre que sepa luchar tenazmente y sin desfallecimiento. Por eso, dentro de tan radical dualismo, habremos de sintetizar las representaciones halladas en los monasterios románicos: un bestiario, donde los animales son buenos o malos.
"La Clave", atribuida a Melitón de Sardes, apologista del siglo II fue una de las obras más usadas por los artistas; un tratado que daba explicación del bestiario, en lo referente a plantear imágenes del Bien y del Mal. Luego, Honorio de Autun, Felipe Thaon y otros escritores, completaron con compendios posteriores, este resumen de la fauna mítica. Y como tales obras circularon por toda Europa, se comprende que fueran sus historias bien aprovechadas por los artistas. Nunca el bestiario jugó un papel tan sustancialmente religioso en el arte del Medioevo.
En Silos encontramos capiteles donde luchan animales fantásticos de todo tipo: leones y dragones; águilas con cabeza leonina; aves con cuellos muy largos que se retuercen sobre sus patas; arpías con cabeza femenina cuerpo de ave y garras poderosas; seres positivos y negativos que brotan de unos posos de cultura cristiana o pagana; es decir que han sido decantados de soluciones ideológicas anteriores.
Pongo un ejemplo de dos animales semejantes, sacados del bestiario tradicional: las "arpías" y las "lamias". Ante ambas especies, cabe promover la siguiente pregunta: ¿Cómo se distinguen si son aparentemente iguales en su carácter maligno? Las "arpías" ya eran aves negativas situadas por Virgilio -uno de los autores clásicos más leído en este tiempo- a la entrada de los Infiernos. Su maldad consistía en ser raptoras de niños y de almas. Igualmente la "lamia" era otra ave que atraía cantando a los incautos a quienes devoraba (Religiosamente equivalía a la imagen de la tentación). Por eso en sus trazas, "arpías" y "lamias" se representaban con cuerpo de ave y cara de mujer. ¿Dónde encontrar, pues, la diferencia en tan ambigua identidad? Esta es la nota: la "lamia" tiene cuernecillos en la frente y le sale de la boca una serpiente -manera de recordarnos el diálogo tentador del Paraíso- lugar donde el demonio, con aspecto de culebra, engañó a la primera pareja.
No exagero, por tanto, si escribo que el secreto de los bestiarios se ha perdido entre la doctrina -hoy ignorada- del cristianismo que los impuso. Por lo cual, apenas puede el pueblo de nuestros días, reconstruir las claves de ese mapamundi medieval, donde pululan animales tan simbólicos. Paradójicamente muchos comentaristas sólo aplican, a estas especies fantásticas, el objetivo del terror. Así que se ha perdido el abolengo de aquella Iglesia naciente, peregrinante, porque se llamó a la época de los bestiarios con un despego supremo. ¡La edad de las tinieblas! ¡Una etapa de carnes hechas al dolor y con estampa de sociedad doliente! ¡Un mundo sin luces! "
Espero que pueda servir, también, de inspiración a aquellos que deseen profundizar en los bestiarios. No obstante, para refrescar he actualizado parte de los contenidos de una entrada antigua sobre el simbolismo en las artes plásticas del románico. Ahí va..
EL SIMBOLISMO EN LAS ARTES PLÁSTICAS ROMÁNICAS
El Bestiario real y fantástico
Procedente del mundo grecorromano, bizantino y persa, el bestiario fantástico se apodera del mundo románico no sin resistencias y críticas por pensadores de la época. Pero el románico sacraliza esta estética pagana convirtiendo a los animales -tanto reales como imaginarios- en portadores de virtudes o perversiones por lo que su aparición en capiteles, canecillos, tímpanos, etc. es reinventada y usada con sentido de enseñanza y advertencia.
Quizás es el bestiario fantástico el motivo escultórico que más interés genera entre nosotros y el que mayor efecto de intimidación provocaría en el hombre medieval. Generado por combinación de partes de animales diferentes, su estampa, en ocasiones atroz, se reforzaba mediante lucha con hombres indefensos, con el objetivo de conmover para renegar del pecado.
Aunque cualquier símbolo tiene dualidad de significados, incluso completamente opuestos, el románico usó ciertos animales con predilección para manifestar el bien y otros como formas del mal y del diablo.
