Un cuaderno de bitácora para navegar por la historia del arte. Cada entrada está relacionada con algunos de los estadios de la creación artística a lo largo de la Historia. Desde la Prehistoria hasta la más rabiosa actualidad. Todo un curso al ritmo pausado del calendario. Para aquellos que consideran que el arte existe porque la vida no es suficiente.

11/24/2014

LA ESCULTURA ROMÁNICA: PROPUESTA DE COMENTARIO.

 Claustro del monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos). S. XI_XII.

 Panel escultórico de "La duda de Santo Tomás"

Visión angular del pilar donde se ubica el panel de la duda de Santo Tomás


ACTIVIDAD:
Estimados alumnos: con el fin de que consolidéis vuestra comprensión de la plástica románica, os propongo la realización del comentario del panel escultórico de "La duda de Santo Tomás". Os recomiendo que leáis el pasaje evangélico (en la Biblia) donde se da cuenta del episodio que se narra en este relieve, pues no tenéis que olvidar que estas imágenes son ilustraciones en piedra de narraciones sagradas. 
   En una entrada anterior os he dejado el análisis y comentario del pórtico de la iglesia de San Pedro de Moisac, en Francia, obra maestra del románico en lo que a pórticos esculpidos se refiere; incorporad esta obra y su comentario al repertorio de obras de referencia de la escultura románica.
Que tengáis unas felices y provechosas vacaciones, así el año 2014 será próspero en conocimientos y sabiduria.

CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA ESCULTURA ROMÁNICA


La PPT sobre la escultura románica:



LA ESCULTURA ROMÁNICA

1. Los precedentes históricos:

     LA ESCULTURA ROMÁNICA no surge por generación espontánea,; hay que buscar sus antecedentes en los ensayos prerrománicos de los pueblos bárbaros: joyas, marfiles, iluminación de códices, etc., en la estatuaria bizantina: la herencia grecolatina mediatizada por la espirtualidad cristiana (hieratismo, simbolismo y carácter sobrenatural) y en la escultura tardorromana y los sarcófagos paleocristianos, que aportaron rasgos formales e iconografía.

2. La subordinación al marco arquitectónico: el concepto de espacio-límite.· La portada y el capitel son el soporte específico de la escultura. Estos espacios constituyen el límite natural de la escultura monumental y el relieve; tales manifestaciones están obligadas a adaptarse al marco arquitectónico.

3. Características formales:
· Antinaturalismo: desconexión de lo representado con el mundo real. Carácter simbólico y alegórico. Se busca a expresión del contenido religioso.
· Las figuras se deforman intencionadamente buscando el impacto emocional.
· Simplicidad y estilización. Geometrismo y abstracción.
· Rehusa la representación del cuerpo humano desnudo, todas las figuras se cubren con vestiduras. No hay canon de proporcionalidad, ni equilibrio entre masa y peso.
· Las figuras son rígidas, hieráticas. Solemnes y alargadas, para acentuar su carácter espiritual. Técnicamente aparecen como primitivas, con un cierto aire arcaico.
· Ausencia general de movimiento.
· Las composiciones y escenas se yuxtaponen en un mismo plano, sin formar grupos.
· Falta volumen, las composiciones son planas y simétricas, con un claro predominio de la frontalidad.
· Es una plástica que se dirige a la mente, de una gran carga intelectual, dado que transmite contenidos ideográficos con una evidente afán didáctico.

4. TEMÁTICA E ICONOGRAFÍA·
     La temática está inspirada y determinada por la Iglesia así como el conjunto de imágenes que articulan su expresión (iconografía). La jerarquización de los temas es una constante en cuanto a qué espacios ocupan y qué relevancia visual tienen.
· La inspiración para las imágenes procede de las miniaturas prerrománicas y los marfiles bizantinos, que sugieren modelos, actitudes y composiciones.
· La temática se extrae del Antiguo y del Nuevo Testamento, o de las hagiografías (vidas de santos y mártires) más significativas.
· La catequesis pétrea se completaba con alegorías sobre los pecados, vicios y virtudes, etc. intentando llevar a la plástica ideas o conceptos que impresionaran la conciencia popular.
· La Portada es el espacio elegido para la escena principal;

En el tímpano podemos hallar:
· El Pantocrátor o Cristo en Majestad, envuelto en la “mandorla mística” y rodeado de los cuatro evangelistas (el tetramorfos: el león representa a San Marcos; el ángel a San Mateo; el toro a San Lucas; y el águila a San Juan).
· El Juicio Final, a cuyos pies aparecen los 24 ancianos citados en el Apocalipsis de San Juan.
· La Virgen.
· La crucifixión
· El Crismón que representa a la Santísima Trinidad

Las jambas (los elementos verticales que sustentan el dintel de un vano o un arco) a veces podemos hallar también figuras de santos u otros motivos.
Las arquivoltas se decoran con motivos geométricos o figuras humanas, que se adaptan al arco de la moldura.

