Un cuaderno de bitácora para navegar por la historia del arte. Cada entrada está relacionada con algunos de los estadios de la creación artística a lo largo de la Historia. Desde la Prehistoria hasta la más rabiosa actualidad. Todo un curso al ritmo pausado del calendario. Para aquellos que consideran que el arte existe porque la vida no es suficiente.

2/28/2019

EL ARTE BARROCO: INTRODUCCIÓN HISTÓRICA


  Iglesia de San Carlos de las cuatro fuentes, San Carlino.
Francesco Castelli, Il Borromini. Roma.


EL CONTEXTO HISTÓRICO DEL 
ARTE DEL BARROCO Y DEL ROCOCÓ


La noción clave para entender el Barroco es considerarlo como el arte de la apariencia: esse est percipiDesde el punto de vista cronológico es un estilo que abarca los s. XVII- ½ s. XVIII, aunque a los largo del s. XVIII el estilo barroco evoluciona hacia el llamado Rococó, un estilo más sensual y vitalista, más ornamental si cabe y, sobre todo, más humano; quizás la primera expresión del arte por el arte. Este momento de la cultura occidental coincide con la afirmación de las nacionalidades europeas, la tensión entre la Reforma protestante-Contrarreforma Católica, la aparición y consolidación en los sistemas económicos del capitalismo, y la exaltación, en los países católicos, del poder absoluto del monarca, que culmina en la casi divinización del Rey Sol; mientras, en los países protestantes van abriéndose camino las fórmulas parlamentarias que cristalizarán en Inglaterra y Holanda y que servirán de referente político para los ilustrados que postulen una alternativa a la monarquía absoluta.

UNA SÍNTESIS POSIBLE:
1.   los orígenes del Barroco. Italia.
·    Se trata de un arte promovido por el Papado, con el fin de situar a la Iglesia Católica en el centro del “teatro del mundo”. El esplendor que irradiará la capital papal, Roma, se convierte en el mejor vehículo para la propaganda de la fe en todo el orbe católico.

2.  LA DEFINICIÓN DE UN NUEVO CONCEPTO: algunas precisiones lingüísticas y estilísticas:

·     Significado del término BARRUECO. Un arte desproporcionado, caprichoso y truculento.
·     Distorsión de los valores clásicos: el movimiento de las formas y la libre expresión de los sentimientos.
·     Diferencias establecidas por Wolffin entre el Barroco y el Renacimiento, valiéndose de pares de conceptos:
·     lo pictórico frente a lo lineal
·     superficial/profundo
·     forma abierta/forma cerrada
·     pluralidad/unidad
·     falta de claridad/claridad

·     Cambios y transformación de las mentalidades:
·     En la ciencia (Newton) y en la filosofía (Descartes), la experimentación directa y la duda metódica, conducen al racionalismo que culminará en el siglo XVIII.
·     Una nueva mentalidad religiosa surgida del Concilio de Trento. La ruptura de la Cristiandad y la Contrarreforma Católica
·     Conformación de las Monarquías Absolutas.
·     Una nueva cosmovisión: el Heliocentrismo frente a la tradición bíblica. Crisis del ideal humanista del Renacimiento; la Humanidad descubre su insignificancia, la fugacidad de la vida, la dependencia de la muerte.
·     La realidad vital pierde consistencia, se transforma en mera apariencia, y el mundo, en un inmenso teatro.
·     Se genera un arte de la apariencia: esse est percipi, el ser es lo que se percibe. Lo único que cuenta es la imagen proyectada sobre el espectador.
·     Al equilibrio de la razón y a la belleza que exaltaba el Renacimiento sucederán ahora dos direcciones distintas. De una parte, un mayor interés por la realidad, un gusto por lo inmediato y cotidiano que va unido, en los países católicos, a un deseo de aproximación a la sensibilidad de los fieles, y en los protestantes, a la afirmación de la burguesía y al interés por los aspectos sensibles de la realidad circundante.


EL BARROCO, ARTE DE LA IGLESIA CATÓLICA

·     La Ruptura de la Iglesia Católica: Reforma Protestante y Contrarreforma Católica. El Concilio de Trento (1545-1563) y la creación de la Compañía de Jesús.
·     El Concilio de Trento: confirmación de los dogmas tradicionales de la Iglesia Católica y voluntad de combatir la corrupción interna.
·     Conclusiones: el arte como un medio propagandístico de la Iglesia. Recomendaciones para los artistas:
·     claridad, sencillez y comprensibilidad.
·     interpretación realista.
·     estímulo sensible a la piedad: exaltación del patetismo de la iconografía religiosa.
·     La nueva imagen religiosa afectaba a los templos: las iglesias habían de ser de planta en cruz latina, por considerar que los templos circulares habían sido usados para adorar a los ídolos paganos.
·     La fundación de la Compañía de Jesús (los jesuitas), aprobada por el papa en 1540, contribuye a la difusión del nuevo ideario artístico, dada la multitud de obras artísticas encargadas por la compañía para sus iglesias y colegios.
·     La evidencia de la posesión de la verdad sustituye al ideal de belleza clásico.


EL ARTE BARROCO COMO ARTE CIVIL
·     La consolidación del absolutismo convierte al arte en un instrumento de propaganda y vanagloria de los monarcas europeos.
·     La ciudad, el palacio y los edificios reales serán los emblemas del régimen absolutista. La imagen de su poder.
·     La aparente omnipotencia real se manifestará en el lujo y la ostentación de sus obras artísticas.
·     La obediencia de los súbditos es la consecuencia del deslumbramiento de los palacios y edificios de gobierno.
·     Las cortes palaciegas del siglo XVIII preferieron la exuberancia optimista del gusto rococó.


ROMA, CAPUT MUNDI
·     Roma recobrará su estatus como ciudad rectora de la Europa Católica., convirtiéndose en el principal centro impulsor del barroco.
·     La ciudad papal se llenará de plazas, fuentes y avenidas que subrayarán, en todo momento, la magnificencia de la Iglesia Católica. Se proyecta un urbanismo escenográfico en la ordenación de las ciudades.
·     El desarrollo de las cortes europeas y la fijación de capitales políticas de los estados, hacen posible un gran desarrollo del urbanismo.
·     La planificación urbanística llevada a cabo por Sixto V (1585/1590).
·     Durante el s. XVII se abren las grandes plazas romanas, obras cumbres de la urbanística del seiscientos:
·     Piazza del Popolo.
·     Piazza Navona.
·     Piazza de San Pedro.

·     Durante el s. XVIII:
·     Escalera de la Plaza de España.
·     La Fontana di Trevi.


