Un cuaderno de bitácora para navegar por la historia del arte. Cada entrada está relacionada con algunos de los estadios de la creación artística a lo largo de la Historia. Desde la Prehistoria hasta la más rabiosa actualidad. Todo un curso al ritmo pausado del calendario. Para aquellos que consideran que el arte existe porque la vida no es suficiente.

9/10/2019

BIENVENIDOS AL CURSO 2019-20

    Estimados alumnos y alumnas de este nuevo curso de historia del arte: un año más os doy la bienvenida a este viaje "virtual" a través del arte y el tiempo. El arte, expresión de humanidad como veremos a lo largo del curso, ha ido mutando su naturaleza a lo largo de los siglos, pero no ha perdido, o no del todo, su esencia primigenia.
   En estos tiempos de cambio acelerado, de selfis multitudinarios y de acceso instantáneo a la obra de arte a través del mundo digital, conviene que nos detengamos a pensar sobre lo que significa contemplar una obra de arte (sea lo que sea aquello que llamamos arte en cualquiera de sus múltiples lenguajes y manifestaciones) y huyamos de la precipitación narcisista de aquellos que solo aspiran a fijar su imagen junto a la "obra de arte". Una forma de decir, como Jan Van Eyck, fuit hic... pero cayendo en la trampa de creer que contemplar una obra de arte es llegar, hacernos la foto que acredite nuestra presencia junto a ella y después contar los likes que demuestren en instagram que nuestros amigos y a amigas ya saben que hemos visto aquello que no hemos tenido tiempo ni de contemplar ni de disfrutar y luego continuar con nuestro insaciable viaje hacia.... la nada!

   Para propiciar esta reflexión con la que vamos a comenzar este curso, os propongo la lectura de este texto (fragmento de un artículo más extenso del autor):



Contemplar una obra de arte...

   No hay sustituto para la contemplación directa de la obra de arte. Cuanto más proliferan y se
perfeccionan los simulacros de lo virtual, mayor es el efecto de sorpresa de lo que llamó George
Steiner las presencias reales. En las imágenes de Google Art uno se sumerge para aprender
pormenores significativos que el ojo no habría advertido, pero nada de lo aprendido en ese
examen sirve para percibir la obra en una plenitud que es visual pero también es táctil, aunque no
la toquemos, y que implica el cuerpo entero. Estar delante de un cuadro es como estar delante de
un árbol o de una casa o de una persona. Basta un paso al frente o hacia atrás para que cambie
una relación en la que existe algo parecido a una corriente magnética en ambas direcciones. El
aficionado ávido que ya ha visto más veces la obra y sabe dónde está emplazada la va
anticipando cuando se aproxima a ella: en el umbral de la sala o al fondo de un corredor la
distingue de lejos. La hora del día, la presencia o la ausencia de público, el estado de ánimo, el
cansancio, el nerviosismo, intervienen en la experiencia.

   La cualidad imperativa de la presencia real es aún más acusada en la escultura: no hay manera
de sustituir el poderío físico del volumen, el tamaño, la gravitación de la materia. Una escultura
puede ser rodeada y debería poder tocarse, a no ser que esté hecha con materiales muy frágiles.
Una escultura es un gólem que parece siempre a punto de cobrar vida. Aunque esté hecha ayer
mismo, parece milenaria. Una buena escultura tiene algo de ídolo de una religión arcaica, algo de
ruina arqueológica recién exhumada. Los Toros de Guisando se confunden con las rocas
graníticas del paraje árido en el que fueron esculpidos. A una cierta distancia, esas mismas rocas
son rebaños inmóviles de Toros de Guisando. Probablemente, mucho antes de que se empezara
a tallar la piedra y la madera y a pintar, el estremecimiento de la representación de lo real lo
conocieron los seres humanos observando formas llamativas de la naturaleza. Tal vez el principio
del arte está en el simple acto de mirar, como en la fotografía: mirar una roca y encontrar la joroba
de un bisonte, una rama de un árbol y descubrir en su línea quebrada el perfil de un caballo, unos
agujeros en el tronco de un árbol que sugieren unos ojos o la presencia oculta de alguien que mira
desde el interior. En la escultura es más evidente que en ninguna otra forma estética la conexión
originaria entre el arte y lo sagrado. Otros dioses aparte del de la Biblia modelaron al primer
hombre en barro en otros materiales maleables."


Antonio Muñoz Molina. Extracto de un artículo en Babelia, 28 de noviembre de 2015, sobre una exposición de esculturas de Picasso en el Moma de Nueva York.