     Además de los grandes programas escultóricos que decoran las portadas de las iglesias y los capiteles de los claustros, podemos encontrar ESCULTURA EXENTA DE PEQUEÑAS TALLAS EN MADERA policromada O MARFIL. En esta tipología destacan dos temas muy comunes en el estilo románico:
· Los CRISTOS (majestas domini) que representan la imagen de Jesús crucificado. Caracterizados por su rigidez hierática, su composición y disposición geométrica, cuatro clavos, ojos muy abiertos y en actitud serena, alejado de cualquier expresión de dolor o sufrimiento.
· La VIRGEN CON EL NIÑO, de similares características formales. Puede aparecer como THEOTOCOS (como Madre de Dios con el niño, que adopta gestos y actitudes de adulto); la Virgen puede ser utilizada como TRONO o asiento de Dios (THEOTRONOS) o también como KIRIOTISSA (modelo de tradición bizantina de Virgen entronizada, rígida, y con el niño sobre sus rodillas dándole la espalda.

EN CONCLUSIÓN:
     Hemos de valorar el aspecto significativo de la plástica románica, su carácter alegórico y fuerte expresividad. El predominio de lo didáctico sobre cualquier otro aspecto, de ahí su aparente simplicidad técnica y primitivismo formal. El papel determinante de la Iglesia y, por tanto, del contenido religioso y místico por lo que se aleja e toda preocupación por la belleza formal. El mundo sobrenatural es el ámbito expresivo del románico, se aleja por tanto de la representación del mundo terrenal y natural. El hieratismo solemne se justifica como expresión de la inmutabilidad de la fe cristiana.
Técnicamente la escultura románica evolucionará hacia un mayor naturalismo y dinamismo compositivo, por lo que la nueva expresividad se corresponderá con un nuevo contexto social, económico y cultural; el gótico será su cauce.


ANEXO
EL SIMBOLISMO EN LAS ARTES PLÁSTICAS ROMÁNICAS
El Bestiario real y fantástico Procedente del mundo grecorromano, bizantino y persa, el bestiario fantástico se apodera del mundo románico no sin resistencias y críticas por pensadores de la época. Pero el románico sacraliza esta estética pagana convirtiendo a los animales -tanto reales como imaginarios- en portadores de virtudes o perversiones por lo que su aparición en capiteles, canecillos, tímpanos, etc. es reinventada y usada con sentido de enseñanza y advertencia.
Quizás es el bestiario fantástico el motivo escultórico que más interés genera entre nosotros y el que mayor efecto de intimidación provocaría en el hombre medieval. Generado por combinación de partes de animales diferentes, su estampa, en ocasiones atroz, se reforzaba mediante lucha con hombres indefensos, con el objetivo de conmover para renegar del pecado.
      Aunque cualquier símbolo tiene dualidad de significados, incluso completamente opuestos, el románico usó ciertos animales con predilección para manifestar el bien y otros como formas del mal y del diablo.
Entre los primeros se encuentran fundamentalmente las aves en general, a menudo por comparación con el alma, ya que pueden ascender y alejarse de lo terrenal en busca del cielo, y en ocasiones se les representa picando sus patas para poder despegar de la tierra y poder volar hacia las alturas. Un ave especialmente representada como ejemplo del bien es la cigüeña, por su carácter de ave de buen agüero, además de ser monógama y comer serpientes (se le representa a menudo con una serpiente en su pico). También el león o el águila, por su fuerza y nobleza, suelen representar valores positivos, inclusive al propio Cristo. Es frecuente encontrar leones, águilas y grifos en las enjutas de las portadas, como guardianes del templo.
     En la nómina de los animales frecuentemente relacionados con el mal solemos encontrar al mono, como caricatura grotesca del hombre, la serpiente, símbolo por antonomasia del pecado y del demonio, la liebre y el conejo asociados con la lujuria por su fertilidad, el jabalí y el cerdo por ser lujuriosos, sucios y perezosos, la cabra, el macho cabrío, etc.
      Dentro del bestiario fantástico existen animales empleados con carácter positivo, como los grifos (cabeza y alas de águila con cuerpo de león) que dada su combinación de partes de animales nobles se usan, como se ha indicado, como guardianes en las entradas (puertas y ventanas) de las iglesias.
Sin embargo, la nómina de animales fantásticos maléficos es mucho más amplia. Los dragones son los más genuinos enemigos de Dios y el hombre. Su representación en el románico se aleja de las formas que las leyendas nórdicas de siglos posteriores han hecho llegar hasta nuestros días. El dragón románico es una ave con cabeza perruna de grandes ojos y cuencas profundas, con orejas puntiagudas y alargadas fauces amenazantes. Su cola es de serpiente y en ocasiones en lugar de patas de ave muestra pezuñas.
     Otros animales maléficos son la arpía (cuerpo de rapaz, busto femenino -aunque en ocasiones también masculino- y con frecuencia, cola de serpiente) y la sirena (cuerpo femenino y cola o colas de pez), ambas representando la seducción y atrapamiento por los placeres carnales.
Los basiliscos (cabeza monstruosa con cresta de gallo con cuerpo y cola de serpiente) son los encargados de transportar las almas de los condenados al infierno. Los centauros (cabeza y tronco humanos y resto de caballo o equino) simbolizan la brutalidad y lujuria y con frecuencia se les representa con arco y flecha disparando a sirenas.