En conclusión:
    La época del Barroco se caracteriza por el triunfo de las monarquías absolutas y por las transformaciones capitalistas sufridas por la sociedad, como consecuencia del comercio colonial. Se desarrolla durante el s. XVII y culmina en el denominado siglo de las Luces. Pero el barroco del XVII se halla inmerso en un mundo de luces y sombras. Para algunos pensadores es una época de crisis. Pero en absoluto cabe hablar de un estancamiento de la cultura europea, pues es una de las épocas de mayor creatividad. Poesía, teatro, ópera y música ven nacer los modelos que serán imitados en siglos posteriores. En filosofía, Descartes, con su recurso a la razón como método, sienta las bases del pensamiento contemporáneo. Galileo, Pascal y Newton, inician el asombroso camino de la ciencia moderna. Habremos de entender la crisis, por tanto, como una época de profundas y fértiles transformaciones que alumbrarán, en definitiva, nuestro mundo contemporáneo.
   La visión del mundo de la época del barroco está teñida de un sentido ambiguo que difiere de la unicidad de etapas anteriores. La sociedad medieval podía hallar refugio en la seguridad teocentrista. En la época del renacimiento fue el optimismo antropocéntrico el catalizador de la cultura. En cambio, en el s. XVII, se elaboran teorías del mundo sin acabar de entenderlo; abiertas y distintas visiones de los mismos hechos. La realidad se hace inabarcable para el ser humano. La división religiosa entre católicos y protestantes había roto la unidad ideológica que, bajo predominio del papado, dominaba en Europa occidental desde la Edad Media. Los protagonistas de la sociedad barroca tienen la sensación de estar apuntalando un mundo que se derrumba.
   Los artistas huirán del vocabulario clásico, al que consideran agotado en sus posibilidades expresivas; baste recordar la crisis que supone el manierismo. El Barroco es un arte total, donde todas las manifestaciones artísticas se funden en un simbiosis total,

    

 la presentación en PPT de slideshare para tener una visión gráfica y conceptual de este contexto.




Un video introductorio sobre el ARTE BARROCO.


BREVE RESUMEN:

    El barroco es el estilo que se gesta a finales del XVI y se extiende hasta el XVIII. Nace en Italia y desde allí se expande por toda Europa. Se trata de un estilo complejo fruto de una época de crisis. Es un arte brillante, ostentoso, con él se expresa el poder de los grandes monarcas, la fluyente riqueza de los Estados y la próspera situación del catolicismo. La variedad de situaciones socioeconómicas, políticas y religiosas originan la existencia de barrocos "distintos": un barroco cortesano y católico, instrumento de propaganda de la Iglesia y del Estado absoluto (Italia, Francia, España), y otro barroco burgués y protestante (Inglaterra y Holanda).

 Pese a estas grandes diferencias existen impulsos estéticos comunes, fruto de la sensibilidad de la época, que desdeña las reglas y   tiende a lo emotivo y desbordante. Es un estilo que refleja el estado de ánimo del hombre del momento, pesimista, desengañado, realista, con conciencia de sus imperfecciones.

2/27/2019

EL RENACIMIENTO EN ESPAÑA: ANÁLISIS DE UNA OBRA DE "EL GRECO"


      Estimados alumnos y alumnas: aquí os presento las obras de referencia del artista que representa a España en el Renacimiento, EL GRECO. Elegid una, después de haber identificado todas las obras, y realizad su análisis y comentario.

2/26/2019

UN VIDEO SOBRE LA OBRA DE EL GRECO



Buen video para repasar la trayectoria de este pintor griego que, por azares del destino y de su vocación artística, acabó instalándose en España.

Y un par de esquemas visuales para afianzar:


2/22/2019

LA ESCULTURA ESPAÑOLA DEL RENACIMIENTO


San Sebastián. Retablo de San Benito. Madera policromada. Alonso Berruguete. Museo Nacional de Escultura de Valladolid. 1526.

Alonso Berruguete, Adoración de los Reyes Magos (1526-32), Valladolid


LA ESCULTURA ESPAÑOLA DEL RENACIMIENTO
CARACTERÍSTICAS GENERALES.


El carácter pagano que llegó a tener la escultura renacentista italiana, tomando como base los fundamentos estéticos de la antigüedad, no se acomodó bien a las exigencias de nuestras artes plásticas. Todo lo que supusiera una exaltación de las formas humanas, en detrimento de la expresión, era rechazado como contrario a los principios de la escultura cristiana. Se admiten los principios clásicos en la escultura decorativa y en la funeraria, pero no en las obras de marcado carácter religioso, que es lo que demandan los clientes españoles y a lo que se ven abocados a realizar los artistas en nuestro país. Lo que interesa, como ocurría, en los tiempos medievales, es que la obra exprese una idea religiosa, aunque no complazca a los sentidos. La justificación de esta escultura religiosa en los templos, está en función de su carácter docente y expresivo. No es decoración de altares, sino expresión de una devoción popular o exigencia del adoctrinamiento cristiano. Estos criterios estéticos se reafirmarán tras el Concilio de Trento, cuando España se convierta en el paladín de la Contrarreforma Católica.

LA IMAGINERIA Y LA TALLA POLICROMADA
Formados los talleres españoles por excelentes tallistas en madera, e inclusive reforzados por la presencia de escultores europeos, que han quedado sin trabajo por la difusión de las ideas iconoclastas del protestantismo, es lógico que el material medieval para la imaginaría, la madera policromada, sea el preferido. Si la piedra, el mármol o el alabastro se utilizan, es en proporción muy escasa respecto a la madera, considerada como el vehículo idóneo para la expresión o fomento de la devoción.
El material empleado es, preferentemente, la madera de pino. Dispuesto el material, el escultor talla en el bloque de madera. Acabada su labor queda una “escultura en blanco”, esto es, sin policromar. Para la policromía se apareja la escultura; seguidamente se plastece con yeso fino, sin ocultar la calidad de la talla. Sobre esta capa de yeso se aplicaba en las zonas de carne y en las de vestido, una arcilla rojiza muy fina. Sobre estas superficies se aplicaban panes de oro sobre los que, una vez bruñidos, se aplicaban los colores lisos mediante el estofado (la acción de estofar) En las zonas correspondientes a las carnes se procedía al encarnado. El resultado era una escultura esplendente, irreal de acuerdo con el brillo de los retablos, en la que se pretende acusar el intelectualismo de la representaci6n teológica con la devoción popular.