5/21/2019

EL FAUVISMO, LOS ARTISTAS

EL Fauvismo



Protagonistas del fauvismo
FauvismoEl fauvismo fue un movimiento pictórico francés de escasa duración. Se desarrolló entre 1904-1908 aproximadamente.
El Salón de Otoño de 1905 supuso la primera exhibición para el grupo. El crítico de arte Louis Vauxcelles tras contemplar las gamas cromáticas estridentes y agresivas de los trabajos expuestos les atribuyó el término "fauves", que en español significa fieras. El nombre asignado era en origen un calificativo peyorativo, como les sucedió a otros movimientos artísticos del S. XX, pero fue asumido por el público y posteriormente introducido en la historia del arte sin connotaciones despectivas.
El movimiento se fraguó en torno a Henri Matisse y sus integrantes fueron André Derain, Maurice de Vlaminick, Henri Manguin, Albert Marquet, Jean Puy y Emile Otón Friesz. En 1906 se unieron también George Braque y Raoul Dufy.
El Fauvismo no fue un movimiento conscientemente definido, careció de un manifiesto. Fue un mosaico de aportaciones en el que cada pintor acometía sus obras como una experiencia personal cargada de espontaneidad y de frescura. Les unió la actitud violenta con la que se enfrentaron a los convencionalismos de la época rechazando las reglas y los métodos racionales establecidos. Reaccionan contra el Impresionismo y contra la importancia que éstos habían dado a la luz a costa de la pérdida del color.
Los fauvistas creían que a través de los colores podían expresar sentimientos y este pensamiento condicionó su forma de pintar. No buscan la representación naturalista, sino realzar el valor del color en sí mismo. Por ello, rechazaron la paleta de tonos naturalistas empleada por los impresionistas a favor de los colores violentos para crear un mayor énfasis expresivo.
Emplearon una pincelada directa y vigorosa, con toques gruesos, sin mezclas, evitando matizar los colores. Las figuras resultan planas, lineales, encerradas en gruesas líneas de contorno. Sus creaciones respondían a un ejercicio de sintetización, buscan la máxima intensidad emocional combinada con la máxima simplificación de elementos. Por ello renuncian a la perspectiva clásica, al claroscuro y al modelado de los volúmenes. La luz tiende a desaparecer y con ella la profundidad. Sus temas son retratos, naturalezas muertas, personajes en interiores, paisajes hermosos.
Otra característica es el gusto por la estética de las estatuas y máscaras africanas. El arte de los pueblos primitivos no es imitativo, sino que plantea un evidente alejamiento de las formas naturalistas para tender a la esquematización.
Precedentes del Fauvismo
Para hablar de los orígenes tenemos que recordar a Van Gogh y a Gauguin, ya que ambos huyendo del impresionismo, tomaron una ejecución libre y personal, impulsiva y pasional, a la vez que apostaron por obras intensamente coloreadas.