Simbolismo vegetal y geométrico
     Para la mayoría de los autores, diversos elementos aparentemente decorativos fitomórficos y geométricos, tales como ajedrezados, puntas de diamante, rosetas, dientes de sierra, también pueden encerrar valor simbólico. Las representaciones circulares, como bezantes, rosetas, etc., tendrían valor solar y eucarístico y sobre ellos se añadirá nueva carga simbólica en función del número de pétalos o partes de que se compone (ver simbología numérica). Los zigzagueados y dientes de sierra, tan presentes en todo nuestro románico, especialmente en las portadas del románico asturiano y segoviano, sugeriría -al igual que en el anglonormando de donde procede- la fuerza purificadora de las aguas y los altibajos continuos que supone toda progresión espiritual. Es frecuente encontrar esta figuración también en las pilas bautismales.
El taqueado y ajedrezado, muy difundido en diversas versiones en el románico español y que arranca de la catedral de Jaca, induce a pensar en la alternancia y elección constante entre la dualidad bien-mal.
Representación de Dios
    Dios es ampliamente representado en el románico como un anciano venerable y solemne, pero son más interesantes otras representaciones más abstractas, como, por ejemplo, la mano de Dios. La mano ha sido desde muy antiguo símbolo de poder protector y en el románico suele aparecer en acto de bendecir rodeada por un limbo entre nubes y situada por encima del resto de las escenas.
La principal representación de Cristo es el "Cristo Pantocrátor", es decir como sumo señor del tiempo y de todas las cosas. Se halla especialmente ubicado en los tímpanos de las portadas y en la bóveda de horno del ábside. Cristo se encuentra inscrito en la mandorla mística y alrededor de él se desparrama el resto de símbolos terrenales y divinos: Tetramorfos, ángeles, profetas, ancianos, apóstoles, condenados, salvados, etc. Otra forma en que Cristo aparece esculpido o pintado en el románico es en la cruz, como glorioso triunfador de la muerte.
El crismón es el anagrama de Cristo formado por las letras griegas "rho" y "xi" que son las dos iniciales del nombre en griego. Suele ir acompañadas del "alfa" y "omega". Los llamados crismones trinitarios añaden una "S" del Espíritu Santo, al querer expresar la Santísima Trinidad (ya que se confunde la "P" o "rho" griega con la "P" latina). Por último citaremos que Cristo puede ser representado de manera teriomórfica, por ejemplo en forma de pez, cordero, león, etc.

Constantes bíblicas
     Algunas de las representaciones más comunes del románico son episodios bíblicos que además suelen estar cargados de denso simbolismo, como los episodios del Génesis, con la creación del hombre, el pecado original y la expulsión del paraíso, donde Eva es a la vez tentadora y fecunda o Dios aparece como justo e implacable pero a la vez benévolo.
Daniel en el foso de los leones también es ampliamente esculpido en capiteles. Es la victoria del débil e indefenso hombre que halla su fuerza en la confianza en Dios.
La visión de la gloria apocalíptica y juicio final son representaciones muy prolíficas en el románico de todos los ámbitos geográficos con su mensaje de esperanza de lo que nos espera después del combate con la bestia feroz: el Mal. A medida que el románico madura es más frecuente la representación de episodios de las vida de Cristo, en especial la Anunciación, el Nacimiento, la Adoración de los Reyes Magos, los milagros y el ciclo de la Pasión.

Escatología
     La manera en que el románico representa la muerte es con la salida del alma del cuerpo. El alma suele ser representada como un niño o una cabecita. El infierno aparece como un lugar caótico con todo tipo de suplicios a manos de demonios o bestias deformes, también como una caldera sobre una hoguera avivada por los demonios. El Cielo, por su parte, es un lugar ordenado y sereno donde los salvados aparecen vestidos bajo las arquerías de la perfecta ciudad, la Jerusalén Celeste.
Los ángeles nunca tuvieron tanta relevancia como en el periodo artístico románico. Su representación es de bellos personajes de cabellos largos y bien peinados, con rostros suaves y agradables y grandes alas. Son una de las delicias que el románico nos regala.
Los demonios, sin embargo, son esculpidos y pintados con enorme variedad de formas. La mayoría son figuras grotescas, deformes y feroces, con ánimo de espantar al observador.