Esta disparidad de criterios respecto al arte escultórico italiano y la interpretación española del renacimiento no conduce, sin embargo, al mantenimiento de formas arcaizantes. Muy al contrario, lo que interesa es no romper la tradición medieval, esencialmente cristiana, e incorporar a aquella las novedades técnicas e iconográficas que puedan ser asimiladas y asumidas, de modo que puedan contribuir a una mejor expresión de la fe cristiana.
EVOLUCIÓN DE LA ESCULTURA ESPAÑOLA DEL SIGLO XVI
Los iniciosLa presencia de artistas italianos en tierras españolas, así como la constante importación de obras de aquel país, es decisiva para la difusión del nuevo gusto estético. En la labor de difundir el nuevo estilo ocupan un importante lugar los italianos Fancelli (1469-1519) y Pietro Torrigiano. Al primero debemos obras como el Sepulcro de don Diego Hurtado de Mendoza, arzobispo de Sevilla, y el sepulcro de los Reyes Católicos, en la capilla real de Granada; al segundo corresponde la muy conocida obra de San Jerónimo, del Museo de Sevilla, que es una verdadera lección de anatomía. En cuanto a las obras de importación hay que señalar el deseo de los magnates de proveerse de grandes sepulcros de mármol.
A los autores señalados y en orden a una mayor progresión hacia formas cada vez más renacentistas hay que añadir nombres como Vasco de la Zarza (Sepulcro del Tostado, en Ávila); Felipe Vigarny (Sillería del coro de la Catedral de Toledo) y Damián Forment (Retablo del altar mayor de Poblet). Entre los autores que preparan la escultura inequívocamente renacentista hay que destacar a Bartolomé Ordóñez (sepulcro de Juana la Loca y Felipe el Hermoso, en la catedral de Granada), autor de depurado clasicismo. Diego de Siloé, autor del sepulcro del Cardenal Fonseca.
La Escuela de Valladolid y el pleno renacimiento español

Los dos grandes escultores del Renacimiento español trabajan en Valladolid, ciudad que relevará en el segundo tercio del s. XVI al antes brillante taller de Burgos.

Alonso Berruguete (1488-1561), hijo del pintor Pedro Berruguete, se empapó durante su estancia en Italia del arte de Donatello y de Miguel Ángel, pero dejando que lo intensamente dramático predominara sobre los valores de armonía y serenidad, por lo que su estilo anticipa, en cierta medida, el barroco. Berruguete concibe el arte como una creación intelectual, lejos del concepto artesanal que hasta entonces dominaba toda la península, unido a su sentido aristocrático. Sus descuidos e incorrecciones técnicas derivan de este planteamiento; lo que interesa no es que la obra esté bien resuelta técnicamente, sino que sea fruto de una elaboración intelectual, que esté bien pensada de acuerdo con una idea transcendente. No le interesan pues las bellas formas aparentes, ni el sensualismo de las obras clásicas. Le interesa el significado de la obra.
Su estilo se caracteriza por el dinamismo, la disimetría en los rostros y anatomías, la huida de la repetición de figuras, gestos o actitudes, la variedad en el estudio de manos y la acentuación del contraposto, llegando a la figura serpentina que gira en una plano helicoidal, adquiriendo un perfil flameante, creando desequilibrio, en consonancia con la agitación espiritual de la representación. En el aspecto expresivo se hace especial hincapié en el carácter angustioso de la existencia, en la lucha del espíritu por romper la corteza carnal que lo atenaza, de ahí la agitación, el dinamismo y dramatismo de sus creaciones. Muchas veces, para subrayar este dramatismo, recurre a fórmulas de carácter subjetivo e intelectual: proporcionalidad jerárquica, yuxtaposición de figuras, perspectiva inversa, estridencias formales, etc. En definitiva, se trata de un estilo en el que deliberadamente se renuncia a la belleza formal en beneficio de la expresividad espiritual.
Sus obras fundamentales son el Retablo de San Benito, del Museo de Valladolid, una de cuyas estatuas el San Sebastián, logró una gran popularidad (comentada en clase); ver, también, el análisis de la obra en el siguiente enlace: http://www.slideshare.net/guest442d81/berruguete-san-sebastian.
La otra obra más notable es la sillería del coro de la Catedral de Toledo (realizada a medias con Felipe Vigarny) y en la que sorprenden las huellas de ese desenfado técnico propio del artista. Frente a las formas colosales de Miguel Ángel, las tallas de Berruguete son figuras huesudas, gesticulantes y nerviosas.

El otro gran escultor que trabaja en Valladolid es el francés Juan de Juni (1507-1577), pero con cualidades muy diferentes al anterior. Su labor era lenta y minuciosa, pero sus resultados son grandiosos por su dimensión trágica y por su brillante y encendida policromía. Sus figuras son grandes, sus gestos teatrales. Las composiciones, agobiadas por la falta de espacio, inician el manierismo. Su estilo se halla muy marcado por la influencia de Miguel Ángel.
Juni no está interesado en la representación del dolor físico, sino en el de la angustia del espíritu. Ello se pone de manifiesto en el movimiento reconcentrado de las figuras profundamente doloridas, que plásticamente se expresa mediante el perfil serpentino, dibujando una hélice en el espacio. Sus imágenes son fruto de una cuidada y elaborada reflexión, favorecida por su técnica cuidadosa, gustosa del acabado perfecto y virtuoso, en contraste con la forma descuidada y rápida de hacer de Berruguete.
En sus temas muestra predilección por los más patéticos, como La Piedad, los Cristos muertos y los Santos Entierros. Son imágenes muy emocionales, que hablan directamente a los sentidos del contemplador, que excitan su compasión.


Entre sus creaciones podemos destacar:
· El Santo Entierro que hizo para la iglesia de San Francisco de Valladolid.
· Retablo de la Antigua de Valladolid.
· El retablo del Santo Entierro de la catedral de Segovia.
· El retablo Mayor de la Catedral de Burgo de Osma.
· La Virgen de las Angustias.
· La Piedad de la colegiata de San Antolín, en Medina del Campo.


Y la PPT:

LA ESCULTURA ESPAÑOLA DEL RENACIMIENTO, UN PAR DE VIDEOS SOBRE ALONSO BERRUGUETE Y JUAN DE JUNI







Un par de documentales sobre la obra y estilo de los dos grandes maestros de la escultura española del Renacimiento, anclada en la tradición manierista italiana pero profundamente imbuida de la mística contrarreformista de la que España era paladín europeo. La tradición medieval de la madera tallada y policromada, en la que aún se mantiene el pan de oro y el encarnado, son el rasgo diferenciador de una plástica al servicio, fundamentalmente, de la devoción religiosa.