Protagonistas del fauvismo

Henri Matisse (1869-1954)
Considerado el líder de los fauvistas, fue el único de ellos que no cambió su dirección. Intenta expresar sentimientos a través del uso del color y de la forma.
Su primera formación la realizó dentro de la tradición académica en el estudio de Gustave Moreau, siendo condiscípulo de Roault y Marquet. Realizó numerosas copias de los cuadros de los maestros clásicos a la vez que estudió el arte contemporáneo, sobre todo el de los impresionistas, comenzando su propia experimentación.
Fauvismo. "La Alegría de vivir" Matisse
La verdadera liberación artística de Matisse, referida al uso del color como configurador de las formas y planos espaciales, se produjo bajo la influencia de Van Gogh y Gaugain. También adoptó la técnica puntillista de Signac, pero la modificó aplicando pinceladas más amplias. En La alegría de vivir (1905-1906) resume su aprendizaje inicial de los cuadros clásicos, de Gaugain, de las estampas japonesas y de los iconos persas y bizantinos. Será la obra clave de su carrera. Es una escena fruto de su imaginación, totalmente subjetiva. Utilizó el tema de las bañistas y las odaliscas orientales y las traspasa a un ambiente occidental. Definió los espacios mediante amplias áreas de colores sin matizar, estructurados por medio de las líneas de los cuerpos, que dirigen la vista del espectador y marcan el ritmo de la composición.
La construcción con el color y la simplificación formal dominaban sus cuadros con gran audacia y seguridad. Matisse dibuja con el color, que es el que da entidad a la pintura pudiendo desempeñar el papel de dibujo, de perspectiva y de sombra de volúmenes. En su obra hay alegría, serenidad, es un arte amable, apacible, es un camino hacia la profundidad de sí mismo.
Recibió un reconocimiento internacional durante su vida ganándose la aprobación de los críticos de arte y de los coleccionistas. Uno de los encargos más importantes fue La música y La danza, donde volumen y ritmo se conjugan armoniosamente. Usa tres colores para imprimir movimiento a los bailarines que parecen flotar con ritmo.
André Derain (1880-1954)
La mayor parte de su producción de época fauvista son personajes campestres y urbanos, como Puente en Londres (1906) y muestran colores puros, a menudo aplicados sobre el lienzo directamente con el tubo, pinceladas irregulares y despreocupación por la perspectiva o por la representación realista.
Andre Derain. Fauvismo
Hacia 1908 comienza a experimentar con otros estilos. La influencia de Cézanne le lleva a un colorido más sosegado y a un mayor control en sus composiciones. En Las bañistas (1908) intenta combinar las innovaciones de los pintores anteriores, como Monet y Cézanne. Le influyó el cubismo produciendo obras geométricas como El puente viejo de Cagnes y el primitivismo de la escultura africana. Sus últimas obras, posteriores a 1912 mostrarán cada vez más la influencia de estilos diversos.
Maurice de Vlaminck (1876-1958)
Es el autor de paisajes dramáticos que se inspiran directamente el colorido y la pincelada de Van Gogh. Sus obras fauvistas producen brillantes contrastes cromáticos, como es el caso de Árboles rojos (1906).
La aparición del Fauvismo en Francia en 1905 fue paralela al expresionismo alemán, particularmente a los pintores del grupo Die Brücke. Ambos movimientos marcaron la aparición de lo emocional frente al estudio calculado y teórico de la realidad.
Hacia 1908 comienza a deshacerse el grupo de los fauves, cada uno de sus componentes seguirán caminos divergentes. A partir de ese año, el cubismo asumió la vanguardia, a la que pronto se inclinarán Braque y Derain principalmente.

Fuente: http://www.arteespana.com/fauvismo.htm

LAS VANGUARDIAS DE PRINCIPIOS DEL S. XX: EL FAUVISMO.

 
El Fauvismo.
El fauvismo puede considerarse como uno de los primeros movimientos de vanguardia del siglo, aunque la cohesión y el propósito común del grupo de pintores que la forma es efímera: 1905-1910.
Los características comunes del grupo son las siguientes:
Libertad en el color hasta llegar a la exaltación o la violencia, sin mezclas o matices. El color se independiza del objeto, haciendo un uso arbitrario de este respecto de la naturaleza, cuyos resultados son rostros verdes, árboles azules, mares rojos,...
Extrema simplificación de formas y elementos: los objetos y contornos se perfilan con pinceladas gruesas, anchas, bastas y se rellenan con manchas de color planas.
Interpretación lírica y emocional de la realidad con temas agradables paisajes o retratos.
La profundidad desaparece y los volúmenes se perfilan con pinceladas fuertes y no con el claroscuro. La ruptura con la perspectiva tradicional es un hecho consumado.
Es figurativo pero bastante antinatural.
Los pintores más importantes son: Matisse (Mujer con sombrero)y Derain




Comentario de la obra: Madame Matisse (retrato de la raya verde)
Museo Real de Bellas Artes. Copenhague. 1905