El número y su simbología
     Para Pitágoras, los números definen y explican la armonía cósmica, en la medida en que expresan las fuerzas que regulan la relación del hombre con la Unidad y Divinidad. El románico también toma de tradiciones y culturas anteriores el valor del número para expresar mensajes transcendentes. En este sentido diversos elementos arquitectónicos, escultóricos y pictóricos, como canecillos, arquivoltas, cenefas, rosáceas, bolas, estrellas, etc., muestran series numéricas específicas cargadas de simbolismo por descifrar.
El "uno" es el numero de la unidad y el Principio Creador. EL "dos" es símbolo de ambivalencia y conflicto. La dualidad de la condición humana en constante lucha entre bien y mal. El "tres" es el número de lo celeste y la Santísima Trinidad. El "cuatro" es el número por excelencia de lo terrenal y lo proteico. El "siete" es la suma perfecta, el ciclo completo de lo terrestre (4) y lo celestial (3) y por tanto de la creación, que se llevó a cabo en siete días. Esta carga simbólica le confiere gran valor mágico. El carácter de culminación y obra perfecta se percibe en los siete arcos de muchas galerías porticadas, como la de la Virgen de la Vega de Segovia. El "ocho" es el número de la regeneración, por ello se talló en las cenefas de numerosas pilas bautismales. El "doce" es el símbolo de orden cósmico y de Cristo como Cronocrátor, dominador del tiempo (12 meses del año). La Jerusalén Celeste tiene 12 puertas e igual número tiene el Colegio Apostólico.


LA ESCULTURA ROMÁNICA: mapas visuales.


Un par de esquemas que sintetizan los rargos generales de la escultura románica.

LA ESCULTURA ROMÁNICA: EL PÓRTICO DE SANTA FE DE CONQUES (FRANCIA)


Tímpano de la portada oeste de Santa Fe de Conques, construida entre 1120 y 1135. A partir del siglo XII, la escultura invadió todo el edificio y grandes representaciones iconográficas pasaron a ocupar los tímpanos de las portadas. En Conques, el Juicio Final recibe al creyente que se dispone a entrar en la casa de Dios. Si te interesa profundizar en el conocimiento de las fuentes que inspiran el tema y el tratamiento iconográfico que se hace del mismo... En el siguiente enlace podéis profundizar (y jugar, si os apetece) en la escultura románica a través del magnífico pórtico de Santa Fe de Conques.http://www.xtec.net/recursos/socials/romanicesc/conques/

UNA PORTADA ROMÁNICA: EL PÓRTICO DE SAN PEDRO DE MOISSAC (FRANCIA)



LA ESCULTURA ROMÁNICA:
ANÁLISIS DEL PÓRTICO DE LA ABADÍA DE SAN PEDRO DE MOISSAC (1130).
LANGUEDOC (FRANCIA)
Técnica: Piedra tallada (relieve). UBICACIÓN: TÍMPANO DEL PÓRTICO.



Puedes ver el pórtico y sus detalles en: http://web.educastur.princast.es/proyectos/jimena/pj_leontinaai/arte/webimarte2/WEBIMAG/ROMANICO/moissac.htm


EL TEMAEl tímpano representa el Apocalipsis de San Juan.
El tímpano representa el Apocalipsis de San Juan, es decir, la venida de Cristo a la tierra para juzgar a los vivos y a los muertos. Los laterales de la portada refuerzan el mensaje a través de bajorrelieves con escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento y representaciones alegóricas de la avaricia y la lujuria (quienes estén dominados por los vicios no accederán al cielo). En la jamba izquierda aparece el profeta Isaías; en la derecha, San Pedro. En el parteluz destacan las seis leonas de la Revelación, esculpidas con gran detalle.

LA COMPOSICIÓNPreside el tímpano un gigantesco Cristo (Pantocrator), rodeado por el Tetramorfo (águila, Juan; león, Marcos; toro, Lucas; y ángel, Mateo) y flanqueado por dos arcángeles que llevan rollos de plegarias.
El conjunto se completa con los 24 ancianos del Apocalipsis ubicados en registros paralelos, que llenan el espacio restante adaptándose a la forma circular del tímpano; en la base forman un friso continuo. Las hileras de ancianos, que portan instrumentos musicales o copas del ofertorio, están separadas por las olas del mar de cristal mencionadas en el Apocalipsis y presentes también en las jambas. Los rosetones del dintel tienen esculpidas ruedas de fuego infernal.

Las figuras se adaptan a las limitaciones del marco arquitectónico: los miembros se estiran o deforman según convenga, se alargan y estilizan, como los arcángeles, hasta su práctica deshumanización. Se distribuye el espacio según criterios de simetría (expresión simbólica del orden divino) y jerarquía (localización preestablecida según su importancia). La unidad compositiva de la escena, sin embargo, se construye a partir de las miradas de todos los personajes, que convergen en la figura de Cristo. Más allá de la evidente subordinación del Tetramorfo y los arcángeles, Los rostros de los ancianos, sin excepción, miran a la figura central, aunque para verla sus cuerpos deban retorcerse en violentos y forzados escorzos. La ejecución escultórica sorprende por la minuciosidad del detalle. El personaje de Cristo, de mayores proporciones que el resto de las figuras, está voluntariamente tallado de forma tosca, plana y frontal para potenciar su solemne hieratismo, en claro contraste con la riqueza gestual que exhiben los ancianos, esculpidos en bulto redondo y de tamaño inferior.