2/21/2019

ÚBEDA: CIUDAD RENACENTISTA



Un interesante vídeo sobre la ciudad de Úbeda y su patrimonio artístico; ejemplo único de ciudad renacentista en España.

EL MONASTERIO DE EL ESCORIAL Y LA ARQUITECTURA HERRERIANA



Una exploración del monasterio de San Lorenzo del Escorial.

Y la PPT sobre la arquitectura herreriana:


2/20/2019

LA ARQUITECTURA DEL RENACIM IENTO: ANDRÉS DE VANDELVIRA.

Patio interior del Palacio de las cadenas de Úbeda

Palacio de las cadenas de Úbeda. Andrés de Vandelvira.


Andrés de Vandelvira es el arquitecto español que mejor representa la pureza clasicista del Renacimiento. Sus obras más significativas se hallan en la ciudad de Úbeda (Jaén), capital de una de las comarcas olivareras más imnportante de Andalucía y residencia de una potente aristocracia, muy vinculada al gobierno del Estado. El clasicismo romano de su obra se manifiesta, especialmente, en el palacio que, a continuación se comenta.




PALACIO DE LAS CADENAS DE ÚBEDA                                                                                                               Este palacio, conocido popularmente como de las Cadenas, cuyo promotor fue Juan Vázquez de Molina, sobrino de Francisco de los Cobos y, al igual que él, secretario de estado de Carlos V y secretario de cámara de Felipe II, y que no llegó ni siquiera a habitar, es en el mismo siglo XVI remodelado, y adaptado para monasterio de madres dominicas. De su fastuosidad ambiental originaria aún mantiene piezas como las pinturas murales de lo que fue Sala Capitular del convento de 1595 y en el tercer cuerpo un magnífico artesonado en artesa siguiendo usos y gustos mudéjares.
Indudable obra clásica con similitudes italianas, este palacio es, sin temor a dudas, la pieza de arquitectura civil palaciega del siglo XVI más representativa en su género de toda la ciudad: un auténtico palacio urbano del Renacimiento español.


La planta :
Con un esquema similar a los palacios y grandes casas del siglo XVI en España, tipologicamente responde a una planta cuadrada con patio interior porticado, rodeado de una elegante columnata, con arcos de medio punto y dos plantas en altura. Siguiendo el modelo de "casa romana" y en general mediterránea, el patio estructura la ordenación interna de las dependencias. A cada planta o cuerpo corresponde un orden arquitectónico diferente: al inferior corintio, jónico al medio y, en planta superior, una combinación de cariátides y telamones.
El palacio cuenta con dos fachadas, una la del Ayuntamiento, con tintes clasicistas de los años 40 del siglo XX, con acceso desde lo que fue antiguo huerto del palacio, hoy plaza de los Caídos; y la otra, portada principal de acceso al palacio por la renacentista plaza de Vázquez de Molina.



La fachada principal:
De una gran magnitud, responde formalmente a un planteamiento orgánicamente estructurado en tres cuerpos, con una ordenación horizontal de tres plantas y verticalmente siete calles de diferente anchura. Desde los extremos, los tramos de la fachada van sucesivamente disminuyendo en anchura hasta llegar al tramo central, que vuelve a ser ancho, consiguiendo un efecto óptico de simetría, así como de solidez de la edificación.
En la fachada es destacable -la planta -noble- constituida por siete proporcionados balcones rematados por frontones; el cuerpo alto por los siete ojos de buey y ocho guerreros y madonnas portadores de la heráldica familiar de cada una de las calles; y la cubierta por las linternas de las esquinas superiores del edificio, elemento ornamental en forma de -tholoi- clásico que ayudan a dar mayor esbeltez a la construcción. Un valor añadido anecdótico y atractivo sobre la fachada del palacio son los denominados vítores, grafitis de la época, que, referidos a hechos conmemotativos, personajes o críticas, ofrecen una visión global de uso y paso del tiempo.



Pintura mural del palacio.
En conjunto, la fachada de clara ascendencia italiana y diseño clásico, es un fiel trasunto de un diseño de casa romana dado a conocer en 1511 por fray Giocondo de Verona. Resulta chocante y al mismo tiempo original la inversión de los órdenes arquitectónicos, que Vandelvira diseña en un alarde de libertad, situando el corintio en la pilastra del primer piso, el jónico en el segundo y en el tercer cuerpo figuras antropomorfas.


El patio: Eje desde el que se organiza la vivienda, al igual que el resto de los patios palaciegos de la ciudad, presenta unos rasgos comunes en los que no faltan la fuente central ni la reiterativa y autoafirmante heráldica familiar en las enjutas de los arcos. Este patio en concreto, frente a la tónica general de patio central, aquí queda desplazado considerablemente en planta
y por otra parte presenta una singular nota de italianismo que no aparece en ningún otro edificio de la comarca. Y así, la galería columnada del piso bajo -en clave cuatrocentista- se cubre con bóvedas de arista, y en los muros se desarrollan una sucesión continua de arcos ciegos.
Así mismo, un originalísimo juego de bicromía realzan a este patio renacentista, efecto que es conseguido a través de la pétrea y marmórea fuente central, con las columnas de mármol blanco de Génova sobre las que descansan los arcos, y a través de la conjunción de arcadas ciegas y bóvedas blanqueadas, lo que presta al edificio una acusada semejanza con la Florencia renacentista.
Hoy, este palacio alberga el Ayuntamiento, el Archivo Histórico de la ciudad; así como el Museo de Alfarería.


2/19/2019

EL RENACIMIENTO EN ESPAÑA. EL CONTEXTO HISTÓRICO Y LA ARQUITECTURA.

Fachada plateresca de la Universidad de Salamanca

EL RENACIMIENTO EN ESPAÑA

El modelo renacentista italiano no es identificable con claridad en nuestro país debido, entre otras circunstancias, a la imposibilidad de trazar una frontera rígida entre el último gótico y lo que llamamos Renacimiento. Por otro lado, en cada uno de los reinos que conformaban la Monarquía Hispánica (lo que hoy llamamos España, más o menos) existían unas características culturales y extraculturales que aportaban una cierta singularidad al conjunto (influencia del arte islámico, desarrollo del estilo mudéjar, etc.).