En el campo de las artes plásticas el inicio del siglo supone la irrupción de una serie de movimientos y tendencias que se suceden de forma vertiginosa, superponiéndose en ocasiones las propuestas de unos y otros. Tienen en común su rabiosa modernidad y su intención de transformar radicalmente el lenguaje artístico, asumiendo todos ellos como principio fundamental la libertad plena del artista, sin embargo las opciones son todas muy diferentes, y en la mayoría de los casos contrarias unas a otras.
Para muchos no se considera una vanguardia porque carece de unidad y de un doctrinario específico, pero el fauvismo es la primera novedad artística del S. XX, un movimiento liderado por Matisse, Derain o Vlaminck, que vuelve a exaltar el protagonismo del color, que aparece en estas obras con una autonomía plena dentro del cuadro y una fuerte agresividad a través de sus colores estridentes. Nada que ver con la intención de los expresionistas de grupos como Die Brücke (el puente) o Der Blaue Reiter (el jinete azul), que descubren en Van Gogh la utilización del arte como transmisor de una realidad interior. No obstante, el momento culminante en esta etapa de experimentación y vanguardia vendrá de la mano de Picasso y el Cubismo, convertido sin duda en una de las experiencias artísticas más revolucionarias de todo el siglo XX. Futurismo, Rayonismo, Constructivismo, son otras tantas tendencias que se suceden en un brevísimo espacio de tiempo, que encuentra un freno trágico a su creatividad en la I Guerra Mundial. La guerra tendrá una secuela amarga para todo el mundo, pero son los intelectuales los que sacan las peores conclusiones, convencidos de que la civilización del hombre necesita una transformación radical. En ese contexto surgen nuevas posturas del movimiento expresionista, más críticas que nunca, como ocurre con la Nueva Objetividad, y el nihilismo del movimiento Dadá, tal vez el que con mayor sentido abogue por empezar de cero nuestra cultura occidental. Como una derivación del Dadá surgirá en los años veinte el Surrealismo, influenciado por el psicoanálisis y los descubrimientos freudianos aplicados a la expresión artística. Puede decirse que a partir de ese momento el devenir de las vanguardias empieza su declinar, afectado primero por el totalitarismo generalizado del periodo de entreguerras y finalmente por el estallido brutal de la II Guerra Mundial.
A principios del S. XX, París es la capital indiscutible del arte. Allí empiezan a aceptarse poco a poco movimientos como el Impresionismo, que en su momento había sido revolucionario, pero su bullicioso mundo artístico sigue dando lugar a movimientos rupturistas que no son de general agrado. Especialmente las primeras vanguardias, caracterizadas por su agresividad y su liberalidad.
Entre ellas destaca en primer lugar, como ya hemos dicho, la labor de un grupo de pintores denominados fauvistas por el crítico Louis Vauxcelles, al contemplar las obras de todos ellos colocadas en un apartado especial del Salón de Otoño de París de 1905. Era tal la agresividad del color, sus tonos exaltados e irreales, que aquella sala le pareció una "jaula de fieras (fauves)".
El fauvismo es en realidad un arte de síntesis, que recoge elementos del Impresionismo y del Postimpresionismo, y que sobre todo sigue exaltando el protagonismo del color y su autonomía respecto de las formas. Aspectos éstos que podían advertirse ya en Van Gogh y más aún en Gauguin, pero que los fauves enriquecen con otras propuestas cromáticas: especialmente la utilización de colores primarios, el juego de complementarios y las tonalidades chillonas y agresivas. Caracteriza también a estos pintores la técnica de pincelada suelta y gruesos empastes, y el rechazo a la imitación de la naturaleza. No se trata de imitar la realidad, sino de transformarla en el cuadro recreando así otra, tal y como habían anticipado ya Van Gogh y Gauguin.
El grupo es liderado por el pintor Henry Matisse, al que siguen otros jóvenes pintores como Derain, Vlaminck, Marc o Dufy, pero al igual que ocurrió con los impresionistas, el grupo sólo permanecerá unido un breve periodo de tiempo, a partir de entonces cada artista siguió su propio camino diferente.
Tal vez el manifiesto del grupo Fauve, lo constituya este cuadro. En realidad se trata por encima de todo un estudio de color. Una experimentación sobre las posibilidades del color como elemento del lenguaje pictórico y además una obra emblemática de los primeros fauvistas porque marcaría una línea a seguir, aunque es igualmente cierto que la obra de Matisse pronto seguirá un camino propio e independiente. En su intención de liberar plenamente al color de su vinculación a la realidad, va incluso más lejos de lo que había ido Gauguin en su momento.
Este es un caso muy conocido y bien ejemplar: el soporte temático del cuadro es real, es un rostro, pero la figura no es lo importante, lo que prima es la importancia de la mancha de color, muy empastada y de gran fuerza y violencia, buscando nada más que su interrelación y la armonía cromática. Predominando además dos tonos complementarios rojo y verde.
El fondo a su vez también busca la compensación cromática: rosas a un lado, y verdes al otro, lo que equilibra la disposición de los colores del rostro, que son los mismos tonos, pero colocados al revés que en el fondo. El rostro recibe la luz por los dos lados, pero quedando una parte más sombreada que la otra, lo que se consigue a base de entonaciones claras (amarillo y blanco rosáceo) que se separan por la incisiva raya verde que actúa a modo de sombra. El verde se equilibra además con los rojos de las ojeras y de las aletas de la nariz y los labios, que armonizan además con la gama de azules (pelos, nariz, boca), descendentes en intensidad de arriba abajo.
La aportación de este cuadro se halla en las posibilidades del color y en la utilización de éste de una forma mucho más agresiva y autónoma: aquí no sólo se sombrea con color, sino que hacerlo con una raya verde supone desentenderse de la realidad, apostando por la autonomía plena del color como valor plástico, y convirtiéndolo además en un elemento de provocación.



 Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)    
FUENTE: http://www.artecreha.com/Miradas_CREHA/h-matisse-madame-matisse-retrato-de-la-raya-verde.html

Y una PPT:
 
Las vanguardias i fauvisme from Tomás Pérez Molina


Y un video documental sobre el contexto en el que surgen las primeras vanguardias:

 

LAS VANGUARDIAS HISTÓRICAS: LOS PRIMEROS "ISMOS"



5/20/2019

EL MODERNISMO: UN ESTILO NUEVO PARA UN TIEMPO NUEVO.

Vestíbulo y escalera de la casa Tassel (Bruselas). Construida por Victor Horta en 1892-1893.

MODERNISMO, ART NOUVEAU, MODERN STYLE:
UN ARTE MODERNO PARA UN MUNDO MODERNO.
La arquitectura del s. XIX se había movido dentro de una profunda contradicción: todo el mundo sentía la necesidad de encontrar un lenguaje arquitectónico propio y específico que respondiera a su época, pero como el sistema de construcción que mejor se adaptaba al signo de los tiempos - el de los ingenieros - no se consideraba verdadera arquitectura, los arquitectos recurrieron a los diferentes estilos del pasado, y por todas partes se levantaron edificios neogriegos, neorrenacentistas y, sobre todo, neogóticos, sin que nadie pareciera poder encontrar una salida a aquella situación de agotamiento.
Y es en este contexto donde hay que situar la aparición del Modernismo como un intento de encontrar un estilo moderno, adecuado a un tiempo que esperaba el nuevo siglo con entusiasmo, que estuviera completamente desvinculado del pasado y que se basara en la utilización de los nuevos materiales. Un estilo que no sólo fue internacional (en toda Europa surgieron movimientos con un nombre muy parecido: Modernismo en España, Art Nouveau en Francia, Modern Style en Gran Bretaña, Jugendstil en Alemania, Sezessionsstil en Austria…), sino que prendió con fuerza en todos los ámbitos del arte y del diseño para crear un auténtico entorno decorativo, controlado por el arquitecto, capaz de aplicarse a todos los aspectos de la vida urbana: desde las casas a las estaciones del metro, de los muebles a la decoración de interiores, incluyendo los vestidos de sus propietarios.
La fealdad de sus diseños, la monotonía de los productos en serie, el miedo a la alienación provocaron en Gran Bretaña, el país donde la industrialización estaba más avanzada, un movimiento encabezado por William Morris (1834-1896) que pretendía recuperar la calidad del diseño y de la producción artesanal y del que el Modernismo será su heredero directo. Sus primeras manifestaciones se produjeron en las obras de un arquitecto belga, Victor Horta (1861-1947), que en la Casa Tassel (1892), planteó un nuevo concepto de la arquitectura basado en una utilización racionalista del hierro, que no impide darle un refinado tratamiento expresivo y decorativo a base de curvas y ritmos lineales muy refinados que dan a las columnas, vigas y barandillas un aspecto floral.
Desde Bélgica, y gracias a la rápida difusión que permitían las revistas ilustradas, se extendió de inmediato por toda Europa, encontrando en Cataluña uno de sus focos más importantes, gracias al entusiástico apoyo que le prestó la burguesía industrial. Y fue allí, además, donde trabajó uno de los arquitectos modernistas más importantes y originales del movimiento modernista, Antonio Gaudí (1852-1926), cuya arquitectura, sumamente plástica, casi como si se tratara de esculturas, parece hecha a base de formas naturales. Gaudí realizaba, además, la decoración interior de los edificios que construía, buscando esa coherencia interna típica del movimiento modernista. Destacan, a su vez, otros arquitectos como Domènech i Montaner, y Puig i Cadafalch. Pero en Barcelona el modernismo llegó a todas las artes, creándose un verdadero ambiente cultural en el que destacaron pintores como Santiago Rusiñol, Ramón Casas, Isidre Nonell, etc.