EL SIGNIFICADO SIMBÓLICO (ICONOLOGÍA)El Apocalipsis, tema muy frecuente en las portadas románicas, basado en el último libro del Nuevo Testamento, riquísimo en alegorías y simbolismos, se reveló muy eficaz para los objetivos de la iglesia medieval. De forma hermética y terrible, preconizaba el último acto de la Humanidad, el momento en que aparecía Cristo como juez supremo para juzgar a los vivos y a los muertos. Era el argumento ideal para convencer a unos hombres que subsistían precariamente, constreñidos por rigurosos límites morales, de que en el más allá tendrían su premio o castigo.
En un contexto como éste, la subordinación escultórica de las figuras secundarias a la de Cristo era fácilmente extrapolable a la necesaria subordinación, para mantener el orden establecido, del hombre Medieval a su señor feudal.

El Cristo en Majestad central, en su papel de Juez Supremo (la mano derecha señala al cielo, y la izquierda, el infierno), se revela como figura de poder y justicia. Manifiestan su carácter sagrado el hieratismo y la monumentalidad, la mandorla, símbolo del esplendor divino, las ricas vestiduras orientalizadas, que realzan su condición de Dios y lo alejan de la visión humana.
Las miniaturas mozárabes (especialmente los manuscritos ilustrados del Beato de Liébana) suministraron a Occidente la iconografía para plasmar el Apocalipsis. Así, el románico sacrificó la representación realista a favor de un antinaturalismo y una simplificación que hacían más claro el mensaje que querían difundir. Las figuras, toscas y deformadas, resultaban siempre expresivas. Su función principal no era adornar sino adoctrinar.


También puedes revisar el análisis del pórtico en este enlace de ARTECREHA:
http://www.artecreha.com/Miradas_CREHA/portada-de-saint-pierre-de-moissac.html

EL PANTOCRÁTOR DEL ÁBSIDE DE LA IGLESIA DE SAN CLIMENT DE TAHULL, LÉRIDA

El siguiente comentario procede de la web de ARTECREHA:

http://www.artecreha.com/Miradas_CREHA/pantocrator-de-sant-climent-de-tauell.html

Pantocrátor.

Ábside central. Iglesia de Sant Climent de Taüll. Lleida.
MNAC. Barcelona. S. XII.

La pintura románica tiene como objetivo principal ilustrar a los creyentes sobre el contenido de las sagradas escrituras, convirtiéndose la imagen en vehículo de comunicación intelectual. Por ello la pintura cuenta con dos características que son consustanciales a su estilo: su carácter simbólico y su sentido narrativo. El primero responde a su contenido religioso, que persigue una representación antinaturalista de la realidad. El segundo procede de su propia intencionalidad divulgativa y busca en la narración representada de los hechos, la explicación sencilla de la palabra sagrada. Asimismo, desde el punto de vista de la representación gestual es el fuerte contenido religioso el que provoca representaciones de gran fuerza expresiva.
En base a estos principios básicos se desprenden las demás características que definen la pintura románica: de su sentido narrativo se deducen algunas, como el perfilado de las figuras por medio de trazos muy gruesos, la simplicidad en los detalles, la esquematización de las formas o la utilización de una serie de convencionalismos que permiten una lectura clara de las imágenes, como la superposición de registros, los pies en forma de "V" o la perspectiva de líneas divergentes.
De su componenda religiosa se derivan el resto de características formales: la simetría compositiva, la rigidez, su hieratismo expresivo, la frontalidad de las imágenes, y la intensidad del color, cuya luminosidad es reflejo de una espiritualidad simbólica.
Los elementos iconográfcios resultan imprescindibles en la pintura románica pues se trata al fin y al cabo de un texto en imágenes. Se presentan en una rígida jerarquización espacial y en una reiteración temática en la que son recurrentes los temas del Pantocrátor o la Virgen, y narraciones del Antiguo y el Nuevo testamento.
Original de la pequeña iglesia de San Climent de Taüll y hoy trasladado al Museo de Arte de Cataluña, el Pantocrator que presidía su ábside es una de las pinturas románicas más conocidas del arte español, y lo es tanto por la calidad excepcional de sus soluciones plásticas, como por constiuir uno de los ejemplos paradigmatícos de los aspectos formales e iconográficos de la pintura románica que acabamos de comentar.
Todos los rasgos generales de la plástica románica se manifiestan aquí, con el objetivo principal de plasmar una imagen de la divinidad igualmente propia de la época, autoritaria y severa en su actitud.
Desde el punto de vista iconográfico Cristo aparece como Juez, enmarcado en una mandorla donde se inscriben las letras alfa y omega, símbolos del principio y fin de todas las cosas. Situado en lo alto del ábside, preside un entorno que repoduce la imagen de la Jerusalén Celeste, que vendría a representar a la Iglesia triunfante.
La actitud del Pantocrátor es la habitual, bendiciendo con una mano y portando en la otra el libro sagrado con las palabras de Juan: "Ego sum lux mundi" ("yo soy la luz del mundo").
Alrededor de Cristo aparecen los cuatro Tetramorfos (el León de San Marcos; el Hombre de San Mateo; el Toro de San Lucas y el Águila de San Juan), cuyos símbolos son sostenidos por ángeles. Completan el espacio un serafín y un querubín. Ya en la parte inferior se representan enmaracados por una arquería la Virgen y cinco apóstoles. Todo lo cual deja patente la jerarquización temática que preside la composición de este ábside, así como una composición simétrica y ordenada, característica también de la plástica románica que se apoya en ella para simplificar su contemplación y lectura.
Desde el punto de vista estético se trata de impactar al espectador sobre la fuerza y el poder de la divinidad. La obra por ello es un perfecto ejemplo de expresionismo pictórico medieval. En este sentido destaca en primer lugar el tratamiento cromático, dominado en el entorno de Cristo por un azul pleno y luminoso que rompe además la unida cromática (predominantemente cálida) del entorno. Aunque son los rasgos del rostro y el tratamiento de los pliegues los que rubrican la fuerza y el vigor expresivo de este tremebundo Pantocrátor, en un perfecto ejercicio además de esquematización visual para que su impacto expresivo sea más directo sobre quien lo contempla. Así, los ojos son dos severos círculos negros; la nariz, dos líneas paralelas que dividen el rostro y se prolongan en unas cejas altas y abiertas que agrandan el gesto de la cara; la barba y el pelo, un alarde de simetría compositiva y de esquematismo lineal; y los pliegues del vestido, una suerte de trazos paralelos que marcan el ritmo de líneas gruesas y contrastadas.
Todo ello reduce la imagen a una estructura geométrica de la figura, con lo que se consigue una abstracción de la realidad, representación perfecta de una divinidad sobrenatural que "no es de este mundo". Otros convencionalismos propios del estilo contribuyen asmismo a la concepción abstracta de esta figura antinatural, así los pies en "V"; la composición simétrica y la utilización de colores planos.
Pero es además una divinidad que ha de infundir temor, temor de Dios, y es la profunda expresión del rostro y el vigor de sus trazos, los que transmiten esta sensación. Además, el canon mayor en la figura le otorga un evidente carácter monumental. También contribuye a ello el efecto de las rodillas, grandes y simétricas, o el gesto de la mano derecha, que no solo traspasa la mandorla, sino que destaca también por contraste cromático.
Este sentido icónico, impregnado de fuerte hieratismo, encuentra al parecer referencias de influencia bizantina, que también alcanzan a otras representaciones románicas del entorno catalán.