Condicionantes sociales y políticos que nos ayudan a entender el renacimiento español:
     La sociedad hispánica del 1500 tenía un componente mercantil muy débil en casi todo el territorio peninsular; sólo Cataluña y Valencia escapaban a esta debilidad, dado el empuje económico que ambos territorios experimentaron durante la Baja Edad Media. No era la hispánica, por tanto, un sociedad crecientemente burguesa. Por el contrario, la nobleza retenía en sus manos un enorme poder económico, aunque políticamente viera recortadas sus prerrogativas por el Estado monárquico, con una tendencia clara a la centralización y al absolutismo político. Es esa forma política del Estado la que explica la inexistencia de ciudades-estado o repúblicas en su territorio, como era frecuente en la península italiana y también en Alemania; al contrario, la sujeción impuesta a los municipios por los Reyes Católicos a finales del s. XV, y luego acentuada tras el aplastamiento de la revuelta de las Comunidades de Castilla (1519-1521), tuvo como consecuencia una escasa iniciativa cultural y artística por parte de las ciudades. Todo esto explica que el renacimiento español quede circunscrito a los dictados de la Corte, la Iglesia Católica y la Nobleza, que serán las instituciones y personas que impulsen el desarrollo del arte y, por tanto, la función que éste desempeñará. Este hecho supone una clara diferencia respecto al Renacimiento en el resto de Europa, donde la burguesía y, en conjunto, la sociedad civil impulsan el desarrollo de las artes.
     En España hay que subrayar de modo especial la continuidad Edad Media-Renacimiento, por la pervivencia de formas de poder, propiedad y mentalidad medievales en los siglos XV y XVI. Esta pervivencia la constataremos en la evolución de las formas artísticas, dada la efectiva pervivencia de las formas góticas y mudéjares (medievales), combinadas con las nuevas formas italianas (renacentistas), cuya entrada se ve facilitada por la intensa relación de los puertos mediterráneos españoles con Italia a lo largo de la Baja Edad Media, y al intercambio de materiales y de artistas entre los distintos estados italianos y los territorios de la Monarquía Hispánica.


LA ARQUITECTURA
 

Evolución estilística
La introducción de las formas renacentistas coincide con el momento en que se produce la Unión Dinástica de las Coronas de Castilla y Aragón con el matrimonio de los Reyes Católicos, germen de la unión política de España. Es el momento en que, además se inicia, el ascenso del poder e influencia de esta Monarquía Hispánica en Europa. El descubrimiento de América y la toma de Granada (1492) son contemporáneos del inicio de las obras del Colegio de Santa Cruz de Valladolid, donde por primera vez se utilizan motivos decorativos a la italiana. El auge extraordinario que el último gótico tuvo en la península ( que por su riqueza sirve bien a esta poderosa monarquía, con tan fuerte componente flamenco-borgoñón), la tradición mudéjar (que consigue en la arquitectura civil edificios útiles, cómodos y baratos con los tradicionales materiales del ladrillo, la madera y el yeso) y la inercia técnica de los arquitectos y albañiles, acostumbrados a la labra de la piedra a la manera gótica, suponen un considerable freno a la plena aceptación de las formas y sistemas renacentistas.
Lo primero que se conocerá en España serán los repertorios decorativos, la labor de “candelieri” y “grutescos”, “trofeos”, etc. que se difunden fácilmente a través del grabado y que pueden ser aplicados a edificios estructuralmente góticos. La moda de lo italiano comienza pronto, pero se limita a los aspectos decorativos externos, ayudada también por la posibilidad de importar de Italia piezas sueltas decoradas (jambas de puertas, chimeneas, fustes y capiteles de columna, altares, sepulcros, etc.), que poco a poco se van incorporando al gusto de los poderosos. Será, pues, la arquitectura la primera de las artes en verse afectada por las novedades renacentistas.

El Plateresco
 El primer tercio del siglo XVI lo llena el estilo llamado “Plateresco” (término acuñado por Ortíz de Zúñiga en el s. XVII, al comparar lo menudo y rico de la decoración de este período con la labor de los orfebres y plateros). En estos primeros momentos lo meramente decorativo predominará sobre lo constructivo, aunque poco a poco se irán abriendo paso las nuevas estructuras arquitectónicas.
Los rasgos que permiten identificar este estilo, todavía muy influido por planteamientos medievales, son:
· Es frecuente que los paramentos exteriores de los muros estén almohadillados.
· Se emplea la columna abalaustrada, que pronto adquiere gran difusión, rematada con capiteles corintios o compuestos, decorados de modo fantástico. El fuste de esta columna consta de una parte superior terminada en su base en forma bulbosa y revestida de hojas, que por su semejanza con la flor del granado se llama balaustre.
· Se emplean pilastras recubiertas con abundante decoración de “grutescos” (figuras animales acabadas en formas vegetales).
· Se emplea el arco de medio punto, aunque con frecuencia se recurre al arco carpanel de tradición gótica.
· En las enjutas de los arcos y en los frisos se emplean con frecuencia medallones con cabezas clásicas o de fantasía. En esos mismos lugares se pueden colocar emblemas heráldicos.
· En cuanto a las cubiertas, se siguen empleando las bóvedas de crucería, pero las naves se decoran con rosetas clásicas, florones o medallones. También podemos encontrar bóvedas de cañón con casetones.
· Los edificios se rematan, con frecuencia, con cresterías y candelabros que equivalen, con motivos italianos, a las siluetas erizadas y caladas de los edificios góticos.
· En general, las proporciones no son en modo alguno clásicas; algunos elementos arquitectónicos se emplean con mucha libertad (columnas, entablamentos….), como si fuesen baquetones góticos, doblándose, ciñéndose a los arcos, etc.
· En general, la decoración recubre por entero las superficies, creando una imagen como de bordado, cuyo antecedente en España hay que buscarlo en la decoración mudéjar. De hecho, en algunos lugares se produce una síntesis entre el estilo mudéjar y lo renacentistas, el llamado estilo cisneros.

Las obras arquitectónicas más significativas de este período son:
· El colegio de Santa Cruz, de Valladolid, de Lorenzo Vázquez.
· La Puerta de la Pellejería de la Catedral de Burgos, de Francisco de Colonia.
· La Escalera Dorada de la Catedral de Burgos, de Diego de Siloé.
· La Iglesia de Santa Engracia de Zaragoza, de los Morlanes.
· La Portada de la Universidad de Salamanca, de autor desconocido.
· La Casa de las conchas de Salamanca.
· La Iglesia de San Esteban de Salamanca, de Juan de Álava.
· La Fachada de la Universidad de Alcalá de Henares, de Rodrigo Gil de Hontañón.
· El Palacio de Monterey en Burgos, de Rodrigo Gil de Hontañón.