Entre los primeros se encuentran fundamentalmente las aves en general, a menudo por comparación con el alma, ya que pueden ascender y alejarse de lo terrenal en busca del cielo, y en ocasiones se les representa picando sus patas para poder despegar de la tierra y poder volar hacia las alturas. Un ave especialmente representada como ejemplo del bien es la cigüeña, por su carácter de ave de buen agüero, además de ser monógama y comer serpientes (se le representa a menudo con una serpiente en su pico). También el león o el águila, por su fuerza y nobleza, suelen representar valores positivos, inclusive al propio Cristo. Es frecuente encontrar leones, águilas y grifos en las enjutas de las portadas, como guardianes del templo.
En la nómina de los animales frecuentemente relacionados con el mal solemos encontrar al mono, como caricatura grotesca del hombre, la serpiente, símbolo por antonomasia del pecado y del demonio, la liebre y el conejo asociados con la lujuria por su fertilidad, el jabalí y el cerdo por ser lujuriosos, sucios y perezosos, la cabra, el macho cabrío, etc.
Dentro del bestiario fantástico existen animales empleados con carácter positivo, como los grifos (cabeza y alas de águila con cuerpo de león) que dada su combinación de partes de animales nobles se usan, como se ha indicado, como guardianes en las entradas (puertas y ventanas) de las iglesias. Sin embargo, la nómina de animales fantásticos maléficos es mucho más amplia. Los dragones son los más genuinos enemigos de Dios y el hombre. Su representación en el románico se aleja de las formas que las leyendas nórdicas de siglos posteriores han hecho llegar hasta nuestros días. El dragón románico es una ave con cabeza perruna de grandes ojos y cuencas profundas, con orejas puntiagudas y alargadas fauces amenazantes. Su cola es de serpiente y en ocasiones en lugar de patas de ave muestra pezuñas.
Otros animales maléficos son la arpía (cuerpo de rapaz, busto femenino -aunque en ocasiones también masculino- y con frecuencia, cola de serpiente) y la sirena (cuerpo femenino y cola o colas de pez), ambas representando la seducción y atrapamiento por los placeres carnales.
Los basiliscos (cabeza monstruosa con cresta de gallo con cuerpo y cola de serpiente) son los encargados de transportar las almas de los condenados al infierno. Los centauros (cabeza y tronco humanos y resto de caballo o equino) simbolizan la brutalidad y lujuria y con frecuencia se les representa con arco y flecha disparando a sirenas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
BIENVENIDOS
Este blog está dirigido especialmente a los estudiantes de Historia del Arte de 2º de Bachillerato (especialmente a mis estimados alumnos y alumnas) y a todos los amantes del arte en general. En él podrás acceder a información relevante sobre el arte y los artistas, investigar a través de otros enlaces sobre arte, realizar actividades que pongan a prueba tus conocimientos y dejar comentarios sobre cualquier aspecto que te resulte interesante, o plantear dudas y sugerencias.
Las imágenes son el complemento necesario para la comprensión y el conocimiento del arte y, obviamente, proceden de fuentes ajenas al autor, halladas en la red. El texto que aparece en el blog es, en muchos casos, de elaboración propia, pero en otros es una reelaboración a partir de otras fuentes y, en algunos, cita literal de las mismas. En todo caso, este blog no tiene ánimo de lucro alguno, tan sólo la humilde pretensión de servir de complemento (o de distracción) para aquellos que gusten del arte. Si hallaras algo de tu propiedad en este blog y no quieres que aparezca aquí, sólo tienes que decírmelo y lo retiraré con prontitud.
Las imágenes son el complemento necesario para la comprensión y el conocimiento del arte y, obviamente, proceden de fuentes ajenas al autor, halladas en la red. El texto que aparece en el blog es, en muchos casos, de elaboración propia, pero en otros es una reelaboración a partir de otras fuentes y, en algunos, cita literal de las mismas. En todo caso, este blog no tiene ánimo de lucro alguno, tan sólo la humilde pretensión de servir de complemento (o de distracción) para aquellos que gusten del arte. Si hallaras algo de tu propiedad en este blog y no quieres que aparezca aquí, sólo tienes que decírmelo y lo retiraré con prontitud.