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11/21/2014

LA PINTURA ROMÁMICA, DOCUMENTOS.



La PPT sobre la pintura románica:


Una variación de un amado discípulo:

Y, además, un video de ARTEGUÍAS sobre la pintura románica en España:

11/18/2014

PANORÁMICA DE LA ARQUITECTURA ROMÁNICA EUROPEA






 La PPT sobre la arquitectura románica en Europa:

 


Y en España:

 



Y un video sobre la catedral de Santiago de Compostela, obra maestra del Románico peninsular.







LA ARQUITECTURA ROMÁNICA: GENERALIDADES.


Un esquema visual para abarcar con una mirada los rasgos generales de la arquitectura románica.

La PPT:




LA ARQUITECTURA ROMÁNICA
CARACTERÍSTICAS GENERALES

La arquitectura románica presenta una gran variedad regional que viene determinada, entre otras cosas, por las distintas tradiciones artísticas de cada territorio de Europa occidental. Sobre el viejo sustrato de la antigüedad romana se van desarrollando algunas experiencias regionales muiy influidas por la nueva mentalidad de los pueblos germánicos. Estas primeras experiencias posteriores a la caída del Imperio Romano las hemos llamado Prerrománico. Pero a partir del s. XI se produce una cierta unificación estilística al amparo de las circunstancias que ya han sido explicadas en entradas anteriores. veamos ahora cuáles son los rasgos que, a pesar de la variedad regional, definen este estilo.

Al tratarse de una arquitectura básicamente religiosa (aunque no sólo: castillos y palacios, también), el templo sobresale como edificio arquetípico. Siendo la Iglesia cristiana una institución con vocación de perdurar, sus construcciones estaran determinadas por dos valores que buscan dar a la arquitectura solidez y duración:
· la monumentalidad: responde al interés por imitar a los grandes edificios romanos, cuya grandeza sería un buen vehículo propagandístico para la Iglesia. Los templos tienden, desde su primera sencillez, a la grandiosidad.
· la perdurabilidad: dado el carácter “eterno” de la religión cristiana, se rechazan los materiales pobres o livianos; su apuesta por la duración exige el uso de materiales robustos y duraderos como la piedra, bien cortada en sillares y perfectamente aparejada.