Clasicismo Renacentista o Purista                                                                                                                                                El Renacimiento no se agota con las formas platerescas, otra corriente estará mucho más atenta a las pautas constructivas que caracterizan la arquitectura italiana de la época. Lo espacial y constructivo prevalecerá sobre lo decorativo. Un tratado de arquitectura del español Diego Sagredo, publicado en 1526, constituye la primera divulgación de los planteamientos renacentistas publicada fuera de Italia. En 1527 Pedro Machuca inicia en La Alhambra de Granada las obras del Palacio de Carlos V, el más clasicista de los edificios renacentistas españoles.
Para que no se olvide la efectiva simultaneidad de las dos corrientes señaladas, baste recordar que la mayoría de los arquitectos a quienes llamamos romanistas o clasicistas, también realizan obras platerescas e, incluso, llegan a mezclar ambas opciones artísticas. Tal es el caso de Rodrigo Gil de Hontañón o de Alonso de Covarrubias. Diego de Siloé, artífice de obras platerescas, también destaca por su intervención en la Catedral de Granada, de cuya construcción se hace cargo en 1528, abandonando los planteamientos góticos que Egas había comenzado e imponiendo la columna clásica, convirtiendo la Capilla Mayor en circular y coronándola con una cúpula, cuando lo tradicional hubiera sido situarla en el crucero. Sus obras son muy numerosas destacando la Catedral de Guadix, la de Málaga, la Iglesia de San Jerónimo también en Granada, etc.
Por último, destacaremos a Andrés de Vandelvira (1509-1575), que continúa los postulados de Diego de Siloé. En su obra sobresalen: la Iglesia del Salvador, el Hospital de Santiago, ambos en Úbeda, y la Catedral de Baeza. Su obra más importante es la Catedral de Jaén (1540) donde ensaya las cúpulas vaídas. La decoración en sus obras está constituida básicamente por los elementos arquitectónicos.

El Bajo Renacimiento: el estilo Herreriano.                                                                                                                           En España esta etapa se corresponde con el último tercio del siglo XVI, y llena el reinado de Felipe II. El Monasterio de San Lorenzo del Escorial, cuya construcción se inició en 1563 en memoria de la victoria española en la batalla de San Quintín, siendo concluido veinte años más tarde, es la obra más importante y representativa de este período. Esta obra y su autor dan nombre a un estilo, Escurialense o Herreriano, muy influido por la pureza de formas y la sobriedad decorativa de las obras de Bramante y de Miguel ángel, que se caracterizará por:

· La solidez de las estructuras arquitectónicas, ahora ya totalmente clásicas.
· Carencia absoluta de decoración, salvo la ornamentación que presten los propios elementos constructivos.
· La belleza del edificio se basa en la sólida monumentalidad del conjunto y en la correcta utilización de los prinipios y órdenes clásicos, con marcada preferencia por los más sobrios (dórico, toscano…). Este ideal conceptual y constructivo se relaciona con el austero paisaje castellano donde se asienta la obra y el ambiente espiritual para el que fue concebido, imbuido también de la austeridad de la vida monástica.
· En este estilo la gracia del Plateresco Purista es sustituida por la sobriedad de la lógica arquitectónica, llegando a alcanzar un sentido abstracto, puramente intelectual, de la proporción y de la medida, que dan al edificio un carácter simbólico.

La obra del monasterio fue iniciada por Juan Bautista de Toledo, arquitecto formado en Italia y que trabajó como aparejador en las obras de San Pedro del Vaticano a las órdenes de Miguel Ángel. El edificio había de ser, al mismo tiempo, palacio, iglesia, monasterio y mausoleo-enterramiento real. Su muerte a poco de iniciadas las obras, permitirá que su ayudante Juan de Herrera (1530-1597), sea el arquitecto encargado por Felipe II para la construcción del edificio, que será concluido en 1583. Modificó el proyecto de su antecesor; eliminó hasta seis torres en su afán de eliminar cualquier síntoma de profusión decorativa; elevó la fachada de poniente a la misma altura que las tres restantes, y como quiera que la iglesia, que se sitúa en el núcleo central del edificio, quedaba sin suficiente visión, añadió a dicha fachada una portada que no tiene relación directa con la iglesia. Juan de Herrera no sólo ejercerá un fuerte influjo estilístico en esta época sino un verdadero control artístico durante el reinado de Felipe II.

Análisis de la obra
La Planta del monasterio
La planta es un rectángulo de 207 metros por 61 metros. Es un ejemplo de geometría y claridad, con un eje central en torno al cual se disponen todas las estancias. Es un gran rectángulo del que sólo sobresale la zona destinada a los aposentos reales.
La Basílica o iglesia-Mausoleo se sitúa en el eje este-oeste. Presenta planta de cruz griega, típica del Cinquecento italiano, sobre la que se levanta una gran cúpula según el esquema de la de Miguel Ángel para San Pedro del Vaticano. Los brazos se cubren con bóvedas de cañón. El presbiterio está elevado con la doble finalidad de ser más visible albergar bajo su altar el panteón real. A ambos lados del templo, y casi simétricamente, se organizan los patios y demás dependencias de un sistema reticular que se equilibra perfectamente en torno a la cúpula. Esta disposición del plano recuerda la parrilla, instrumento de martirio de San Lorenzo.

Alzado del edificio
El nuevo estilo presidido por el cálculo y la simetría, es enemigo de toda exageración decorativa. La simétrica desnudez del alzado concuerda con la armonía geométrica de la planta. Es una obra de grandes proporciones, cuadrado, con una torre en cada ángulo. Despreocupado de toda ornamentación, Juan de Herrera concentra su habilidad en lograr la armonía de proporciones entre la superficie y la altura, entre las líneas verticales y las horizontales, entre el espacio vacío y los bloques de granito (material con el que se construye el monasterio). En este “inexorable cuadrilátero de piedra”, la fachada es un colosal muro de granito desnudo y sin más ornamentación que las sencillas ventanas. Esta austeridad sólo se suaviza ligeramente en la entrada principal, donde ocho columnas dóricas adosadas sostienen el pequeño cuerpo central, algo más alto, en el que se sitúa la imagen de San Lorenzo, rematándose éste con un frontón clásico. Las torres angulares, de 55 metros de altura, están rematadas con chapiteles de pizarra, típicos en la arquitectura de esta etapa. La cúpula y los campanarios sobresalen de la gran masa pétrea, pero sin distraer su pureza arquitectónica.
En torno al edificio hay una amplia explanada que permite su contemplación, acentuando al mismo tiempo su solidez y monumental austeridad.
Toda la decoración, muy escasa, que campea en los vanos o pináculos se reduce a motivos geométricos puros como pirámides, esferas, cubos, etc. Este simbolismo geométrico, de naturaleza hermética, hay que interpretarlo en clave matemática.
El conjunto, símbolo del Estado Universal de Felipe II, el Imperio donde no se ponía el sol, acusa frialdad y un desmesurado racionalismo. La severidad decorativa del monasterio inaugura el estilo herreriano, ligado al espíritu de la Contrarreforma Católica, encarnado en la figura austera del monarca.