Este nuevo estilo afectó, básicamente, a la arquitectura y las artes decorativas, pero influyó en todas las demás. Su teoría se difundió a través de las publicaciones ilustradas, conferencias, exposiciones, etc., que también sirvieron para dar a conocer los progresos técnicos. Así se sentaron las bases para la creación de este estilo con características unitarias a pesar de los elementos locales que se incorporaron en cada país. También se le conoce como Estilo 1900, y se puede definir como una búsqueda para dar el máximo valor ornamental a la línea curva, bien de origen floral (Bélgica, Francia, España) o geométrico (Inglaterra, Escocia, Alemania). Nace como reacción contra el academicismo y el eclecticismo del siglo XIX, inspirándose directamente en la naturaleza. Sus raíces inmediatas deben buscarse en la pintura simbolista.
El modernismo tendía a la unidad arquitectónica entre interior y exterior, y a una coherencia entre estilo y estructura, decoración y ornamentación. En las artes decorativas se quería ofrecer calidad, en contra de la vulgaridad de los productos comerciales que ofrecía la producción industrial masiva. En este punto continuaron el movimiento inglés Arts & Crafts (interesado Por la funcionalidad del espacio interior y por el diseño de los detalles que hacen más agradable la vida de los moradores), impulsado por W. Morris. En el continente no se iba contra la producción en serie, sino que se intentó coaligar arte e industria para poder ofrecer productos bellos que estuvieran al alcance de todo el mundo aunque en realidad se diseñaron objetos que se fabricaban con técnicas artesanales y materiales caros, que resultaban inaccesibles para la mayoría de la población, pero muy apropiados para la rica burguesía industrial o financiera.
En la arquitectura se buscará la flexibilidad de la línea y su sinuosidad con fines decorativos; el uso de materiales coloreados y de la piedra moldurada; y la utilización de rejas, balcones y soportes de hierro forjado. Los nuevos materiales proporcionaban al arquitecto una absoluta libertad creativa. El arquitecto asume no sólo la parte estructural o constructiva, sino también la parte ornamental y mobiliaria (objetos de uso), convirtiéndose así en diseñador.
Los interiores modernistas
Diseñados como una superficie de líneas sinuosas y sensuales, concretan la tendencia naturalista y ondulante del Art Nouveau. Son conjuntos armónicos creados con libertad y fantasía. Se busca el placer que proporciona la integración de la belleza y el bienestar. La naturaleza es trasplantada al interior, dotándolo de flexibilidad, inestabilidad y ligereza.
Se utilizan diversos materiales: hierro, mosaico, madera…Las líneas sinuosas se prolongan por las paredes y los suelos, en una especie de metáfora vegetal. La obra es tratada como un conjunto orgánico, extraído de las formas de la naturaleza; la utilización de elementos florales con fines decorativos crea un ambiente elegante.
Los principales centros de producción artística modernista se sitúan en Francia, Bélgica, Alemania y Austria. Destacan autores como Victor Hora, el pionero; h. Van de Velde y Otto Wagner, en Viena.