Veamos cuáles son sus principales aportaciones:

LA PLANTA DEL TEMPLO· Ver planta-esquema y distribución de los elementos espaciales (lámina de trabajo)
Prototipo de planta en cruz latina:
· La planta basilical, con crucero, cabecera con ábsides semicirculares y, en ocasiones, pórticos en la entrada.
· La planta en cruz latina (evolución de la anterior: engrandecimiento del crucero). En ambos modelos se trata de un cuerpo central, de una o varias naves, longitudinal y una nave transversal, el llamado crucero.
· Cuando el ábside central es muy grande presenta capillas radiales que sobresalen al exterior.
· En las iglesias de peregrinación el ábside central suele estar rodeado por una nave semicircular llamada deambulatorio o girola, que da la vuelta al altar mayor.
· Las torres son otro elemento destacado del templo románico. El campanario se incorpora al cuerpo de la iglesia. Pero, además, tiene un claro significado simbólico del vínculo entre los hombres y dios, así como testimonio enhiesto del poder de la iglesia, visible desde cualquier punto del entorno. Suele situarse preferentemente flanqueando la fachada, pero también en el centro del crucero, en los extremos del crucero, etc. Sus formas son variadas: octogonales, circulares, etc.
· A los pies de la nave central suele situarse una nave transversal a manera de vestíbulo, llamada nartex, y si, además, sobresale de la fachada, atrio.
Prototipo de planta centralizada:
· Planta circular u octogonal, que sigue los modelos paleocristianos o bizantinos (San Vital, Rávena, por ejemplo).

EL ALZADO DEL TEMPLO
· Ver alzado de la lámina de trabajo.
· La nave central suele ser más alta que las laterales. De este modo se consiguen dos cosas: la construcción de vanos que posibilitan la iluminación del templo y que las naves laterales actúen como refuerzo o entibo de la nave central.
· Cuando la nave central tiene dos pisos, al segundo se le llama tribuna y al conjunto de aperturas de la tribuna sobre la nave central, se le llama triforio.
· En el crucero se levanta, con frecuencia, un cuerpo poligonal llamado cimborrio, que sobresale sobre el conjunto del edificio, coronándose, a veces, por una linterna.
· Las construcciones románicas suelen tener una cimentación profunda y robusta, dado que la pesadez del edificio (cubiertas abovedadas de piedra) lo exige. Esto posibilita la construcción de criptas subterráneas.
· Los muros, que son los verdaderos elementos de sustentación del edificio, son gruesos, construidos a doble pared rellena de ripio. Los muros se refuerzan exteriormente por medio de contrafuertes. La necesidad de dotar de robustez al muro impide la apertura de grandes vanos en el mismo; por esta razón, en la arquitectura románica predomina el macizo sobre el vano.
· La existencia de un gran muro desnudo, obliga a los arquitectos a introducir numerosos elementos decorativos que lo animen exteriormente. Así, encontramos: pilastras, arquillos ciegos, canecillos, modillones de rollo, ajedrezado o taqueado jaqués, etc.
· Las tribunas del piso superior, al estar cubiertas con ½ bóvedas de cañón, actúan como arcos que trasladan el peso de la bóveda que cubre la nave central hacia el exterior.

LOS SISTEMAS DE CUBIERTAS
· El sistema de cubiertas característico evoluciona desde las primeras techumbres de madera hacia las bóvedas de piedra. El tipo más empleado es la bóveda de cañón reforzada por arcos fajones, utilizada especialmente en la nave central. La bóveda se va construyendo por tramos, de tal forma que el defecto o la ruina de uno de ellos no afecte al conjunto de la iglesia. En las naves laterales y en la girola, se emplea más frecuentemente la bóveda de arista. La evolución constructiva del románico supone, al final, la aparición de la bóveda de cañón apuntado, reforzada por arcos fajones igualmente apuntados.
· Los ábsides se cubren con bóvedas de ¼ de esfera.
· El cubrimiento de las iglesias de planta centralizada o de los cimborrios de muchas iglesias basilicales, se realiza con frecuencia en España con cúpulas de arcos entrecruzados de clara tradición musulmana.
· También se emplean las cúpulas, bien sobre trompas (arcos que se sitúan en los ángulos) o bien sobre pechinas (triángulos esféricos),

EL SISTEMA DE SOPORTES INTERNOS
· Las pesadas techumbres de piedra se soportan por medio de: gruesos muros, reforzados en su exterior por contrafuertes, gruesos pilares y columnas.
· El típico pilar románico tiene el núcleo de sección cuadrada o rectangular, en cuyos frentes se adosan semicolumnas que recogen el peso de los arcos fajones que sostienen la bóveda y de los arcos formeros. Los primeros volteados en sentido transversal al eje de la nave, y los segundos en sentido longitudinal. Exteriormente los pilares se corresponden con los contrafuertes. Hubo, no obstante, algunas variaciones.
· En ocasiones se combinó el pilar y la columna en otras se utilizaron grandes columnas, sobre todo cuando la cubierta era menos pesada.
· La evolución natural del pilar románico tendió a la complejidad a medida que se le iban adosando columnas o pilastras. Aparecerán pilares cruciformes, poligonales, etc.
· Los capiteles se utilizan como soporte para narrar mediante relieves escultóricos pasajes evangélicos.