Detalle del Patio de los Reyes
Este patio precede a la Iglesia. En la fachada utiliza el orden dórico por su simplicidad, claridad y geometría. Renuncia a todo ornamento vegetal o animal, tan sólo algunas figuras que representan a los reyes de Judá. Las proporciones de los elementos constructivos son la base de la belleza de esta fachada. Hay que remontarse a los antiguos templos dóricos para encontrar tanta sobriedad y clasicismo. Herrera se muestra más frío que los propios Bramante y Miguel Ángel, quienes dentro de su clasicismo gustan de romper el orden geométrico con algún brochazo de fantasía, libertad que nunca se permitió Herrera.

Otros proyectos de Juan de Herrera
De menor envergadura es su proyecto para la Catedral de Valladolid (1585). De planta cuadrada y concebida con dos torres muy grandes a los pies y otras más sencillas en la cabecera, según los modelos de Bramante para San Pedro. Su discípulo Juan de Nates construyó en el más puro estilo herreriano la iglesia de Las Angustias de Valladolid.


La PPT:




2/18/2019

LA PINTURA DE LA ESCUELA VENECIANA

Una síntesis (que puede ser desarrollada en profundidad a partir de la presentación de slideshare) sobre los grandes maestros de la Venecia del s. XVI. Las obras reseñadas son el catálogo mínimo de esta escuela.


2/15/2019

EL MANIERISMO Y LA ESCUELA VENECIANA

Venus de Urbino. Tiziano, 1538.

    Una de las obras más espectaculares de Tiziano, realizada durante su estancia en la Corte de Urbino. La Venus fue adquirida por Guidobaldo della Rovere, el hijo del duque de Urbino, haciéndose diferentes interpretaciones; se ha considerado como una alegoría nupcial en clave neoplatónica, un retrato de la esposa de Guidobaldo que acababa de abandonar la pubertad o sencillamente el retrato de una conocida cortesana de la ciudad. No tenemos datos fidedignos que avalen ninguna de las hipótesis, lo que motiva desconcierto entre los especialistas. Es la primera ocasión en que Tiziano pinta una figura de Venus, mostrándola en un interior, situada sobre un diván tapizado en rojo cubierto con una sábana blanca. En primer plano, dirige su mirada al espectador con cierta provocación. En su mano derecha porta unas flores mientras que con la izquierda cubre su pubis. Sus rubios cabellos caen sobre sus hombros, creando una figura de evidente clave erótica. Se trataría de una representación real de alguna mujer concreta, de carne y hueso, olvidando imágenes que muestran el ideal de belleza. Al fondo apreciamos la estancia contigua con una ventana que permite ver el cielo y un árbol. Dos jóvenes se afanan en buscar ropas en un arcón, siendo esta escena un precioso complemento a la figura desnuda. Tiziano dirige un potente foco de luz sobre el cuerpo de Venus, otorgando así mayor veracidad al conjunto. La claridad de la carnación y las telas blancas sirven de contraste con la pared sobre la que se recorta la mitad superior de la joven y con la tela del diván. El maestro no ha olvidado la preocupación por la perspectiva, perfectamente creada a través de las baldosas, la columna del fondo y el árbol. Esta Venus es la figura de mayor belleza salida del pincel de Tiziano.


EL MANIERISMO EN PINTURA
     Una grave crisis se produce en el arte europeo. Por una parte el ambiente de optimismo, equilibrio y confianza del humanismo se ve amenaza por los problemas económicos, políticos y religiosos. Por otra, la presencia de los grandes maestros parecen cerrar a los jóvenes las posibilidades de creación independiente, limitándose a la imitación del estilo, la " manera" de lo grandes maestros. Esto crea una actitud extraña y nueva que se tradujo en la ruptura del espacio renacentista con composiciones inesperadas, uso arbitrario del color o la deformación de la realidad.

    Roma pierde su papel rector que será detentado por Florencia,Venecia y Parma. En esta última destaca:
Parmiggianino: Enteramente inmerso en el manierismo, alarga las formas de manera desmesurada y llena sus obras de elegancia cortesana y de un colorido exquisito. La Madonna del cuello largo.

Venecia consigue en el siglo XVI mantener su esplendor al margen del crispado Manierismo del resto de Italia. Destaca su interés por el color que prevalece sobre el dibujo y la importancia de los temas secundarios, lo anecdótico, el detalle, también por los grandes escenarios y las vestimentas de gran lujo.

Giorgione: Detallista y minucioso, usa la técnica del esfumato. Destacan sus paisajes aterciopelados como La Tempestad.

Tiziano: Es un gran retratista y el maestro de las formas blandas y redondas con predilección de los desnudos femeninos (Venus de Urbino). Sus temas son religiosos, paganos y mitológicos. Como retratista crea un tipo de retrato solemne y opulento, donde destacan la profundidad sicológica con la importancia concedida al escenario y al traje (Carlos V, Felipe II ).

Un video que disecciona la técnica de Tiziano al compás de la copia de una de sus obras más conocidas: La bacanal de los andrios.





Veronés: Es el gran decorador de la pintura veneciana. Gran colorista que prefiere la gama fría y clara ( gris plata, azules, amarillos), en lugar de los tonos cálidos de Tiziano. Crea sus grandes composiciones en escenarios arquitectónicos de enormes dimensiones, adelantándose así a la escenografía barrocas. Entre sus obras destaca: Cristo entre los doctores.

Tintoretto: Rompió la característica serenidad de la pintura veneciana. Sus obras están dominadas por figuras en violentos escorzos y acusados contrastes de luz que les dan profundidad. Entre sus obras destaca: El Lavatorio.

2/14/2019

ANÁLISIS DE UNA OBRA PICTÓRICA DEL CINQUECENTO Y LA ESCUELA VENECIANA

Obras de referencia de la Escuela veneciana del Renacimiento


 Obras de referencia de la pintura del Cinquecento

Estimados alumnos y alumnas, aquí os dejo las dos láminas con las obras pictóricas de referencia del Renacimiento en su fase de plenitud. Elegid una (ya sea del Cinquecento de la Escuela Veneciana) y realizad la correspondiente identificación y comentario formal y estilístico.  Que lo disfrutéis.