Y una PPT sobre Gaudí:


EL MODERNISMO

Un video de ARTEHISTORIA sobre el Modernismo, entendido como un movimiento cultural de carácter europeo. La explicación se centra en España, sobre todo en Cataluña, de la mano de la obra de Gaudí.



Otro video, más específico, sobre Gaudí:



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Y una explicación, por escrito, para los que quieran documentar el tema del Modernismo dentro del desarrollo de la arquitectura de finales del s. XIX y principios del s. XX.

MODERNISMO, ART NOUVEAU, MODERN STYLE:
UN ARTE MODERNO PARA UN MUNDO MODERNO.
La arquitectura del s. XIX se había movido dentro de una profunda contradicción: todo el mundo sentía la necesidad de encontrar un lenguaje arquitectónico propio y específico que respondiera a su época, pero como el sistema de construcción que mejor se adaptaba al signo de los tiempos - el de los ingenieros - no se consideraba verdadera arquitectura, los arquitectos recurrieron a los diferentes estilos del pasado, y por todas partes se levantaron edificios neogriegos, neorenacentistas y, sobre todo, neogóticos, sin que nadie pareciera poder encontrar una salida a aquella situación de agotamiento.
Y es en este contexto donde hay que situar la aparición del Modernismo como un intento de encontrar un estilo moderno, adecuado a un tiempo que esperaba el nuevo siglo con entusiasmo, que estuviera completamente desvinculado del pasado y que se basara en la utilización de los nuevos materiales. Un estilo que no sólo fue internacional (en toda Europa surgieron movimientos con un nombre muy parecido: Modernismo en España, Art Nouveau en Francia, Modern Style en Gran Bretaña, Jugendstil en Alemania, Sezessionsstil en Austria…), sino que prendió con fuerza en todos los ámbitos del arte y del diseño para crear un auténtico entorno decorativo, controlado por el arquitecto, capaz de aplicarse a todos los aspectos de la vida urbana: desde las casas a las estaciones del metro, de los muebles a la decoración de interiores, incluyendo los vestidos de sus propietarios.
La fealdad de sus diseños, la monotonía de los productos en serie, el miedo a la alienación provocaron en Gran Bretaña, el país donde la industrialización estaba más avanzada, un movimiento encabezado por William Morris (1834-1896) que pretendía recuperar la calidad del diseño y de la producción artesanal y del que el Modernismo será su heredero directo. Sus primeras manifestaciones se produjeron en las obras de un arquitecto belga, Victor Horta (1861-1947), que en la Casa Tassel (1892), planteó un nuevo concepto de la arquitectura basado en una utilización racionalista del hierro, que no impide darle un refinado tratamiento expresivo y decorativo a base de curvas y ritmos lineales muy refinados que dan a las columnas, vigas y barandillas un aspecto floral.
Desde Bélgica, y gracias a la rápida difusión que permitían las revistas ilustradas, se extendió de inmediato por toda Europa, encontrando en Cataluña uno de sus focos más importantes, gracias al entusiástico apoyo que le prestó la burguesía industrial. Y fue allí, además, donde trabajó uno de los arquitectos modernistas más importantes y originales del movimiento modernista, Antonio Gaudí (1852-1926), cuya arquitectura, sumamente plástica, casi como si se tratara de esculturas, parece hecha a base de formas naturales. Gaudí realizaba, además, la decoración interior de los edificios que construía, buscando esa coherencia interna típica del movimiento modernista. Destacan, a su vez, otros arquitectos como Domènech i Montaner, y Puig i Cadafalch. Pero en Barcelona el modernismo llegó a todas las artes, creándose un verdadero ambiente cultural en el que destacaron pintores como Santiago Rusiñol, Ramón Casas, Isidre Nonell, etc.
Este nuevo estilo afectó, básicamente, a la arquitectura y las artes decorativas, pero influyó en todas las demás. Su teoría se difundió a través de las publicaciones ilustradas, conferencias, exposiciones, etc., que también sirvieron para dar a conocer los progresos técnicos. Así se sentaron las bases para la creación de este estilo con características unitarias a pesar de los elementos locales que se incorporaron en cada país. También se le conoce como Estilo 1900, y se puede definir como una búsqueda para dar el máximo valor ornamental a la línea curva, bien de origen floral (Bélgica, Francia, España) o geométrico (Inglaterra, Escocia, Alemania). Nace como reacción contra el academicismo y el eclecticismo del siglo XIX, inspirándose directamente en la naturaleza. Sus raíces inmediatas deben buscarse en la pintura simbolista.
El modernismo tendía a la unidad arquitectónica entre interior y exterior, y a una coherencia entre estilo y estructura, decoración y ornamentación. En las artes decorativas se quería ofrecer calidad, en contra de la vulgaridad de los productos comerciales que ofrecía la producción industrial masiva. En este punto continuaron el movimiento inglés Arts & Crafts (interesado Por la funcionalidad del espacio interior y por el diseño de los detalles que hacen más agradable la vida de los moradores), impulsado por W. Morris. En el continente no se iba contra la producción en serie, sino que se intentó coaligar arte e industria para poder ofrecer productos bellos que estuvieran al alcance de todo el mundo aunque en realidad se diseñaron objetos que se fabricaban con técnicas artesanales y materiales caros, que resultaban inaccesibles para la mayoría de la población, pero muy apropiados para la rica burguesía industrial o financiera.
En la arquitectura se buscará la flexibilidad de la línea y su sinuosidad con fines decorativos; el uso de materiales coloreados y de la piedra moldurada; y la utilización de rejas, balcones y soportes de hierro forjado. Los nuevos materiales proporcionaban al arquitecto una absoluta libertad creativa. El arquitecto asume no sólo la parte estructural o constructiva, sino también la parte ornamental y mobiliaria (objetos de uso), convirtiéndose así en diseñador.