LAS FACHADAS O PORTADAS· Las fachadas, tanto a los pies de las naves como en los extremos de los brazos del crucero, suelen estar enmarcadas por las torres, y concentran los principales programas ornamentales del edificio.
· En general, las portadas, sobre todo las de acceso a las naves, reflejan en su estructura y disposición la propia organización del espacio interior del templo (el número de naves, la mayor altura de la nave central, sus divisiones en altura, etc.).
· Suelen tener formas abocinadas (rehundimiento progresivo del arco que las conforma), al igual que los vanos del edificio. Ello es debido al grosor de los muros.
· Cada uno de los tramos rehundidos del arco recibe el nombre de arquivolta (arcos concéntricos con molduras que van reduciendo el ancho de la abertura del vano).
· La decoración (de la que hablaremos al analizar la plástica románica) suele ser antropomórfica y geométrica.
· Sobre la puerta suele haber un tímpano con decoración escultórica.
· La puerta puede estar dividida por un pilar central, llamado parteluz.
· En los aleros suele haber decoración animal o vegetal.
· Se suelen decorar con arcadas ciegas que simulan elementos de sustentación.

LOS CLAUSTROS· Son muy característicos los claustros: patios adosados al templo en torno a los cuales se construye una galeria cubierta y sostenida por arcos de medio punto que descasan en columnas generalmente pareadas.


Y otro esquema visual dinámico:

11/13/2014

EL ARTE PRERROMÁNICO...ESE CAJÓN DE SASTRE.



Para entender el nacimiento del estilo románico en la Europa cristiana del siglo XI, hay que indagar en los distintos estilos artísticos que se produjeron tras la desaparición del Imperio Romano. A lo largo de casi cinco siglos en occidente se fueron sucediendo algunos estilos que, de forma dispersa, ensayaron soluciones técnicas y formales que más tarde se incorporarían al primer estilo unitario del occidente cristinao, el románico. En la península Ibérica hay que destacar, además de la presencia del arte islámico, distintos estilos que se fueron sucediendo en el tiempo: el arte visigodo, el asturiano o ramirense, el prerrománico catalán en el área del Pirineo, etc.
El video, aunque breve, es una buena aproximación a una de esas etapas "bisagra" en los grandes estilos de la Historia del Arte.


Una PPT sobre el tem:


UNA Síntesis de los estilos prerrománicos

La disgregación del arte cristiano de occidente:
·     La caída del Imperio romano, las invasiones germánicas y la continuidad del mundo antiguo (Bajo Imperio).
·     Novedades: las aportaciones de los pueblos germánicos y el peso cultural, ideológico y artístico de la Iglesia.
·     Proceso de regionalización artística tras la disgregación del Imperio y las invasiones germánicas. Continuación y reinterpretación de las formas romanas: simplificación, esquematización y pobreza de recursos materiales.
·     La Iglesia es el verdadero factor que cohesiona todas las expresiones culturales y artísticas. Asume el liderazgo cultural y formativo, así como el mecenazgo artístico.
·     Las manifestaciones artísticas que preceden a la eclosión del Románico pertenecen a un mundo rural y disgregado en numerosos reinos independientes que aportarán su propio sello a los viejos modelos y recursos clásicos. Es lo que se denomina Arte Prerrománico (cajón de sastre).

EL ARTE VISIGODO
·     Es el arte que se desarrolla en la Península Ibérica entre los siglos VI AL VIII. Arquitectura y orfebrería de iniciativa real.
·     Iglesias de planta cruciforme, con arcos de herradura y grandes sillares de piedra en seco, techumbres de madera.

EL ARTE ASTURIANO
·     El arte que se desarrolla en el reino Asturias entre los s. VIII y IX, continuador del reino visigodo después de la invasión árabe de la península. La monarquía asturiana desarrolla un arte peculiar y hermoso, aunque sencillo que se inscribe en la continuidad del clasicismo por sus soluciones arquitectónicas, adaptadas del arte romano con una nueva intencionalidad.
·     A las soluciones romanas, se añaden las influencias carolíngias y mozárabes, así como musulmanas (del sur de la península).
·     En arquitectura sorprende su proximidad estilística al románico, un estilo posterior. Sus características generales son: las logradas proporciones de los edificios, la variedad de soportes (columnas clásicas, pilares, arcos de ½ punto, etc.), el uso de la cubierta abovedada (bóveda de cañón) y la riqueza ornamental. Utilizan la sillería o la mampostería para el aparejo de los muros. Las plantas de los edificios suele ser de tres naves. Ver el comentario de la Iglesia de Santa Mª de Naranco (Oviedo), en el libro de texto, pág. 235-5.

EL ARTE CAROLINGIO
·     El que se desarrolla en el Imperio Carolingio entre los siglos VIII y IX. El imperio es fruto de la alianza entre la Iglesia y la dinastía carolingia, que encuentra su máximo esplendor en el reinado de Carlomagno que, en el año 800, se corona emperador del Sacro Imperio romano Germánico, en un intento de restaurar la unidad imperial de occidente en torno al nuevo núcleo de poder germánico con capital en Aquisgrán.
·     La Corte carolingia y la Iglesia impulsan la revitalización de la cultura y de las artes, aproximándose a los modelos grecolatinos, sobre todo los de la época bajoimperial (constantiniana).
·     La obra más significativa de esta época es la Capilla Palatina de Aquisgrán).

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