MIGUEL ÁNGEL, EJEMPLO DEL ARTISTA TOTAL DEL RENACIMIENTO




    Magnífico documental que sintetiza los aspectos esenciales de la obra escultórica, pictórica y arquitectónica del genio florentino. Si hubo un artista capaz de ejemplificar el carácter total del arte durante el Renacimiento, ese fue, sin duda, Miguel Ángel. Aunque él sólo se sentía escultor, y como tal concebía su pintura o su arquitectura (no eran sus profesiones, como solía decir con evidente pesadumbre y, quien sabe, si falsa modestia), sus aportaciones en estas artes son claves para entender la historia del arte en los siglos posteriores.
Que lo disfrutéis.

PASEO VIRTUAL POR LA CAPILLA SIXTINA


Si quieres disfrutar de un extraordinario paseo virtual por la capilla sixtina, haz clic en el siguiente enlace o sobre el título de la entrada:

http://www.vatican.va/various/cappelle/sistina_vr/index.html


Nota: Sólo tienes que mover el puntero, de izquierda a derecha y de arriba a abajo, para desplazarte por el interior de la capilla; para acercarte o alejarte utiliza la rueda del ratón.

2/12/2019

RAFAEL. LA SÍNTESIS PERFECTA DE LA PINTURA DEL ALTO RENACIMIENTO

Rafael de Urbino, el prodigio de la perfección. Miguel Ángel fue el artista total; Leonardo, el genio para quien las fronteras entre arte y ciencia eran fluidas y permeables. Rafael, también llamado "El Divino", encarna la síntesis perfecta de los dos genios más famosos del Renacimiento. Su corta vida no le impidió, sin embargo, ser autor de una fecunda obra pictórica (también fue un arquitecto de talento). Pintor de la belleza, supo representar como nadie a la mujer de su época. Leonardo y Miguel Ángel despreciaban la belleza femenina, acorde con su sublime visión del "hombre" (en sentido no universal) como creación divina y encarnación de la misma divinidad; Rafael, tan enamorado de las mujeres como de la belleza de raíz platónica, supo trascender tales limitaciones. Pero no sólo pintó bellas madonnas, también fue un profundo retratista. Sus grandes frescos para las estancias papales en el Vaticano son, sin duda, no sólo de lo mejor de su obra, sino un gran tributo al genio florentino. Rafael supo absorber lo mejor de todos ellos y convertirse, así, en la encarnación de ese momento de gloria que fueron los veinte años del Cinquecento, antes de que el saco de Roma (1527) hiciese temblar la confianza deslumbrante que en el Hombre, con mayúsculas, habían puesto los grandes maestros y filósofos del s. XV florentino.
Que disfrutéis de este hermoso documental que explora la vida y obra del genio de Urbino.

2/11/2019

LA PINTURA DEL CINQUECENTO Y LA ESCUELA VENECIANA

                 La diapositiva contiene las obras básicas para conocer el estilo de estos grandes maestros.


Un esquema básico para fijar las características de esta etapa del Renacimiento italiano. 


   
UNA BREVE SÍNTESIS

   Esta segunda etapa del Renacimiento tenemos que centrarla en el trabajo de los grandes maestros: Leonardo da Vinci, Rafael, Miguel Ángel y Tiziano. Estos autores podemos encuadrarlos dentro de dos escuelas o focos artísticos diferenciados, aunque todos ellos comparten algunos de los rasgos estilísticos que definen esta etapa de esplendor y clasicismo. Tiziano, uno de los gigantes de la pintura, es el máximo representante de la Escuela Veneciana; de esta escuela hay que destacar, además, a Giorgione, Paolo Veronés y Tinoreto. Los otros tres maestros tienen una personalidad tan acusada que no caben dentro de los límites de ninguna escuela, aunque podemos hablar de una escuela o foco romano por su vinculación a los proyectos papales. Paradójicamente, Leonardo sólo dejó un puñado de obras pictóricas, pues dedicó la mayor parte de su tiempo a la observación científica de los fenómenos naturales y a los inventos técnicos de dudosa aplicación en su época, además de ser un reputado ingeniero experto en fortificaciones. Realizaba continuos experimentos con pigmentos oleosos sobre yeso seco, y a ello se debe el deterioro de las pinturas murales que han llegado hasta nuestros días, como es el caso de La última cena (1495-1497, Santa Maria delle Grazie, Milán). De todos es conocida su muy reproducida Gioconda; una obra en la que Leonardo demuestra sus dotes para la pintura y, sobre todo, su revolucionario sfumatoRafael perfeccionó los anteriores descubrimientos renacentistas en materia de color y de composición, creando tipos ideales en sus representaciones de la Virgen (Madonnas) y del Niño y en los estudios de retratos de sus coetáneos. De sus pinturas murales hay que destacar las realizadas para las estancias papales del Vaticano, auténticas obras maestras del clasicismo renacentista por su sabia síntesis de dibujo y color, recogiendo en ellas los grandes hallazgos de los maestros Leonardo y Miguel Ángel. 
   Miguel Ángel, el tercer pintor en esta exclusiva lista de maestros, ya nos ha mostrado sus elevadas dotes como escultor (su auténtica vocación), así como su talento como arquitecto (a pesar de las trampas de sus celosos y geniales coetáneos, Bramante y Rafael), tanto en Florencia como en Roma; ahora lo conoceremos como pintor. La Capilla Sixtina del Vaticano, en Roma, con sus frescos de la creación y la expulsión de Adán y Eva del Paraíso en la bóveda (1508-1512) y el gran mural del Juicio Final (1536-1541), dan fe del genio pictórico de Miguel Ángel. Las siguientes entradas profundizarán en la obra y estilo de este portentoso genio, un artista total.

La pintura colorista alcanzó su clímax en Venecia con las obras de Tiziano, cuyos retratos denotan un profundo conocimiento de la naturaleza humana. Entre sus obras maestras se incluyen también representaciones de temas cristianos y mitológicos, así como numerosos desnudos femeninos, famosos en su género. A él también dedicaremos algunas entradas posteriores.


La PPT sobre este tema:

La Pintura Renacentista Alto Renacimiento Y Manierismo. from Tomás Pérez Molina

Y la PPT sobre Miguel Ángel, artista total:



En siguientes entradas propondremos algunas obras comentadas para que podáis profundizar en el conocimiento de la obra y estilo de estos maestros de la plenitud renacentista.

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