Los interiores modernistas
Diseñados como una superficie de líneas sinuosas y sensuales, concretan la tendencia naturalista y ondulante del Art Nouveau. Son conjuntos armónicos creados con libertad y fantasía. Se busca el placer que proporciona la integración de la belleza y el bienestar. La naturaleza es trasplantada al interior, dotándolo de flexibilidad, inestabilidad y ligereza.
Se utilizan diversos materiales: hierro, mosaico, madera…Las líneas sinuosas se prolongan por las paredes y los suelos, en una especie de metáfora vegetal. La obra es tratada como un conjunto orgánico, extraído de las formas de la naturaleza; la utilización de elementos florales con fines decorativos crea un ambiente elegante.
Los principales centros de producción artística modernista se sitúan en Francia, Bélgica, Alemania y Austria. Destacan autores como Victor Hora, el pionero; h. Van de Velde y Otto Wagner, en Viena.
Antonio Gaudí (1852-1926)
Gaudí, aún siendo un reputado arquitecto modernista, nos muestra una obra gestada en la soledad y la angustia vital de un hombre imbuido de un profundo misticismo. Su estricta formación cristiana determinará tanto su vida como su obra.
En sus primeras obras se hace evidente su obsesión por la sintaxis constructiva del gótico por sus principios de empujes y contrarrestos. Hay un cierto mudejarismo y goticismo en ellas.
Sus creaciones destacan por un querer volver a los orígenes de las formas vivas, vegetales o animales. Ahí es donde se manifiesta su profundo amor a la naturaleza. Gaudí cancela siglos de historia de la arquitectura, rompiendo con la racional ortogonalidad de las habitaciones y confiriendo a estas formas biológicas, de pasillos curvos y superficies trapezoidales, encajados como un tejido celular. Los exteriores de sus edificios se mueven en poderosas ondulaciones. Sus obras de mayor empeño y volumen son: el Parque Gúell y la Sagrada Familia de Barcelona, obra situada dentro del estilo neogótico.
Su etapa más creativa y de pleno desarrollo del estilo modernista tiene lugar entre 1900 y 1917. Utilizó mosaicos hechos con fragmentos de azulejos para las decoraciones, con una estética y un cromatismo muy personal, inspirándose en grutas y otras formas naturales. De este período destacan el Parque Güell (1900-1914), con un dominio de las curvas tanto en los asientos como en los tejados, y la abundante decoración de cerámica y rejería; la Casa Batlló (1904-1906) y la Casa Milá (1906-1910), ambas con dominio de la línea curva en sus fachadas y vanos, trabajo de forja en los balcones y ornamentación ondulada en el interior, en los techos y en los muros. En la última casa utilizó cemento portland. En sus últimas obras da un protagonismo total a las líneas curvas, confiriéndoles un gran sentido escultórico, naturalista o abstracto, no conocido en la arquitectura europea de aquella época.

EL MODERNISMO EN ESPAÑA. ANTONIO GAUDÍ.

CASA MILÁ O LA PEDRERA, BARCELONA. 1906-1910
Antonio Gaudí (1852-1926) Gaudí, aún siendo un reputado arquitecto modernista, nos muestra una obra gestada en la soledad y la angustia vital de un hombre imbuido de un profundo misticismo. Su estricta formación cristiana determinará tanto su vida como su obra.
En sus primeras obras se hace evidente su obsesión por la sintaxis constructiva del gótico por sus principios de empujes y contrarrestos. Hay un cierto mudejarismo y goticismo en ellas. Sus creaciones destacan por un querer volver a los orígenes de las formas vivas, vegetales o animales. Ahí es donde se manifiesta su profundo amor a la naturaleza. Gaudí cancela siglos de historia de la arquitectura, rompiendo con la racional ortogonalidad de las habitaciones y confiriendo a estas formas biológicas, de pasillos curvos y superficies trapezoidales, encajados como un tejido celular. Los exteriores de sus edificios se mueven en poderosas ondulaciones. Sus obras de mayor empeño y volumen son: el Parque Gúell y la Sagrada Familia de Barcelona, obra situada dentro del estilo neogótico.
Su etapa más creativa y de pleno desarrollo del estilo modernista tiene lugar entre 1900 y 1917. Utilizó mosaicos hechos con fragmentos de azulejos para las decoraciones, con una estética y un cromatismo muy personal, inspirándose en grutas y otras formas naturales. De este período destacan el Parque Güell (1900-1914), con un dominio de las curvas tanto en los asientos como en los tejados, y la abundante decoración de cerámica y rejería; la Casa Batlló (1904-1906) y la Casa Milá (1906-1910), ambas con dominio de la línea curva en sus fachadas y vanos, trabajo de forja en los balcones y ornamentación ondulada en el interior, en los techos y en los muros. En la última casa utilizó cemento portland. En sus últimas obras da un protagonismo total a las líneas curvas, confiriéndoles un gran sentido escultórico, naturalista o abstracto, no conocido en la arquitectura europea de aquella época.
Algunos enlaces de interés para profundizar en la obra de Gaudí:

5/14/2019

ARQUITECTURA MODERNA VERSUS CLASICISMO






Nada mejor para empezar nuestra aproximación a la arquitectura contemporánea que estos dos recortes de la película "El manantial", de King Vidor; la película narra, entre otras cosas, la lucha del arquitecto Howard Roark para hacer valer sus ideas y proyectos de una arquitectura verdaderamente moderna, ante una clientela atornillada al gusto clasicista... El personaje del arquitecto de ficción es la encarnación del genial arquitecto Frank Lloyd Wright, del que hablaremos proximamente.

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